viernes, agosto 05, 2011

Out of this world: La historia del Bluebird

Marillion es una de esas bandas que escuchan los músicos, mayormente. Una banda que en Argentina muchos consideramos "de culto" o para unos pocos, a pesar de que en algún momento incluso vinieron a tocar a Buenos Aires. Seguramente, si los han escuchado nombrar es gracias a este tema, que es el más conocido (prácticamente el único que habrán pasado en la radio, aunque no estoy tan segura).
En 1988, luego de ese momento hitero que los hizo saltar a la fama, Marillion cambió de cantante. Fish se fue a probar suerte como solista y en su lugar entró Steve Hogarth, dueño de una voz mucho más trabajada (increíble, para mí. Pero porque soy una ñoña y me encanta el Marillion post-Fish).
Con Hogarth llegó una de las mejores etapas de la banda, con letras que oscilaban entre la radiantez y la melancolía. El cuarto álbum de esa etapa, Afraid of sunlight, tiene algunos de mis temas preferidos... entre ellos, el más preferido de todos (y conste que, cuando hablo de bandas que me gustan, "tema preferido" es algo complicado de definir). Se llama "Out of this world" (Fuera de este mundo) y me hace llorar cada vez que lo escucho. Fue uno de esos temas contundentes, que te flechan desde el primer día aunque no entiendas exactamente de qué va la letra.

Cierto domingo a la mañana, buscando en Youtube videos de temas que me gustaban, encontré esa canción y la dejé de fondo. Tardé un minuto en darme cuenta que en realidad el video era un extracto de una película de la BBC sobre la vida de Donald Campbell, el hijo menor de un lord inglés fascinado por la velocidad, que se sobrepuso a sus limitaciones físicas y que actualmente ostenta el honor de haber sido la única persona en romper dos récords simultáneos de velocidad (en tierra y agua) en el mismo año (1964).
A bordo del Bluebird, Campbell se convirtió en el más prolífico rompe-récords de velocidad sobre agua. Había sido rechazado para servir en la RAF por una enfermedad y desde entonces se dedicó a la ingeniería y los negocios. Pese a su innegable talento en estos campos, su temperamento terco y difícil lo llevó a consagrar su vida a superar a su propio padre, Sir Malcom Campbell, que había ostentado a su vez trece récords de velocidad en el Bluebird. Su obsesión lo llevó a mejorar varias veces la legendaria nave de su padre para conseguir los récords que Sir Malcom no había podido quebrar. Se casó tres veces, la última con Tonia Bern, que estaba a su lado la mañana fatal del 4 de enero de 1967.

Aquel día, Donald condujo por última vez el Bluebird en el lago Coniston. Luego de una pasada inicial sobre el lago, en la que alcanzó los 507 km/h, decidió el segundo y definitivo intento sin repostar combustible. Hay quienes piensan que esta decisión fue la que lo llevó al desastre. Lo cierto es que en la segunda pasada, cuando el Bluebird alcanzaba los 510 km/h, la nave se desestabilizó levemente y antes de que Campbell pudiera aplicar los frenos, se alzó en el aire, dio una vuelta y cayó de nariz, quebrándose contra la superficie y matando instantáneamente a su piloto. Los restos de Donald y su nave se hundieron en el lago en cuestión de segundos, ante la mirada impotente de su equipo técnico y las decenas de corresponsales de prensa que acampaban en la orilla.

La trágica historia del Bluebird y su audaz tripulante inspiraron a Steve Hogarth, que escribió la canción en 1994 para el álbum que se editó en junio de 1995 y actualmente es uno de los más celebrados de la banda británica.
La realidad inspira al arte, y el arte a la realidad: luego de escuchar "Out of this world", el buzo profesional Bill Smith, fanático de Marillion, comenzó a gestar el Bluebird Project para rescatar la nave de Campbell del lago Coniston. El rescate se realizó en octubre del año 2000 y tanto Hogarth como Steve Rothery, guitarrista de Marillion, estuvieron presentes en el lugar como invitados de honor. Hogarth escribió una detallada crónica en el sitio web oficial de la banda, que con todo y licencias literarias, es de una humanidad tan conmovedora como la canción.

Vi cómo la segunda esposa de Donald, Tonia Bern-Campbell, era llevada a la barcaza para tener una mejor aproximación a la maltrecha máquina, aún medio sumergida y rodeada por los buzos, que todavía tiraban de las bolsas de flotación, maltratando los restos del Bluebird en un intento de guiarlos al trailer de remolque y evitar su colisión con la barcaza. Tonia miró por un rato. Dios sabe lo que sentía. ¿Qué sientes cuando estás frente a los restos de una máquina que causó la muerte de tu esposo hace 34 años? Sorpresa por la súbita oleada de dolor? ... Culpa por no ser capaz de sentir lo suficiente?... Enojo por haber sido obligada a enfrentarte a estos sentimientos? 34 años es mucho, mucho tiempo.

Los restos mortales de Donald Campbell fueron rescatados del lago varios meses más tarde, pese a la oposición de la propia Tonia. "Me habría gustado que permaneciera allí. A Donald le habría gustado".
Si antes de conocer la historia de Donald y su Bluebird la canción me conmovía hasta los huesos, ahora sencillamente no puedo leer los nombres sin que se me llenen los ojos de lágrimas. Donald, Tania, Bluebird, Coniston Lake, speed, water, only love will turn you round. Sólo el amor te dará vuelta. Como voló el Bluebird, vuelta completa en el aire, aquella mañana de enero en su último e inesperado viaje.
El "oh..." final de Donald en el radio. Y la estática.
El silencio.
Spinning round in your head / Everything that she said...




Three hundred miles an hour on water
In your purpose-built machine
No one dared to call a boat
Screaming blue
Out of this world
Make history
This is your day
Blue Bird
At such speeds, things fly

What did she say?
I know the pain of too much tenderness
Wondering when or if you'll come back again
Wanting to live for you
And being banned from giving

But only love will turn you around
Only love will turn you around
Only love
Only love will turn you around

So we live you and I
Either side of the edge
And we run and we scream
With the dilated stare
Of obsession and dreaming

What the hell do we want
Is it only to go
Where nobody has gone
A better way than the herd
Sing a different song
Till you're running the ledge
To the gasp from the crowd
Spinning round in your head
Everything that she said


1 comentario:

Jorge Garcés dijo...

Por Favor! me has dejado sin palabras! Tu blog describe a la perfección una de las canciones que más amo de #Marillion. Es un alivio saber que no soy el único a quien conmueve una pieza tan bella como "Out of this world"