sábado, septiembre 30, 2006

Mi secreto

Es fundamental que haya una cierta penumbra cuando se enciende la hornalla. Un chispazo, dos, fuego medio. Luego apoyar la pava con agua hasta la mitad, tal vez un poco más.

Mientras esperás que tome temperatura llenás el mate (de calabaza o madera; si no, no hay chiste) en sus tres cuartas partes con yerba. Agitás suavemente hacia un costado, dejando un declive que no se corra.

La bombilla depende fundamentalmente del tipo de yerba que uses. Si tiene mucho palo, cualquier clásica "de paleta" es útil. Si vas a usar una yerba con mucha hoja y bastante polvo, es fundamental una bombilla de estructura aireada y fácil de desarmar o limpiar. La "comodín", infalible en cualquier tipo de mate, es la de resorte; difícilmente se tape si hacés las cosas bien.

La pava todavía no silba, pero ya pasaron un par de minutos y el agua está tibia. Antes de meter la bombilla, hay que humedecer la yerba para aclimatar el mate y, de paso, garantizarse un comienzo sin tapaduras. Un chorrito y esperar que baje; otro, y después otro. Sin apuro. Entre chorro y chorro, la pava al fuego. Ahora sí, poner la bombilla y el mate está, lo que se dice, "armado".

La temperatura puede ser un problema; no hay una sola pava que cante igual que las demás. Todas tienen su punto distinto. El único truco que no falla es espiar a contraluz la superficie del agua. Si mirás atentamente vas a ver temblar la superficie. Tan pronto aparezca una (sí; una sola) burbujita, como de gaseosa, apagá el fuego.

Cebá siempre cerca de la bombilla; el mate no es un patio. El error más común es echar el chorro de agua en el medio o regar toda la superficie. Una boludez que arruina el mejor de los placeres desde el comienzo. Y listo.
Nunca falla.

2 comentarios:

donnie dijo...

Brillante lección por pasos, srta. Su claridad expositiva es envidiable. Extiéndalo algunas líneas y publique un libro, jiji.

El único problema (y bien lo sabés): NO ME GUSTA EL MATE.

A eso sumado el hecho de que el dulce de leche no me cae en gracia y que ODIO hacer asados, justifica cada vez la eterna "¿qué hacés en este país?". Todavía no lo sé, lo juro...

Fender San dijo...

POR FIN! Alguien que entiende mi ceremonia del mate! Eso de cebar apoyando el culo en la mesada, esperar a que el agua tibia de la primera cebada esponje la yerba, pedir silencio para escuchar como canta la pava, rechazar esos engendros de hojalata o cerámica con dos asas, etc.
Como generalmente tomo solo (el amargo no suele tener tantos suscriptores), comparto con tomadores de dulce con su mate-polenta (echan agua y revuelven con la bombilla); suelo disfrutar de sus caras de asombro cuando me tomo una pava entera de mate sin cambiar la yerba (RAZON DEL TRUCO DE NO MOJARLA TODA).
Yo, didactico, explico el porqué de cada cosa: Que la yerba para amargo es mas suave que la de dulce, o sea que tiene menos polvo y aguanta más, que al no mojarla toda el primer mate y el ultimo están casi iguales, suaves y amargos; que tomo mate amargo porque tuve gastritis y el dulce me daba acidez estomacal, porque el azucar libera el tanino de la yerba, y por ultimo, porque el mate es una serie de pasos que me dan la ilusión de que SOY DUEÑO DE MI TIEMPO...