martes, marzo 13, 2007

Carpe Diem


El otro día pensaba en voz alta que los seres humanos nos la pasamos de balance, por la sencilla razón de que nuestra vida cambia todo el tiempo.

No hay certezas, no hay rumbo fijo. Que uno se trace un plan es meramente indicativo: la cancha, como dije en algún post anterior, nos cambia todo el tiempo. Nadie tiene la vida comprada y aún la estructura más cuidadosa se puede ir al carajo en medio minuto.

Desde que tengo memoria, el futuro era un algo incierto que le iba a pasar a todo el mundo, menos a mí. Viví la mayor parte de mis días en un presente sin demasiadas comodidades, en un acovachar porque sí (para luego tirar) a medida que mis gustos mutaban, y que iba adaptándome (un poquito, nomás) al mundo.

Viví en tres ciudades distintas. Ninguna de ellas es mi lugar en el mundo, ese lugar que puedo sentir como propio. Como mío: sin raíces que me llamen (como mi ciudad originaria), sin amigos o cuentas pendientes (como mi ciudad estudiantil), sin obligaciones y afectos (como ésta... que me come el corazón).

Ese lugar, lo presiento, soy yo misma. Cass es lo único que, vaya donde vaya, se queda conmigo.

Desde chica me vi sola. En los juegos con muñecas, mis hermanos proyectaban familias. Yo era la tía que jugaba con los hijos de otros (tal cual lo hago hoy). Ni uno solo de mis cinco sobrinos ha podido despertar en mí el deseo de ser madre. Cuando tomo en brazos a Fini, cuando pinto con May, cuando hablo de libros y películas con Eva, cuando alzo a mi ahijado, los siento ajenos. Flechas disparadas que no les pertenecen a nadie. Ni a sus propios padres. Me siento perpleja y un poco abrumada cuando tengo que hablarle a una criatura como si fuera una "persona mayor". Prefiero los silencios, entrar en sus códigos, retraerme a un estado donde les soy un poco más útil.

Tampoco me veo compartiendo de manera permanente un espacio físico con nadie. Creo que la monogamia es un mandato social bastante absurdo, y la institución matrimonial no es conditio sine qua non para una familia bien constituída. Nunca me vi casada. El final de mis días, se me aparece dos por tres en sueños en la más perfecta de las soledades. Sin amarguras, sin cuentas pendientes (qué mejor que eso).

En algún punto he adquirido ciertas responsabilidades de persona grande, pero mi cosmovisión sigue sustentada en esa incertidumbre, jamás planificada, del futuro lejano.

Admiro a la gente con proyección y me pregunto cómo se ejercitará. Mientras tanto, y en estos días más que nunca, ejerzo el derecho para el que nací: vivir el día intensamente. Querer intensamente. No hacer el mal. No desear más que el bien. Desear correctamente. Ser mejor para hacerles mejor a otros.

Lo único que sé es que los deseos tuercen ríos.

8 comentarios:

Nene Tonto dijo...

guacha! aparecé. Dale, mañana te contacto. El viernes hay plop y el sábado reunión de ex vodafones, n osé si sabías!
abrazín
polito
nos queremos de posta

14 dijo...

yo tampoco me veo casada y a veces me preocupa...

otras veces me preocupa verme casada, la mayoría. ajjajaja


lindo leerte



saludos



Pit
www.pituten.blogspot.com

gerund dijo...

mirá que loco: la persona que dice no tener lugar llama a su blog el mundo de ella. sea que tal vez ese lugar que no encontró en el planeta, lo encontró en otra parta, o tal vez no lo encontró, se lo inventó, que es más mejor, porque es más de ella y es más su lugar, más que ninguno. tal vez aquella rara ausencia en lo tangible, que no es que te sea del todo molesta, pero que te llama la atención de alguna manera, sino no hablarías de ella tan seguido, sea suplida que este otro espacio virtual en un universo absolutamente propio.

después, el hombre o la mujer sin evitarlo cavilan y se preguntan: es? no es? basta? cuanto de lo que digo es absoluto? cuánto relativo? vos más que ninguna te sabés cambiante y te hacés cargo de ello.

voy a dejar acá- estoy delirando mucho.

besit

Cassandra Cross dijo...

Qué se yo, Ge. Si yo supiera por qué escribo todo lo que escribo cuando lo escribo.

Hay quienes dicen que esa ausencia es una necesidad, o un anhelo, o lo que fuere. Hoy releo, y hay un párrafo entero que suprimiría porque parece escrito por una parte de mí que fue, y ya no es.

De algo estoy segura, y es que este espacio al que llamo "el extraño mundo" no contiene ni la millonésima parte de lo que soy, y ya ni siquiera me sirve como catarsis.

Faaaa... si vos creés que deliras, Ge, yo directamente estoy para el Borda estos días. Tengo el cerebro esponjoso y frío. Y dolores por todos lados.

Que por qué mierda sigo? Vicio. Inercia. Cortina de humo, distracción. Whatever. Más que blue, hoy es un día dark. Menos mal que está por llover.

Señor K. dijo...

Buenas...
Comparto la incapacidad de concebir el futuro como algo cierto, y la sospecha de que esencialmente estamos solos. Y bueh.

Saludos!

wornaki dijo...

Uhm, me preocupa el tema de la monogamia. Por alguna extraña razón soy de creer que existe un sutil indicio de monogamia espiritual en el ser humano. Vaya a saber si no estoy delirando completamente.

Yo he decidido que vivir en el presente no me reporta demasiados beneficios, porque el presente es lo suficientemente descarnado, frío e innecesario como para que yo le preste la debida atención, salvo a las cuestiones más elementales.

Fodor Lobson dijo...

Antes de vivir en pareja viví muchos años solo... es maravilloso. El problema de la monogamia, entendida como PARA SIEMPRE es que siempre es muuuuucho tiempo, ¿no?
Coincido con Herr K. esencialmente estamos solos, aunque estemos en pareja, o seamos muy familieros, o tengamos algún amigo del alma al que le contamos todo, repito, de cualquier forma, en el fondo estamos solos, porque las alegrías y las penas de uno, nadie las va a sentir con la intensidad propia.

Vontrier dijo...

Bueno, yo no sé. Siempre tuve la sensación que todo se vive por "a lo que dure"
Y nada dura toda la vida. Ni la vida misma. Y es preferible llorarse un rio que traicionar alguna cosa importante.
Yo no tengo nada claro. No sé nada. Sé que la monogamía es lo que mejor me sale. A lo mejor porque no me animo, a lo mejor porque tengo miedo. A lo mejor, no sé por qué.