viernes, febrero 20, 2009

Viernes temático: The Wrestler

Otra semana pasó. Sigo ansiosa, con pocas noticias relevantes y todo por esperar, aunque no sé bien si estoy haciendo bien en esperar algo ya. Muchas ideas que brotaron el año pasado van cerrando, y me despierto a la mañana preguntándome si merezco tener tanta gente atenta a mi alrededor. ¡Si yo no hice nada! Lo juro...

Mientras, ayer me fui a llorar al Abasto con "The Wrestler", la película de Darren Aronofsky que se llevó el León de Oro en el último festival de cine de Venecia y que, Oscar o no Oscar, ya es consagratoria para Mickey Rourke por motivos que de sobra explica Reynaldo Sietecase en este artículo de Crítica, muy bueno.

Ya que estoy, les recomiendo este dossier pequeñín que está colgado al respecto en Cine y Medios. Como para tener una pequeña referencia.

Uno de los mayores méritos de esta película es que el espectador puede encontrarle mucho mérito aún sin estar empapado en el tema. Pero si tienen ese plus (algún ocasional lector de este blog, seguramente), la apreciarán mucho más. Inmensamente más.
¿Por qué? Porque Aronofsky y su guionista, Robert Siegel, hacen lo que nunca hizo nadie: seguir al hombre. Hay una dimensión dramática tan pesada detrás del negocio del catch, que parece mentira que nadie la haya llevado al cine antes. "The Wrestler" es una película que no tiene picos, no tiene clímax a la vista. Pero no es una película chata. Todo te pasa por enfrente: la crítica a la industria que, detrás del espectáculo, se devora a sus personajes. Los tipos que no conocen otra forma de vivir. La adicción al reconocimiento ajeno. La nostalgia de haber sido y el dolor de ya no ser. Los golpes que no se ven y aquellos que se pagan a largo plazo con la vida. Todo en poco más de una hora y media, y dejando espacio para otros dramas.
Un capo, Aronofsky. Acá le hacemos el aguante desde "Pi" y hasta que se jubile, por más que bardeen a "The Fountain" y prefieran emocionarse con "Marley and Me" (si dicen que lo de Rourke es golpe bajo, esperen a ver el cuento del perrito...).

La frase que resume todo: "Cuando eliges quemar la vela por ambos extremos hay un precio a pagar". ¿Demagogia? Para nada. Tiene sentido.
Imposible escuchar esa frase y no acordarse de los sábados de WWE, de RAW, de Smackdown. De todo ese mundo que me era desconocido y al que me asomé primero con indiferencia, para después volverme una aficionada más. Aficionada antropológica, sensible, vulnerable, pero aficionada al fin. De esas que se sabía por ósmosis hasta los precios de las plateas en el ringside.

Imposible no acordarse de Eddie Guerrero, de Owen Hart, de los ignotos que se mueren a puñados tratando de llegar a la cima. Cómo no me voy a acordar, si hasta lloré cuando los diarios y los noticieros salpicaron el horror de Chris Benoit, un tipo al que no importaba cuántas veces lo vieras pelear, siempre te daban ganas de abrazarlo porque parecía incapaz de matar a una mosca. Pienso en esa vela consumida y veo la cara de las estrellas de la WWE de McMahon diciendo su adiós en cámara. Demasiado conmocionados para recordar, demasiado asustados para hablar. Muchos, quizá, pensando en su propio futuro si persisten en el abuso de esteroides y otras drogas duras. Pero todos, absolutamente todos, continuando en ese camino que eligieron sin un solo día de duelo por el compañero muerto o por las circunstancias de esa muerte. Show must go on, road must go on. Un camino incomprensible y masoquista donde el aplauso parece tan pobre, la guita tan poca cosa al lado de lo que se arriesga y se pierde.

Les dejo, entonces, este post lleno de links referidos y la más ardiente de mis recomendaciones para que vayan a verla. Lo vale. Cada minuto, hasta ese increíble tema final.



Qué diablos. Les dejo el trailer, también. El domingo tengo mi reunión anual con excusa de trivia de los Oscar y es mi evento más esperado del fin de semana. Buena gente, buena charla, buena música y buena comida. En ese orden, exactamente, porque puntuar sería imposible...


7 comentarios:

Fender Gebiet dijo...

El doble papel Ram-Rourke se evidencia tanto que Aronofsky eligió no mostrar la cara de Rourke al principio, para que uno no se dejara comer por la coincidencia entre las dos historias.

Probablemente, esta entrega de los Oscar, que tantas buenas películas tiene, sea la más injusta.

Rapote dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rapote dijo...

Tengo ganas de verla. En realidad me gusta mucho Aronofsky (aunque sólo vi dos de sus películas: Pi y Requiem for a dream) y sólo por ello amerita que lo haga.

Además -y como ya sabrás- me gusta muchísimo el boxeo y (aunque no muy bueno) Mickey Rourke tuvo un pasado rentado entre las dieciséis cuerdas. Y todos los que treparon la escalerita para encerrarse sobre un ring para ver de qué cuero salen mas correas merecen el mayor de mis respetos.

Casi te diría que me urge verla. Mas aún luego de leer tus comentarios.

Saludos,
Rapote

zippo dijo...

Me llamó mucho la atención que te haya conmovido un drama humano relacionado con el catch.
Y creo que no es la película en sí: es Rourke el que provoca ese efecto.Mientras más parecido el drama a su vida, más conmovedor es.

Fray Mollo dijo...

Un comentario lateral:

Dos cosas me interesa saber cuando me recomiendan un libro:

a) ¿Es de personas? [O sea: ¿hay desempleados irlandeses, costureras tuberculosas, huérfanos, esposas de empleados en ingenios azucareros de Tucumán?]

b) ¿Matan al perrito?

La primera pregunta es para que no me encajen dramas naturalistas o sus versiones remozadas de escritores de los suburbios industriales de Londres.

La segunda me previene contra algo que me pasó leyendo "La insoportable levedad del ser". Porque bien que mal yo lo venía leyendo, hasta que casi al final se muere o matan al perrito. ¡Como si hubiera necesidad, con lo mal que ya venía todo! Un gasto dramático inútil, cobrado en la vida del pobre perro y en la dignidad del lector. Me desprecié mucho, porque me conmovió, pero más desprecié al libro por ese efecto rastrero: y desde ahí que odio a Milan Kundera.

He leído que Steinbeck comete el mismo injustificado canicidio en Of mice and men, con parecidos resultados para sus lectores.

Fender Gebiet dijo...

Mollo, por favor no lea Cujo, de Stephen King. También matan al perrito ahí.

Con respecto a la película, no matan a ningún perrito. Y es de "personas".

Cassandra Cross dijo...

Fen: Y así fue. Qué cierto lo de Rourke. Está muy pero muy bien el tratamiento de Aronofsky de la imagen del personaje.

Rapo: Es una película que vas a valorar muchísimo. Yo quiero verla de nuevo, con eso te digo todo.

Zippo: Es un montón de cosas. A mí, el catch, sus dramas humanos y la historia de Rourke me habían llegado antes de esta película. Y aún así me conmoví por lo que me mostraban en pantalla, eso ya es un mérito del director. Hay quienes lo tildan de efectista y después se olvidan que lloraron con Wall-E, una oda al efectismo. No jodamos.

Fray: En este caso, la película es de personas (como bien le avisa Fender) y bien mirado no matan al perrito,pero lo dejan a uno medio tololo. Piénselo dos veces.

Gracias a todos por comentar!