viernes, noviembre 24, 2006

La danza de los espíritus: Primera parte

Contra lo que la gente cree, los espíritus no sólo salen de noche...

Basta con cerrar los ojos para que empiecen a materializarse. Basta no tenerles miedo. Aunque es inevitable sentir una particular inquietud.

En la película "Sexto Sentido", Shyamalan (¿casualidad?) señala que una de las características de la manifestación de estos espíritus es una bajada medio brusca de la temperatura del ambiente en el que entran. Lo cierto es que el aire donde se mueven los más fuertes, de repente tiene otra densidad, más palpable.

El frío se le mete en las costillas al que contempla sin ver. La sensación de frío es subjetiva.

Sin embargo, esto pasa únicamente en los ambientes cerrados. En los bosques y los campos, en los cementerios y las ciudades, en las plazas, en los parques, se hacen fuertes a costa de nuestras energías. Y de noche desbordan una energía en negativo que, por compensación, sigue transformando el mundo.

Así comienza Into the Labyrinth, mi disco preferido de Dead Can Dance: con la danza de los espíritus. Y allí está también The Carnival Is Over, canción que me transporta a una ciudad lluviosa y melancólica, llena de poetas, de suicidas, de locos. Y Toward The Whitin, que tantas veces me acompañó en la lectura de "Los Días del Venado". Y, de remate, Bertolt Brecht prestando letra a un fondo musical casi onírico: How Fortunate the Man with None.

M. me lo regaló hace un par de añitos; yo que nunca pido regalos, le quemé la cabeza con este.
Se los presto un ratito, que lo disfruten!

http://www.filesend.net/download.php?f=364c65989516925cb05ffef36c443b23

2 comentarios:

Jerome Lapeur dijo...

Gracias por el regalito!!!

Nene Tonto dijo...

Ahh, linda banda que descubrí por ti muchacha! tú y sólo tú tienes un gusto tan bonito
abrazo
polito sin foto