lunes, febrero 15, 2010
Feliz sólo cuando llueve
martes, febrero 02, 2010
Hace tiempo, en una galaxia muy lejana...
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lunes, febrero 01, 2010
De Summers y Tomasitos
"O es un ser humano malo, miserable y sin alma...o un robot".
"¿Ella nunca te traicionó? ¿Se aprovechó de tí en alguna manera? ¿Y te dijo desde el principio que no quería un novio?"
Los seres humanos, como ya dije tantas veces, estamos hechos para la esperanza.
martes, enero 26, 2010
Darkest dreaming of a saturday's child...
domingo, enero 24, 2010
Silencio
A la vez (oh, paradoja) debería ser la decisión más sencilla de tomar. Uno puede saltar del adentro hacia el afuera y dejar de pensar(se) automáticamente, si así lo desea. O tal vez no. Tal vez la trampa sea ese delicado engranaje enganchado a nuestra conciencia que sigue girando aún cuando creemos estar a salvo, de regreso al ruido y a las distracciones diarias.
La vida tiene una problemática muy sencilla, tan sencilla que es casi pava: o vivís o te morís.Estuve todos estos meses viendo por cuál de las dos me decidía. Y no fue fácil tomar la decisión porque cuando a uno le toca sufrir, quiere terminar con el dolor lo más rápido posible. Y en el dolor, uno es egoísta. Y además, el dolor nunca se puede compartir, ni siquiera acompañar. Entonces, uno está solo y dolido. Y está solo de verdad, como nunca antes. Y no le queda otra más que, en algún momento, decidir qué va a hacer.
domingo, enero 17, 2010
La Bohéme
martes, enero 05, 2010
Irritantes redescubrimientos veraniegos

- Amo los vestidos aunque me hagan lucir como un repollo incubando un embarazo. Vuelven a ser mis musts del verano.
- El carácter me cambia con el calor, aunque no quiera. Me vuelvo totalmente intratable e irritable, como un oso al que hubieran obligado a postergar la hibernación. No hay suficiente agua, no hay suficiente aire, y por sobre todas las cosas... sigue habiendo demasiada gente en Buenos Aires.
- No respondo de mí si alguien hace sentir mal a quienes quiero. Cuidado con este grizzly chinchudo, que hacen treintaytodosgradoscentígrados, y no soy yo cuando me enojo.
viernes, enero 01, 2010
Feliz 2010
En muchos sentidos, esta es la primera vez que formulo mi deseo a conciencia. Con total y absoluta conciencia de su extensión.
Cuando empecé a escribir en este blog llevaba una carga, en cierto sentido. Esa carga ya no la tengo. Me eché algunas otras después, pero ninguna como aquella. Hace cuatro o cinco años había perdido el Norte y me sentía agobiada, miserable. Extra culposa. Encaré un camino de redención equivocado, porque en su transcurso no me perdoné a mí misma. Ahora pienso si todos los deseos que tuve desde ese momento hasta un tiempo después no tuvieron algún tipo de efecto rebote, y el bien que quise hacer se transmutó en daño. De todas maneras ya no importa.
No importa porque desde hace tres años, poco más o menos (parece mentira, ¡tanto y tan poco!) pasó algo que trastocó mi manera de ver el mundo. Reafirmó certezas que tomaba por intuiciones y derrumbó un par de ilusiones que había tomado por ciertas. De los golpes de la realidad salí rehecha y más dispuesta que nunca a no dejarme vencer de nuevo. Y este diario dejó de ser lo que era.
Hay registro de todos los cambios entre líneas. Los que estuvieron y están, desde el antes-durante y ahora, tienen un poco más de datos para entender esos cambios. Para mí, los altos y bajos están muy claros. Algunos me avergüenzan, pero elijo no tocar ni una coma.
A cambio, lavo la cara del blog (ah, las mujeres siempre hacemos algo drástico con la estética cuando queremos comunicar insignificancias sin usar las palabras) y dejo libre el deseo, absolutamente libre, para que los encuentre a todos ustedes. Los que leen y los que no leen. Los que saben y los que ignoran. Los que prefieren creer que no escribo en blogs. Los que me encontraron y me encontrarán por accidente.
Lo que importa, siempre, va a estar muy dentro de mí. O sea, allá afuera.
Donde los encuentro, tarde o temprano, a ustedes. Mis otros. A quienes he elegido llamar con toda humildad y respeto, mis amigos de la vida.
Namasté.
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Update: Lucy in the Sky, desde su San Martín de los Andes, lo dice mejor que yo. Y le agradezco. Comparto el deseo de ella con todos ustedes.
lunes, diciembre 14, 2009
Hermosa locura
domingo, noviembre 29, 2009
Blogland / The merry-go-round of life
¿Qué será de mi blog? Mis blogs. Abandonadísimos en estos días, como el Reader, como Twitter, como Facebook. En mis horas libres leo y me ejercito. Todavía me debo muchas cosas, pero tienen que darse algunas otras a nivel laboral para que vuelva a disponer del tiempo necesario para materializarlas.
Soy propósito en movimiento y se siente bien. La sensación vuelve justo ahora que una foto en Facebook inesperadamente me recuerda cómo era yo cuando no tenía que preocuparme del día a día (vivir con los padres, en algún punto, te eterniza en eso: a mí me duró lo justo, dieciocho años). Cuando llegaba a casa a las nueve de la noche a tiempo para cenar en familia y pegar una leída al tema del examen del día siguiente en el colegio. En el medio: gimnasia, inglés, taller de teatro o letras, coro, carrozas, mate con las compañeras, escribir. ¿De dónde me viene esta energía? No sé. Alguna vez después de eso fui puro propósito.
Propósito en movimiento, sin tantas palabras, acción pura... simplemente, se siente bien.
Estoy tomando mate con talitas al lado de la persona que amo. Leemos. Escuchamos música y vemos películas y nos acompañamos en todos los sentidos. Ya pasaron más de tres años desde que nos advertimos el uno al otro y cayeron muchas barreras en el medio. Aún así sigo teniendo esa sensación abrumadora de que el tiempo vuela, que es demasiado poco y precioso, que nunca me va a alcanzar para todo. A veces la angustia me atenaza la garganta y estoy a punto de llorar por la frustración de no ser Dr Manhattan (omnipresente y con la capacidad intelectual, además, para llevar adelante todo de una sola vez).
Después, pasa. Como la tormenta allí afuera. Vuelvo a creer que somos eternos y que los males del mundo pueden vulnerabilizarnos, pero no dañarnos. Oh, neurosis. Puedo vivir sin todo esto, incluso podría vivir sin un techo sobre mi cabeza. Algo de mí se moriría con cualquiera de mis significant others si algo les pasara. Podría vivir también con eso. He sido un gebbet, una zombie, un cuerpo sin alma funcionando a cuerda, porque la única cura que conozco para mis dolores y preocupaciones es el movimiento.
Puedo volver a todo eso. Life's tricky.
Moverse. La vida es moverse.
¿Te acordás cuando empezamos a compartir películas y música?
And then, there was the beginning of our life's merry-go-round.
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Vuelvo al Reader. No quiero perderme el pequeño placer de leer lo que allí guardo. Ojalá los no pocos seres queridos que tengo instalados allí se den por enterados de que, pese a las ausencias virtuales y los pocos tiempos reales para encontrarnos, los tengo siempre presentes.
miércoles, noviembre 18, 2009
Un (raro) cortito
jueves, octubre 22, 2009
Tiempo
Hasta hoy, siempre encontré una excusa para relegar los míos. Mis sueños, mi vocación, mis ganas de hablar, mi lado oscuro, la disección calculada y concienzuda de mi mundo privado (ese que me habita, el que boya entre la fantasía y la vivencia).
Hasta hoy me fue más cómodo pensar que he sido víctima de determinadas circunstancias. Que cuestiones ajenas a mí misma me ataban o me limitaban. Después de un tiempo llegué a darme cuenta que la mayor limitación, si no la única, son toda la inseguridad y la frustración que arrastro desde que era muy, muy chica. Sólo que en mi época Ponyo llevaba esa carga como un farolito entre las manos y hoy me pesa como avalancha de nieve. No supe sacudirme esa mierda a tiempo, maldita falsa modestia.
Ser autoconsciente, emocionalmente inteligente, naturalmente talentosa y todas esas mierdas que vas aprendiendo a nombrar con los años es una limitación que nunca, jamás debería infravalorarse. Podría haber usado todo esto como un bastón y en lugar de eso, convertí mis talentos en una pala con la que, despacito y a conciencia, me cavé mi propia fosa. Y antes de tiempo, me acosté en el fondo a mirar el cielo y esperar algo que nunca iba a llegar.
Todo se resume a la maldita mirada externa que aprendí a usar conmigo misma para criticarme y que me pesa peor que si fuera ajena. Claro que hay mucha gente mejor que yo. Vivo, respiro, camino todos los días con gente mil veces mejor que yo. Los leo y escucho todo el tiempo. TODO el tiempo. Si hay algo que hice bien con mi vida y mi tiempo fue elegir a la poca gente que me acompañaría en este tramo del camino. Es sólo que ya no quiero vivir a la sombra de todo eso. Quiero sacarme de encima el agobio.
Hasta hoy todo me daba miedo. ¡A mí, que no le tengo miedo a nada! Todo me superaba: circunstancias, limitaciones, complejos. Todo. Todo. Y no se crean que no la peleo todavía. Sigo tan insegura, discutidora y autocrítica como siempre. Eso no va a cambiar. Hasta hoy estaba convencida de que la vara con la que me mido no era lo suficientemente rigurosa. Entonces vino él, como siempre, a darme vuelta la existencia. Con menos de diez palabras puso en perspectiva los tres años de conversaciones y de reflexiones que venimos compartiendo.
En definitiva, ¿por qué "hasta hoy"?
Porque llegué a un punto en el que no me banco más el autoboicot (fuck Stamateas que me plagiaste el inconsciente), ese autoboicot sistemático - decía - de mis oportunidades y mis sueños. Entonces estoy decidiendo, en las corridas del día a día, plantarme de una vez por todas frente a mis temores y mis inseguridades
De una vez por todas me convenzo de que estoy lista, que ya esperé bastante, que ya tuve changüí para la excusa y que teniendo las oportunidades que tengo ahora no puedo dejar pasar un día más, un año más, una década más.
¿Dije "voy a plantarme"?
Qué alivio darme cuenta* de que el Tiempo es mío y sólo mío.
domingo, octubre 18, 2009
Contra la desesperanza II

(Fuente: PostSecret)
Este tipo de "pelotudeces", amigos míos (y no tanto), preservan algo de mi fe en la humanidad.
sábado, octubre 17, 2009
Decir por decir
jueves, septiembre 24, 2009
Un poco (más) de autocrítica
- La que se enrosca con una pelotudez soy yo.
- La que da segundas oportunidades a gente que puede traicionar, soy yo.
- La que da cabida a la mala leche ajena escudándose en un exacerbado sentido de la tolerancia, soy yo.
- La que perdona, perdona y vuelve a perdonar soy yo.
- La que no puede dormir cuando un ser querido tiene problemas soy yo.
- La que tratando de hacer las cosas bien la embarra con una mala decisión, soy yo.
También soy yo...
... la que alguna vez tiró la piedra y escondió la mano
... la que se calló cuando tenía que hablar
... la que habló cuando tenía que callar (por no poder estar simplemente en silencio)
... la que esperó a sentirse bien hecha mierda y bien cargada de emociones para saltar como leche hervida y sin filtro
... la que procrastina placeres todo el tiempo cuando la obligación acucia (y viceversa)
... la que no escribe porque no tiene tiempo
... la que está dejando que se la devore una sociopatía galopante y pierde en el trayecto ese hilo místico que la une a la condición humana.
Todo esto viene muy a cuento. En las próximas horas, o días, no va a faltar quien me pida un poco de autocrítica (de hecho, ya llegó el primer mail). Que me baje del caballo. Que no sea tan forra. Que yo no soy perfecta y que tampoco hago las cosas taaaaan bien, vamos. Como si no lo supiera. Go on and get a life.
Lo que no voy a tolerar de ninguna manera es que pretendan decirme quién soy yo: qué calidad humana, qué filiación gremial o política, qué nivel de sinceridad, qué méritos en lo profesional o laboral. Cada vez que abro la boca es para decir algo constructivo: si no, me callo. Y la verdad es que estoy un poco podrida de callarme. Debería tener menos filtro.
En el fondo leo: miedo, bronca, resentimiento, palabras viejas atragantadas, mala leche, tristeza, frustración. No conmigo quizá, pero sí hacia mí, sublimando quién sabe cuántos años de penurias, o proyectando la imagen deforme y grotesca de un monstruo que tiene mi cara.
En síntesis: yo te hago toda la autocrítica que quieras. ¿Vos sos capaz de mirarte en el espejo y verte?
Ahora, no estoy buscando absolución
Ni perdón por las cosas que hago
Pero antes de que llegues a ninguna conclusión
Trata de caminar en mis zapatos.
Tropezarás en mis pasos.
Mantén los mismos compromisos que yo mantuve.
Si caminas en mis zapatos.
Trata de caminar en mis zapatos.
....
No busco una conciencia más clara
O paz mental después de lo que he pasado.
Y antes de hablar de arrepentimiento,
trata de caminar en mis zapatos.
Tropezarás en mis pasos...
lunes, septiembre 21, 2009
Equinoccio
martes, septiembre 08, 2009
No more I love you´s
jueves, agosto 20, 2009
Que tiren papelitos
El 30 de diciembre me encontró en casa, escribiendo. Sola. Mi hermano se había ido a pasar las fiestas al pago natal. Escuchaba la radio cuando dieron la noticia. Fuego en República Cromañón, en el Once. Aunque vivía en un departamento que no daba a la calle, se podía escuchar el ulular de las ambulancias a las dos, tres de la madrugada. Venía de noches de pesadilla, parecidas a las que describo aquí y esa madrugada me quedé dormida junto a la compu mientras veía el caos que TN iba colgando en internet.
A las siete de la mañana salí a la calle y ya había vecinos pispeando hacia la morgue judicial, a un par de cuadras de donde vivíamos. Me quedé sentada un rato en el umbral del edificio. Era sábado y hacía calor. Quería ir, pero... ¿a qué? ¿Para qué? El morbo de la situación me daba asco. ¿Cuánta gente que no tenía nada para hacer más que mirar el dolor ajeno estaría parada alrededor de la morgue en ese momento?
Volví a entrar. Escribí en un cuaderno universitario dos hojas de reflexiones tristes que tenían que ver con Cromañón y con el tsunami en Asia, donde una persona a la que había empezado a querer a la distancia se había quedado, de pronto, sin futuro, sin familia. Sin nada.
Fue el primer fin de año realmente triste que tuve en toda mi vida. No iba a ser el último.
Ayer, durante la lectura del veredicto de un juicio que duró un año y contra lo que muchos esperaban (aunque algunos lo vimos venir, con tristeza y con rabia), el tribunal dio, una vez más, una lección de argentinidad al palo. Los magistrados, la madre de Fontanet y los fans de Callejeros, infantería en puerta incluída. Sobre todo esa suelta de papeles cuando no había nada que celebrar, como no hay nada que celebrar cuando una guerra termina, o cuando se acaba la agonía de la incertidumbre.
Escuché, pese al dolor inmenso que deben haber sentido, claridad en los padres y familiares de las víctimas. Se me volvió a partir el corazón con las imágenes y los sonidos de todo lo que estaba pasando a pocas cuadras de mi casa.
Otra vez, estaba lejos del epicentro. Ya no era sábado, pero había sol y era un día perfecto para exorcizar la bronca, y me habría venido bárbaro porque con esto ya suman muchos dolores y preocupaciones para apenas un par de semanas. Esta vez, me habría gustado estar ahí. No por morbo. Para brindar un abrazo sincero. Para ofrecer un frente sólido contra la desesperanza. Para decirles que ninguna condena es absoluta y que se puede pelear, se puede seguir peleando aunque se te caguen de risa en la cara. Porque no somos mejores que los que se fueron, quizá; pero somos los que estamos. Y queremos estar.
Porque después de casi cinco años, las caras anónimas que me crucé durante dos, tres días cerca de la morgue judicial empezaron a ser más y más familiares. Porque entendí cada salto al vacío, cada muerte de pena, cada caso de stress postraumático. Los números dejaron de ser números y empezaron a tener la identidad (la entidad) que sólo da la memoria colectiva.
Ahora sí.
Por esta semana, este mes, esta década de mierda.
Rompan todo.
Understand I can't feel anything
It isn't like I wanna sift through the decay
I feel like a would, like I got a fuckin' gun against my head
You live when I'm dead
viernes, agosto 14, 2009
The dark night of the soul
Que vayas con bien, amor
I wish I were on yonder hill
'Tis there I'd sit and cry my fill
'Til every tear would turn a mill
Is go dté tú mo mhúirnín slán (And may you go safely, my darling)
Suil, suil, suil a ruin (Go, go, go, my love)
Suil go sochair agus suil go ciúin (Go quietly and go peacefully)
Suil go doras agus éalaigh liom (Go to the door and fly with me)
Is go dté tú mo mhúirnín slán (And may you go safely, my darling)
I'll sell my rock, I'll sell my reel
I'll sell my only spinning wheel
And buy my love a sword of steel
Is go dté tú mo mhúirnín slán
I wish, I wish, I wish in vain
I wish I had my heart again
And vainly think I'd not complain
Is go dté tú mo mhúirnín slán