X: y por primera vez (bah, segundo si recordamos) toy traumado porque no hay escapatoria, no va a terminarse nunca, y por más vacaciones que me tome, será siempre lo mismo
la maldita vida del laburante
Y: uy
estás en crisis, nene
X: todavía no, pero son los síntomas
Y: yo te juro prefiero amargarme por eso y que no me falte nunca el laburo, porque quedo en la calle
X: ah bueno, hoy estamos en pose destructura de sueños ¬¬
igualmente creo que el saber que aun no se realmente de esos temas, es parte de toda la futura crisis
M... el otro día osó decirme q estoy madurando, y creo q tiene razón
:? tengo miedo
Y: pero nene...
madurar no tiene nada de malo, siempre y cuando quede ese core de franca inocencia chanta que tenemos
madurar, es más... es necesario
hasta Gorodischer debe haber madurado, aunque no se le note
X: says who?
jeje
Y: la clave no es renegar por eso, sino cagarte de risa de la madurez
plantándole cara a cada rato y recordándole que vos concedés parte del terreno
pero te guardás un patio de juegos bien grosso
como el jardín de howl
ponele
(Todos tenemos que pecar alguna vez de bloggerismo, O bloggerez, si se prefiere)
martes, noviembre 27, 2007
domingo, noviembre 11, 2007
El camino de los sueños
No es la primera vez que un sueño me saca de la cama, con esa sensación atroz de realidad que ni los ojos en agua fría, ni el té caliente en la garganta, son capaces de despejar.
En alguna ocasión hablé de los sueños vívidos. No hay reglas para estos sueños; siempre aparecen cuando menos los espero. Las situaciones varían, desde la más absurda de las ficciones, hasta la más realista de las fantasías (respirar bajo el agua o el sueño de volar, sin ir más lejos: los más recurrentes).
Me gusta soñar y también poder recordar lo que sueño, aún mucho después de despertar. Casi diría que no hay sueño que no me guste, pero hay algunos que realmente me hacen muy bien y cambian mi humor para el resto de la semana. Y están los otros...
Sin ser exactamente pesadillescos, se ubican en esa frontera molesta entre lo inconsciente no resuelto y los peores miedos de la niñez. Curiosamente, dejé de tener esos en los que aparezco desnuda caminando por la calle pensando incómoda "que nadie se dé cuenta, que nadie se dé cuenta", mientras me debato entre pedirle a un desconocido que me preste algo para cubrirme o asaltar un negocio, cualquiera, con tal de ponerme algo. Pero sigo soñando que vuelvo al colegio secundario porque me quedó alguna materia colgada, y cuando estoy sentada en el viejo pupitre del primer piso, mirando al patio por la ventana, me doy cuenta de que no recuerdo absolutamente nada de Física o Matemáticas (mis dos materias más odiadas). Y lo que es peor: ni siquiera tengo las carpetas al día, ni los libros. Sigo soñando con monstruos inverosímiles, con laberintos, con la oscuridad de una escalera sin fin y el olor a moho de la piedra de los cementerios.
Los que más me frustran, indudablemente, son aquellos en los que por algún motivo (preservación o irritabilidad) llego al extremo de irme a las manos con algún contendiente... para descubrir que mis puñetazos no tienen la fuerza suficiente, que mis movimientos son demasiado lentos o que veo demasiado borroso como para atinarle a algo. Por lo general, me despierto de esos sueños con los brazos y las mandíbulas acalambradas.
Hay sueños, sin embargo, que me preocupan más que los otros. Involucran a personas que ya no están o que no veo hace tiempo. Aparecen de la nada, en situaciones cotidianas, sonrientes cada vez y hablando de trivialidades. Ellos están cómodos y felices; yo, por alguna razón, me siento inquieta. Con el transcurrir del sueño la sensación explota y termino despertándome con la certeza de que esa persona necesita algo de mí. Algo que no le di, algo que quedé debiendo, algo que no dije o que no escuché. Al despertar, si tengo la posibilidad, me pongo de inmediato en contacto con la persona en cuestión. Más allá de la sensación de resaca que dejan esos sueños, me han sido sumamente útiles, y aprendí a desarrollar la capacidad de recordarlos en detalle, prestándoles más atención que a ningún otro.
Anoche soñé con mi abuelo. Él murió hace un año, diez meses y dos semanas. Tal vez tenga que ver con el hecho de que me lo mencionaron bastante ayer; lo cierto, es que ese sueño me sirvió para darme cuenta de que tengo una asignatura pendiente con el querido "Guachi". La "primaveración" ficcional tiene que ver con eso, y con el bloqueo de las palabras ajenas que me fueron heredadas y que tengo atragantadas, encerradas, hace bastante tiempo.
Es momento de abrirles la jaula y enfrentar mi propia memoria.
En alguna ocasión hablé de los sueños vívidos. No hay reglas para estos sueños; siempre aparecen cuando menos los espero. Las situaciones varían, desde la más absurda de las ficciones, hasta la más realista de las fantasías (respirar bajo el agua o el sueño de volar, sin ir más lejos: los más recurrentes).
Me gusta soñar y también poder recordar lo que sueño, aún mucho después de despertar. Casi diría que no hay sueño que no me guste, pero hay algunos que realmente me hacen muy bien y cambian mi humor para el resto de la semana. Y están los otros...
Sin ser exactamente pesadillescos, se ubican en esa frontera molesta entre lo inconsciente no resuelto y los peores miedos de la niñez. Curiosamente, dejé de tener esos en los que aparezco desnuda caminando por la calle pensando incómoda "que nadie se dé cuenta, que nadie se dé cuenta", mientras me debato entre pedirle a un desconocido que me preste algo para cubrirme o asaltar un negocio, cualquiera, con tal de ponerme algo. Pero sigo soñando que vuelvo al colegio secundario porque me quedó alguna materia colgada, y cuando estoy sentada en el viejo pupitre del primer piso, mirando al patio por la ventana, me doy cuenta de que no recuerdo absolutamente nada de Física o Matemáticas (mis dos materias más odiadas). Y lo que es peor: ni siquiera tengo las carpetas al día, ni los libros. Sigo soñando con monstruos inverosímiles, con laberintos, con la oscuridad de una escalera sin fin y el olor a moho de la piedra de los cementerios.
Los que más me frustran, indudablemente, son aquellos en los que por algún motivo (preservación o irritabilidad) llego al extremo de irme a las manos con algún contendiente... para descubrir que mis puñetazos no tienen la fuerza suficiente, que mis movimientos son demasiado lentos o que veo demasiado borroso como para atinarle a algo. Por lo general, me despierto de esos sueños con los brazos y las mandíbulas acalambradas.
Hay sueños, sin embargo, que me preocupan más que los otros. Involucran a personas que ya no están o que no veo hace tiempo. Aparecen de la nada, en situaciones cotidianas, sonrientes cada vez y hablando de trivialidades. Ellos están cómodos y felices; yo, por alguna razón, me siento inquieta. Con el transcurrir del sueño la sensación explota y termino despertándome con la certeza de que esa persona necesita algo de mí. Algo que no le di, algo que quedé debiendo, algo que no dije o que no escuché. Al despertar, si tengo la posibilidad, me pongo de inmediato en contacto con la persona en cuestión. Más allá de la sensación de resaca que dejan esos sueños, me han sido sumamente útiles, y aprendí a desarrollar la capacidad de recordarlos en detalle, prestándoles más atención que a ningún otro.
Anoche soñé con mi abuelo. Él murió hace un año, diez meses y dos semanas. Tal vez tenga que ver con el hecho de que me lo mencionaron bastante ayer; lo cierto, es que ese sueño me sirvió para darme cuenta de que tengo una asignatura pendiente con el querido "Guachi". La "primaveración" ficcional tiene que ver con eso, y con el bloqueo de las palabras ajenas que me fueron heredadas y que tengo atragantadas, encerradas, hace bastante tiempo.
Es momento de abrirles la jaula y enfrentar mi propia memoria.
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lunes, octubre 29, 2007
Alguien tenía que decirlo.
Porque respeto a personas como él, los invito a leer esto.
Resume buena parte de mi sentimiento de hoy. Y al que le quepa el sayo, que se lo ponga y aguante.
No quiero volver a escuchar a ningún imbécil volver a llenarse la boca de "¡Qué barbaridad!" a la Susanita, después de avalar con su voto tanta miseria. Yo he hecho mis mea culpas hace tiempo, y a tiempo me comprometí con la realidad desde el lugar que me toca ocupar. Sin embargo, leyendo a don Lucho y viendo a los gurises dormidos a la vera de "Chiquilín" cada noche, todavía siento que tengo que purgar tanta vergüenza.
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lunes, octubre 15, 2007
Sábado
Hay silencio de sábado pese a las palabras y al tránsito de Corrientes y la amenaza de lluvia que se aleja. Hay silencio, porque siempre que estás bien hay un silencio que recorre el mundo como un ángel que pasa (dicen las viejas). Y hay silencio porque a veces la melodía que suena en el pecho como un acorde único (como el Fa sostenido, que por algún motivo me afecta de una forma distinta a las demás notas, sobre todo en ciertas canciones) pulsa en las venas con fuerza extraña, buscando una vía hacia afuera. Una explosión de emociones tratando de salir, atomizando todo.
En una mano, la bolsa con un poco de verdura; en la otra, tu mano. En tu otra mano, las últimas monedas. Nuestras palabras, el olor de la noche y el silencio (me niego a escuchar estos colectivos que pasan tan cerca), las piernas acompasadas y simétricas trazando pasos sobre la vereda, pasos que no hacen ruido. "Una rata, ahí, ahí..." Las risas. Callao. Y un saxo ahí nomás, donde termina el obrador justito al lado del Los Angeles.
La banda de todos los sábados nos corta el paso. Apoyados cerca de un auto siento que el Fa me deja para perderse en un acorde de jazz, va a reunirse con el resto de la música y me deja el pecho abierto, expuesto. Sigo apretando la bolsa, cambiamos de mano. Ahora siento unas monedas contra la palma; las últimas, tibias. Echo las monedas en el estuche del saxo, donde han caído otras cuantas y muchos billetes de dos pesos. Una señora alta, canosa, enfundada de negro, me mira con aprobación (aunque tengo la cabeza baja; sonrío).
Cinco temas "Oh-when-the-saints-go-marchin'-in" después, con los bolsillos vacíos, las manos llenas, otra vez los pasos sobre la vereda y sonrisas que aletean en el aire. Felices con tan poco, silencio hasta la esquina, las luces que se apagan, la casa.
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jueves, octubre 04, 2007
Suspensión animada
Vuelve el caracol a la casita...
Hasta mejor ver. Empieza mi temporada de "primaveración".
Hasta mejor ver. Empieza mi temporada de "primaveración".
viernes, septiembre 21, 2007
De la primavera y otros ciclos naturales
Es curioso cómo yo, que no le busco demasiado la lógica a las cosas (aunque tengo mis épocas) me encontré de repente razonando que mi vida responde a ciertos ciclos, tal vez inconscientes o involuntarios. Los de la naturaleza, por ejemplo.
Este blog nació por accidente hace hoy dos años. No pensaba tener uno, no me interesaba. Sin embargo, el entusiasmo de una persona a la que aprecio mucho (entusiasmo que la llevó a crear un blog que no admitía comentarios anónimos) hizo nacer El Extraño Mundo de Cassandra. Y así empezó un camino de redención para una parte de mí que estaba muy metida dentro, sin salir, hacía bastante tiempo.
A través de este espacio vi cambiar muchas cosas en mi vida, e incluso a mí misma. No soy estática. Hay ciertas mañas que no pierdo, pero todo se ha transformado desde aquel 21 de septiembre hasta hoy. Por ejemplo: sigo siendo inconstante, pero fui capaz de sostener este espacio a través de los meses con un poco de irregularidad... Y también conservé amigos, y gané y perdí otros. Cambié de laburos. Estuve desempleada. Me mudé. Gente murió. Gente nació. Lloré, me reí. Pasó la vida entre estas líneas, muchas veces sin que nadie se diera cuenta.
Este fue y sigue siendo un espacio de catarsis personal, y sólo ocasionalmente puede que alguien encuentre una pista para su propio extraño mundo. Lo único que puedo hacer para celebrar este día (pura formalidad, ya que celebro la vida a cada paso, cada día, simplemente por el hecho de abrir los ojos por la mañana y sentir que el corazón me estalla de felicidad) es expresar mi gratitud por todo lo que este espacio me dio.
Los conocí. Ustedes saben quiénes son, no necesitan que se los diga. Gracias por no tener miedos ni prejuicios, y acercarse a mirar (o a matear con tortas fritas).
Y a vos, por el desbloqueo. Porque me hiciste dar cuenta que el jardín secreto era apenas la antesala a un profundo bosque mucho más vasto.
Bienvenida otra vez, Primavera, y Carpe Diem para todos mis coooooompañeroooooss
Los conocí. Ustedes saben quiénes son, no necesitan que se los diga. Gracias por no tener miedos ni prejuicios, y acercarse a mirar (o a matear con tortas fritas).
Y a vos, por el desbloqueo. Porque me hiciste dar cuenta que el jardín secreto era apenas la antesala a un profundo bosque mucho más vasto.
Bienvenida otra vez, Primavera, y Carpe Diem para todos mis coooooompañeroooooss
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viernes, septiembre 07, 2007
La fatalidad tiene tu nombre
Desde muy chica me hice la costumbre de visitar el negocio de mis abuelos (un enorme local que hacía las veces de lencería, mercería, lanera, casa de telas y bazar, con su propio depósito y hasta una oficina para la inmobiliaria al fondo) al menos una vez a la semana. El placer de jugar en los desvanes disfrazándome con las telas y de meterme en las canastas llenas de madejas de moahir, cashmilon, shetland y merino era inenarrable, aunque los ácaros se hacían una fiesta con mis mucosas.
Como todavía no había llegado el momento en que el abuelo me promoviera a su despacho y comenzara a hacer uso de la gigantesca Remington para escribir mis primeros cuentos, era un poco difícil mantenerme quieta. Usualmente, mi abuela terminaba llevándome a la librería y papelería Sarmiento, a una cuadra de distancia, y me compraba cartas Cromy o alguna revista.
Un día encontré un librito de tapas duras con la carita en primer plano (dibujada, por supuesto) de una chica rubia con vestido azul y gorrito de velo, muy siglo XIX. (¿Alguna vez expliqué que me fascinaban los vestidos de época?). Inmediatamente dije "quiero éste" y la abuela lo compró.
El libro era "Sissi y los ladrones". Aún lo tengo en algún rincón de la casa de mis padres, sus hojas cosidas un poco descalabradas por el uso. Al verlo, mamá me comentó que cuando era chica había visto las películas sobre Sissi que protagonizaba Romy Schneider, actriz cuyo destino trágico fue tantas veces equiparado al de su personaje más famoso. Se había enterado que Sissi fue una emperatriz austríaca, que había existido de verdad y aunque su vida era en sí apasionante, no se sabía bien cuánto de ficción y de realidad había en las películas y libros sobre ella.
Un par de años después, recordando aquél regalo, mi abuela apareció con un nuevo libro: Sissi y el fugitivo, de la colección Billiken tapa roja. Vinieron más, todos de diferentes autores (casi todos franceses, una recurrencia curiosa en la biografía de la emperatriz austríaca). Y sólo acrecentaron mi hambre por el personaje. Consumo desde entonces todo lo que existe en soporte tangible sobre ella. Nunca una figura histórica me apasionó tanto.
A grosso modo, y para que entiendan algo de esta mujer excepcional, un punteadito de datos...
Isabel de Wittelsbach, o Elisabeth de Baviera, o Elizabeth Amalia Eugenia de Habsburgo-Lorena, es la primera reina romántico-gótica de la que puedo dar fe. (Una darkita pionera, vamos). A diferencia de Juana La Loca, víctima de su propia condición mental, Sissi alimentó con rabia y morbo sus obsesiones.
La casaron a los 16 años con Francisco José I, el Emperador de Austria y Rey de Hungría, un hombre "políticamente correcto", pero débil y permeable a la influencia de su madre, la archiduquesa Sofía, que no toleraba el comportamiento expansivo y descontracturado de una adolescente que permanentemente rompía con el protocolo. Las peleas de Sofía y Sissi envenenaron a la corte y las relaciones exteriores del Imperio se vieron muy afectadas por esa rivalidad, que sólo terminó con la muerte de la archiduquesa.
Le fascinaban los cementerios y los manicomios. La idea de la locura la conmovía de una forma particular, ya que los Wittelsbach arrastraban la carga genética de la esquizofrenia y la bipolaridad. Esta característica se ensañó en el primo preferido de Sissi, Luis II de Baviera, llamado "El Rey Loco"; homosexual y maníaco-depresivo, murió misteriosamente ahogado en el lago Starnberg, golpe del que Sissi nunca se recobró. [Por obra y gracia del update, y de OvejasElectricas, pueden ver más info de este otro rayetti aquí]
Amante de la naturaleza, podía realizar caminatas de hasta cinco horas sobre hielo y nieve; escribía una poesía empapada de amor y de nostalgia sobre los oscuros bosques de su Baviera natal. Fue estimulada por su madre a la instrucción temprana, y por su padre a la equitación no convencional; era capaz de montar usando pantalones y a horcajadas, en una época donde las damas montaban de lado.
Su avidez por el ejercicio físico y por mantener su cintura en los 50 centímetros exactos de perímetro, la llevaban a realizar a un régimen autoimpuesto de poquísimas calorías (literalmente, se mataba de hambre) y a afrontar largos períodos de anorexia nerviosa. La estricta corte austríaca se escandalizaba de verla correr en negligée a las seis de la mañana por los jardines del palacio de Schönbrunn, aún en invierno; también por su excéntrica cabellera, larga hasta los pies, que debía ser lavada día por medio por tres criados durante dos horas.
Era tan insegura que rara vez sonreía por no mostrar sus dientes pequeños y amarillentos, y tan vehemente cuando se trataba de defender sus convicciones que los políticos caían rendidos a sus pies. Considerada la mujer más bella de su tiempo, asumió como pasatiempo coleccionar retratos de mujeres hermosas de cualquier extracción social; los diplomáticos de todo el mundo se los enviaban de regalo a pedido.
Cuando el amor de su marido dejó de importarle, ella misma le proveyó de una amante. Viajaba incesantemente por placer, de incógnito (se hacía pasar por una baronesa, título nobiliario insignificante al lado del que detentaba realmente) y acompañada apenas de una dama de compañía húngara, Ida Ferenczy, que era a la vez su mejor amiga.
Murió muy joven, a los 56 años; aún así, el destino quiso que viera morir primero a sus seres más queridos (su padre, su madre, su hermana del alma, su hija mayor y su único hijo varón, los tres últimos en trágicas circunstancias). Tan humilde era, y tan agotada estaba su voluntad de vivir, que incluso le pidió perdón a su asesino cuando le clavaba el puñal; hasta el último momento, pensó que había tropezado con él.
Anoréxica, cocainómana, madre desapegada y ermitaña furiosa, fue la mujer más amada y llorada de la Europa de pre-guerras. Y todavía me conmuevo tanto al hablar de ella, que siento como si la hubiera conocido de toda la vida. Bah, tan lejos no estoy. Me acompaña desde los seis años, nada menos...
No recuerdo una amistad más antigua que la suya.
(Post dedicado a Nala, simplemente porque detonó las ganas de hablar de este personaje que me apasiona desde chica)
Como todavía no había llegado el momento en que el abuelo me promoviera a su despacho y comenzara a hacer uso de la gigantesca Remington para escribir mis primeros cuentos, era un poco difícil mantenerme quieta. Usualmente, mi abuela terminaba llevándome a la librería y papelería Sarmiento, a una cuadra de distancia, y me compraba cartas Cromy o alguna revista.
Un día encontré un librito de tapas duras con la carita en primer plano (dibujada, por supuesto) de una chica rubia con vestido azul y gorrito de velo, muy siglo XIX. (¿Alguna vez expliqué que me fascinaban los vestidos de época?). Inmediatamente dije "quiero éste" y la abuela lo compró.
El libro era "Sissi y los ladrones". Aún lo tengo en algún rincón de la casa de mis padres, sus hojas cosidas un poco descalabradas por el uso. Al verlo, mamá me comentó que cuando era chica había visto las películas sobre Sissi que protagonizaba Romy Schneider, actriz cuyo destino trágico fue tantas veces equiparado al de su personaje más famoso. Se había enterado que Sissi fue una emperatriz austríaca, que había existido de verdad y aunque su vida era en sí apasionante, no se sabía bien cuánto de ficción y de realidad había en las películas y libros sobre ella.
Un par de años después, recordando aquél regalo, mi abuela apareció con un nuevo libro: Sissi y el fugitivo, de la colección Billiken tapa roja. Vinieron más, todos de diferentes autores (casi todos franceses, una recurrencia curiosa en la biografía de la emperatriz austríaca). Y sólo acrecentaron mi hambre por el personaje. Consumo desde entonces todo lo que existe en soporte tangible sobre ella. Nunca una figura histórica me apasionó tanto.
A grosso modo, y para que entiendan algo de esta mujer excepcional, un punteadito de datos...
Isabel de Wittelsbach, o Elisabeth de Baviera, o Elizabeth Amalia Eugenia de Habsburgo-Lorena, es la primera reina romántico-gótica de la que puedo dar fe. (Una darkita pionera, vamos). A diferencia de Juana La Loca, víctima de su propia condición mental, Sissi alimentó con rabia y morbo sus obsesiones.
La casaron a los 16 años con Francisco José I, el Emperador de Austria y Rey de Hungría, un hombre "políticamente correcto", pero débil y permeable a la influencia de su madre, la archiduquesa Sofía, que no toleraba el comportamiento expansivo y descontracturado de una adolescente que permanentemente rompía con el protocolo. Las peleas de Sofía y Sissi envenenaron a la corte y las relaciones exteriores del Imperio se vieron muy afectadas por esa rivalidad, que sólo terminó con la muerte de la archiduquesa.
Le fascinaban los cementerios y los manicomios. La idea de la locura la conmovía de una forma particular, ya que los Wittelsbach arrastraban la carga genética de la esquizofrenia y la bipolaridad. Esta característica se ensañó en el primo preferido de Sissi, Luis II de Baviera, llamado "El Rey Loco"; homosexual y maníaco-depresivo, murió misteriosamente ahogado en el lago Starnberg, golpe del que Sissi nunca se recobró. [Por obra y gracia del update, y de OvejasElectricas, pueden ver más info de este otro rayetti aquí]
Amante de la naturaleza, podía realizar caminatas de hasta cinco horas sobre hielo y nieve; escribía una poesía empapada de amor y de nostalgia sobre los oscuros bosques de su Baviera natal. Fue estimulada por su madre a la instrucción temprana, y por su padre a la equitación no convencional; era capaz de montar usando pantalones y a horcajadas, en una época donde las damas montaban de lado.
Su avidez por el ejercicio físico y por mantener su cintura en los 50 centímetros exactos de perímetro, la llevaban a realizar a un régimen autoimpuesto de poquísimas calorías (literalmente, se mataba de hambre) y a afrontar largos períodos de anorexia nerviosa. La estricta corte austríaca se escandalizaba de verla correr en negligée a las seis de la mañana por los jardines del palacio de Schönbrunn, aún en invierno; también por su excéntrica cabellera, larga hasta los pies, que debía ser lavada día por medio por tres criados durante dos horas.
Era tan insegura que rara vez sonreía por no mostrar sus dientes pequeños y amarillentos, y tan vehemente cuando se trataba de defender sus convicciones que los políticos caían rendidos a sus pies. Considerada la mujer más bella de su tiempo, asumió como pasatiempo coleccionar retratos de mujeres hermosas de cualquier extracción social; los diplomáticos de todo el mundo se los enviaban de regalo a pedido.
Cuando el amor de su marido dejó de importarle, ella misma le proveyó de una amante. Viajaba incesantemente por placer, de incógnito (se hacía pasar por una baronesa, título nobiliario insignificante al lado del que detentaba realmente) y acompañada apenas de una dama de compañía húngara, Ida Ferenczy, que era a la vez su mejor amiga.
Murió muy joven, a los 56 años; aún así, el destino quiso que viera morir primero a sus seres más queridos (su padre, su madre, su hermana del alma, su hija mayor y su único hijo varón, los tres últimos en trágicas circunstancias). Tan humilde era, y tan agotada estaba su voluntad de vivir, que incluso le pidió perdón a su asesino cuando le clavaba el puñal; hasta el último momento, pensó que había tropezado con él.
Anoréxica, cocainómana, madre desapegada y ermitaña furiosa, fue la mujer más amada y llorada de la Europa de pre-guerras. Y todavía me conmuevo tanto al hablar de ella, que siento como si la hubiera conocido de toda la vida. Bah, tan lejos no estoy. Me acompaña desde los seis años, nada menos...
No recuerdo una amistad más antigua que la suya.
(Post dedicado a Nala, simplemente porque detonó las ganas de hablar de este personaje que me apasiona desde chica)
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jueves, septiembre 06, 2007
Dar y recibir, y nobleza obliga...

La seño Sibila me ha honrado y sorprendido con un premio porque, según afirma, mi blog es solidario... Desando el camino y me encuentro con otros bloggers que vienen remando la iniciativa (prometo re-visitarlos, Espina, Marinita, Dotpod, y demases...) que se originó quién sabe dónde porque ya me mareé (hay dobles nominados, y esas cosas que desafían a mi fiaca).
Y por supuesto, me pregunto qué hice yo para merecer esto; bien poco, seguramente. De todos modos, ya pensé en mis honoríficos personales por eso de que siempre es más sencillo ver el mérito ajeno que el propio (o al menos ese es mi caso).
Ante todo, las reglas de este premio:
- escribir un post mostrando el premio y citar el nombre del blog que te lo regala, enlazando a dicho blog.
- elegir siete blogs que se hayan destacado por ayudar, apoyar y compartir. avisar a los premiados, quienes deberán, a su vez, entregar el premio a otros siete bloggers.
- colocar la imagen del blog solidario es opcional.
Y mis caprichosamente elegidos, con sus justificaciones:
- elegir siete blogs que se hayan destacado por ayudar, apoyar y compartir. avisar a los premiados, quienes deberán, a su vez, entregar el premio a otros siete bloggers.
- colocar la imagen del blog solidario es opcional.
Y mis caprichosamente elegidos, con sus justificaciones:
Donnie, por sus proyectos colectivos (Cuentos Pulgares, Apocadia) que hablan de un entusiasmo e inquietudes más allá de cualquier interés personal. De paso, descontractura esta inminente era de egos inflados y creación individualista/hedonista.
Fender Gebiet, porque a pura indignación y catarsis nos despabila de las neurosis diarias. Porque es una mano tendida a cualquier proyecto amigo, y por tantas cosas más...
Malas Ondas, por ser la cooperativa ortiva donde todos podemos solidarizarnos con el sufrimiento ajeno y manifestar el propio. ¿Quejosos? Sí, pero con humor. El que ríe el último... garca a los garcas.
Anfrix, por ser más que un sitio de interés o curiosidades y muchas veces tomar posición en temas delicados y polémicos.
Capitán Burton, por su impagable servicio a la comunidad de compradores de libros. No todos los días alguien te revela tips para ser mejor cliente... o te adivina el pensamiento...
Lady Kelvin, porque hacer que las que no deseamos una vida de revista "Caras" nos sintamos contenidas, es un apostolado cotidiano...
Marian, porque su pasión por la música trasciende la creación misma, llegando a todos sin distinción con humildad y entusiasmo.
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Anfrix, por ser más que un sitio de interés o curiosidades y muchas veces tomar posición en temas delicados y polémicos.
Capitán Burton, por su impagable servicio a la comunidad de compradores de libros. No todos los días alguien te revela tips para ser mejor cliente... o te adivina el pensamiento...
Lady Kelvin, porque hacer que las que no deseamos una vida de revista "Caras" nos sintamos contenidas, es un apostolado cotidiano...
Marian, porque su pasión por la música trasciende la creación misma, llegando a todos sin distinción con humildad y entusiasmo.
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Es más difícil ponerse a reflexionar sobre qué es para cada quién "ser Solidario". Si bien Sibila se tomó la molestia de rastrear la etimología de la palabra y su significado profundo, creo que en cada una de las justificaciones dejé más en claro lo que sería para mí un blog solidario.
Considero solidaria a cualquier persona o colectivo de personas, bloggers o no, que desde su espacio individual de creación, expresión o trabajo diario sean capaces de llegar a otros, interiorizarse auténticamente en los problemas de la realidad que le toca vivir, asumiendo que no son exclusivos y pugnando por modificarlos desde su posición en el mundo, sea pequeña o grande. En definitiva, cualquier persona que sea capaz de entender en profundidad que no vive sola en este mundo, y que las acciones que elegimos tomar o dejar de tomar repercuten en todos.
He dicho.
(Y ahora, el momento MiráVos de la jornada: La primer palabra que leí en público, a los cinco años, fue ésa: "SOLIDARIDAD" escrita en mayúsculas y en diagonal sobre el logo de ATC, allá por el año 1985. Hasta ese momento, mi familia no sabía que había aprendido a leer... y todo gracias a ese maravilloso juego de letras de molde que me trajeron para Reyes).
(Y ahora, el momento MiráVos de la jornada: La primer palabra que leí en público, a los cinco años, fue ésa: "SOLIDARIDAD" escrita en mayúsculas y en diagonal sobre el logo de ATC, allá por el año 1985. Hasta ese momento, mi familia no sabía que había aprendido a leer... y todo gracias a ese maravilloso juego de letras de molde que me trajeron para Reyes).
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Ruido
martes, septiembre 04, 2007
Invierno
... Se va, y yo sin dedicarle su canción...
WINTER
(Tori Amos)
Snow can wait
He says
Hair is grey
He says
(Y también me gusta la pieza "Invierno", de las Cuatro Estaciones de Vivaldi, pero me pareció un poquito demasiado. Qué quieren... extraño el frío...)
WINTER
(Tori Amos)
Snow can wait
I forgot my mittens
Wipe my nose
Get my new boots on
I get a little warm in my heart
When I think of winter
I put my hand in my father's glove
I run off
Where the drifts get deeper
Sleeping beauty trips me with a frown
I hear a voice
"Your must learn to stand up for yourself
Cause I can't always be around"
He says
When you gonna make up your mind
When you gonna love you as much as I do
When you gonna make up your mind
Cause things are gonna change so fast
All the white horses are still in bed
I tell you that I'll always want you near
You say that things change
my dear
my dear
Boys get discovered as winter melts
Flowers competing for the sun
Years go by
and I'm here still waiting
and I'm here still waiting
Withering where some snowman was
Mirror mirror
where's the crystal palace
where's the crystal palace
But I only can see the myself
Skating around the truth who I am
But I know dad
the ice is getting thin
the ice is getting thin
When you gonna make up your mind
When you gonna love you as much as I do
When you gonna make up your mind
Cause things are gonna change so fast
All the white horses are still in bed
I tell you that I'll always want you near
You say that things change
my dear
my dear
Hair is grey
And the fires are burning
So many dreams
On the shelf
You say I wanted you to be proud of me
I always wanted that myself
He says
When you gonna make up your mind
When you gonna love you as much as I do
When you gonna make up your mind
Cause things are gonna change so fast
All the white horses have gone ahead
I tell you that I'll always want you near
You say that things change
My dear
(Y también me gusta la pieza "Invierno", de las Cuatro Estaciones de Vivaldi, pero me pareció un poquito demasiado. Qué quieren... extraño el frío...)
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jueves, agosto 30, 2007
Sol y Mineral
Tengo este olor pegado a la nariz. Apenas sé cómo describirlo. Podría intentarlo si evocara la textura de la arena fina, casi limosa, escurriéndose entre los dedos como azúcar impalpable. Es un aroma frío y metálico, atemperado con unas notas de sol. El olor del barro, pero límpido. La brisa ligera, toques de viento con aroma a monte y a bosquecillo de pinos. Tengo este olor y estas texturas y no puedo sacármelos de la cabeza. Bendito el impulso que me lleva a manejar una vez más esos kilómetros que parecían tantos cuando era más chica.
Otra vez el camino de arenisca que ni el voluntarismo municipal se decide a pavimentar. Otra vez la entrada bifurcada. Y el rumor de los neumáticos en el pedregullo, la frenada amortiguada, mis pies ansiosos rumbo a la orilla.
Otra vez el camino de arenisca que ni el voluntarismo municipal se decide a pavimentar. Otra vez la entrada bifurcada. Y el rumor de los neumáticos en el pedregullo, la frenada amortiguada, mis pies ansiosos rumbo a la orilla.

De repente, tengo nueve, o tal vez diez años. Son las siete de la mañana y ya siento en los pulmones que va a ser un día húmedo y caluroso. Acarreamos las sillas, las lonas, la picada del almuerzo, un bidón de cinco litros con jugo y cubitos. Tardamos casi dos horas entre preparativos, llegada y bajada a la playa. No hay nadie.
En la playa no hay nadie. Tal vez los dueños del parador, una pareja de ancianos más madrugadores bajo una sombrilla de junco.
No hay nadie. El silencio es perfecto. Lejos, casi sobre la línea del horizonte, pasa una chata arenera. Alguna canoa bordea rumbo a Puerto Boca y deja una estela de ondas muy suaves que vienen a morir en la orilla. Sube desde el Este un sol mortecino, atenuado por la bruma húmeda del verano.
No hay nadie. Soltamos las hebillas de las sandalias de vinilo. Caminamos chapoteando una danza improvisada para aclimatar los pies y espantar a las rayas. Con la venia de los mayores, nos tomamos de las manos y avanzamos río adentro. El agua tiene una tonalidad marrón que se vuelve ambarina cuando el sol finalmente la alcanza. El efecto es mágico. Tomo un poco de agua en la copa de una mano y la huelo con los ojos cerrados.
Sol.
Sol.
Mineral.
Agua, limo, verde, azul, metal, peces, vida, frío, calidez, templanza, latidos, pájaros, remo, madera.
Mi cabeza hila todo esto en apenas un paso, abstraída de los chillidos y chapoteos de mis hermanos, que empiezan a alejarse más. A treinta metros de la costa, el agua apenas nos rebasa las rodillas. Papá vigila, brazos cruzados al borde del agua. Mamá se pasa bronceador. Abro los ojos, miro la línea del horizonte, de derecha a izquierda. La chata, una canoa que pasa. La línea de la costa uruguaya, mucho más lejos. Los árboles, notables a simple vista pese a la distancia.
El puente, mucho más lejos. Y otra vez, los árboles.
Agua, limo, verde, azul, metal, peces, vida, frío, calidez, templanza, latidos, pájaros, remo, madera.
Mi cabeza hila todo esto en apenas un paso, abstraída de los chillidos y chapoteos de mis hermanos, que empiezan a alejarse más. A treinta metros de la costa, el agua apenas nos rebasa las rodillas. Papá vigila, brazos cruzados al borde del agua. Mamá se pasa bronceador. Abro los ojos, miro la línea del horizonte, de derecha a izquierda. La chata, una canoa que pasa. La línea de la costa uruguaya, mucho más lejos. Los árboles, notables a simple vista pese a la distancia.
El puente, mucho más lejos. Y otra vez, los árboles.
El agua ya me llega a la cintura. Estiro los brazos por encima de mi cabeza para zambullirme.
Ahora es ahora. Es invierno. Aún así, hay gente en la playa porque es un día de sol: dos familias con niños que juegan en la arena, una ronda de mujeres hablando, un matrimonio que camina tomando mate.
No me atrevo a mirar la línea del horizonte porque tengo los ojos húmedos ("Es el viento", sonrío por fuera) y el corazón todavía me da saltos. En mi cabeza, no hay nadie. No hay ruidos. La arena es la misma: fina, con la textura del azúcar al deslizarse entre los dedos. Reconozco el olor aún antes de ahuecar la mano para llenarla de agua, lo retengo sin soltar la respiración hasta quedarme sin aire. Apreto el puño, me froto las manos, quiero llevarme este olor prendido a la piel, además de al recuerdo.
Una sola vez miro la otra orilla, cambiada para siempre.
Cuando finalmente dejamos la playa, me resisto a pensar que esto haya sido un adiós. Aunque lo sea.
Cae la tarde. Hasta los pinos callan.
(Ñandubaysal, Gualeguaychú - Julio de 2007)
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Desde ayer, Botnia es un hecho. Y como no puedo explicar lo triste, furiosa y frustrada que eso me pone, elijo sentir que tengo la suerte de haber vivido una infancia de río Uruguay.
Ahora es ahora. Es invierno. Aún así, hay gente en la playa porque es un día de sol: dos familias con niños que juegan en la arena, una ronda de mujeres hablando, un matrimonio que camina tomando mate.
No me atrevo a mirar la línea del horizonte porque tengo los ojos húmedos ("Es el viento", sonrío por fuera) y el corazón todavía me da saltos. En mi cabeza, no hay nadie. No hay ruidos. La arena es la misma: fina, con la textura del azúcar al deslizarse entre los dedos. Reconozco el olor aún antes de ahuecar la mano para llenarla de agua, lo retengo sin soltar la respiración hasta quedarme sin aire. Apreto el puño, me froto las manos, quiero llevarme este olor prendido a la piel, además de al recuerdo.
Una sola vez miro la otra orilla, cambiada para siempre.
Cuando finalmente dejamos la playa, me resisto a pensar que esto haya sido un adiós. Aunque lo sea.
Cae la tarde. Hasta los pinos callan.
(Ñandubaysal, Gualeguaychú - Julio de 2007)
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Desde ayer, Botnia es un hecho. Y como no puedo explicar lo triste, furiosa y frustrada que eso me pone, elijo sentir que tengo la suerte de haber vivido una infancia de río Uruguay.
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martes, agosto 28, 2007
Yo EXIJO...
... el derecho de caminar por la calle comiendo un pico dulce sin que ciertos "hombres" se sientan en la obligación de gritarme cualquier barbaridad.
... el privilegio de ser ignorada hasta que decida lo contrario.
... que los que les dan de comer a los chanchos se hagan cargo.
... el final de la hipocresía y de la ignorancia deliberada ("elijo no saber", "elijo no ver" no cuentan como excusa; a la hora de las lágrimas, al que le toca, le toca)
... el final de la hipocresía y de la ignorancia deliberada ("elijo no saber", "elijo no ver" no cuentan como excusa; a la hora de las lágrimas, al que le toca, le toca)
... el fin de la pendejocracia.
... que los libros vuelvan a ser para todos.
And so on...
(matizando con un poco de mala onda en el preludio a un día que preveo pesadito...)
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lunes, agosto 27, 2007
El lado brillante de la vida
Mamá guarda la ropa de invierno. La tarde de ese sábado se perfila tranquila contra la puerta-ventana a la terraza.
Pau desparrama fotos sobre el cubrecama. Siempre está por ahí, cerca de mamá, dando vueltas. Como antes del secundario, cuando éramos todos apenas una pandilla de cachorros estirándose por turnos en la cama grande, los fines de semana. O, más chicos aún, las noches de tormenta en la que invadíamos de a uno en fondo el reducto de papá y mamá en busca de un consuelo innecesario a miedos cada vez más reticentes.
-Mirá - dice mamá, dejando caer un paquete más viejo que los otros. Viejas Polaroid cuadradas, chiquitas, donde apenas se la puede reconocer detrás del flequillo espeso y el rostro demasiado serio.
Pau reconoce a la Tiatá en una de ellas, más joven y con el pelo largo, una tarde de sol. Mamá la evoca tal como era entonces, con esa forma que tiene de contar las historias que hizo que quisiera ser cuentista alguna vez. Entonces, mi hermana conoce un poco más de aquella mujer, su madrina, que (con la enfermedad todavía lejos) adoraba viajar a Mar del Plata.
Las preguntas se suceden. Mamá hace memoria, ¿fue en el '83, en el '85, que se perdieron las esperanzas sobre su visión menguante? Ella cree que en el '81. El mismo año en que Pau nació. Los ojos de mi hermana se llenan de lágrimas.
Pobre Tiatá, que ya no va a ver más. ¿Cuál habrá sido la última imagen que tuvo de nosotros? ¿Cómo puede ser que se la vea tan tranquila, cuando el dolor sigue abriéndose paso y las esperanzas caen como fichas de dominó alineadas año a año? Mamá ya abandonó el trabajo y ahora moquean juntas, mirando las fotos sobre el cubrecama, hilando un recuerdo tras otro, nostalgia sobre nostalgia.
Y sin saber cómo, ni por qué, alguna hace un chiste sobre aquella vez que la Tiatá echó las papas demasiado húmedas en el aceite hirviendo y cómo las llamas llegaron hasta el techo de la cocina. O aquella vez que por salvarla de un perro, su marido la hizo tropezar con el cordón de la vereda y fue tema de conversación en las reuniones familiares durante semanas.
- Y cómo habla, la muy guacha...
- ¡Y cómo le saca el cuero a las de la parroquia! ¡Siempre tiene algún cuento nuevo!
Las carcajadas se escuchan por toda la casa. Intrigada, interrumpo la lectura y salgo de mi cuarto para entrar al de mamá. Las encuentro abrazadas, tumbadas en la cama, todavía con lágrimas en la cara y sin poder parar de reírse.
(palabras más, palabras menos, la historia es real. Y siempre que algo me parece demasiado triste para soportarlo, recuerdo que todos los días grises tienen un reverso. Además, está visto: llevo en la sangre el antídoto para mi propia melancolía... Ojalá pueda seguir encontrándolo siempre)
-Mirá - dice mamá, dejando caer un paquete más viejo que los otros. Viejas Polaroid cuadradas, chiquitas, donde apenas se la puede reconocer detrás del flequillo espeso y el rostro demasiado serio.
Pau reconoce a la Tiatá en una de ellas, más joven y con el pelo largo, una tarde de sol. Mamá la evoca tal como era entonces, con esa forma que tiene de contar las historias que hizo que quisiera ser cuentista alguna vez. Entonces, mi hermana conoce un poco más de aquella mujer, su madrina, que (con la enfermedad todavía lejos) adoraba viajar a Mar del Plata.
Las preguntas se suceden. Mamá hace memoria, ¿fue en el '83, en el '85, que se perdieron las esperanzas sobre su visión menguante? Ella cree que en el '81. El mismo año en que Pau nació. Los ojos de mi hermana se llenan de lágrimas.
Pobre Tiatá, que ya no va a ver más. ¿Cuál habrá sido la última imagen que tuvo de nosotros? ¿Cómo puede ser que se la vea tan tranquila, cuando el dolor sigue abriéndose paso y las esperanzas caen como fichas de dominó alineadas año a año? Mamá ya abandonó el trabajo y ahora moquean juntas, mirando las fotos sobre el cubrecama, hilando un recuerdo tras otro, nostalgia sobre nostalgia.
Y sin saber cómo, ni por qué, alguna hace un chiste sobre aquella vez que la Tiatá echó las papas demasiado húmedas en el aceite hirviendo y cómo las llamas llegaron hasta el techo de la cocina. O aquella vez que por salvarla de un perro, su marido la hizo tropezar con el cordón de la vereda y fue tema de conversación en las reuniones familiares durante semanas.
- Y cómo habla, la muy guacha...
- ¡Y cómo le saca el cuero a las de la parroquia! ¡Siempre tiene algún cuento nuevo!
Las carcajadas se escuchan por toda la casa. Intrigada, interrumpo la lectura y salgo de mi cuarto para entrar al de mamá. Las encuentro abrazadas, tumbadas en la cama, todavía con lágrimas en la cara y sin poder parar de reírse.
(palabras más, palabras menos, la historia es real. Y siempre que algo me parece demasiado triste para soportarlo, recuerdo que todos los días grises tienen un reverso. Además, está visto: llevo en la sangre el antídoto para mi propia melancolía... Ojalá pueda seguir encontrándolo siempre)
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miércoles, agosto 22, 2007
Malos tiempos para la gramática...
Estoy
tan
absolutamente
harta
de la gente que escribe
"desvelar" por "develar"
"rebelar" por "revelar" (y viceversa)
"rebelar" por "revelar" (y viceversa)
y burradas por el estilo...
Tanto como de la gente que escribe a puro corrector del Word y entonces encontramos "haber" donde debería leerse "a ver" (y dejémoslo en claro de una puñetera vez: el "a ver si..." es una expresión del coloquial. Punto), u otras afrentas para el ojo.
Si hay algo que supera mi hipersensibilidad auditiva es mi hipersensibilidad a la burrada sistemática. No la tolero. Desde que tengo memoria lectora, me perturban sobremanera los horrores ortográficos. Y se viven tiempos de atentado a la lengua como nunca antes...
miércoles, agosto 15, 2007
Esquizoide yo? (y yo? y yo?)
Cortito y al pie.
"El que no vive para servir, no sirve para vivir"
La Mandarina Records crepó sin aviso para nadie, y en reacción inmediata y protestona, me subí a otro colectivo similar.
Al que le interese la música como la gente (como qué gente? pues... pasen y vean), puede visitar el Blog Esquizofónico. Hay buena música, buena onda y demás.
"El que no vive para servir, no sirve para vivir"
lunes, agosto 13, 2007
Odio al pasar
De momento no voy a hacer ninguna lista de las cosas que no me gustan...
pero hay veces que el sólo hecho de ser yo, hace que sienta la imperiosa necesidad de golpearme la cabeza contra una pared.
Rápido. Fuerte. Muchas veces.
pero hay veces que el sólo hecho de ser yo, hace que sienta la imperiosa necesidad de golpearme la cabeza contra una pared.
Rápido. Fuerte. Muchas veces.
jueves, agosto 09, 2007
Oído al pasar (II)
"Porque MI NOVIO, el doctor Fulano, va a venir a retirarlo y yo no voy a estar... voy a estar en reunión, viste."
... segundos después...
"MI NOVIO va a firmar con vos, por eso te dejo todo. Como yo no voy a estar, viste, y no es cuestión de estar yendo y viniendo..."
...segundos después...
"Entonces yo ahora... permitime un segundito que voy a llamar al doctor Fulano para avisarle... ¡Hola, mi amor! ya le avisé a la recepcionista que tenga todo a tu nombre, que va a venir MI NOVIO el doctor Fulano a buscarlo"
etcétera... etcétera...
(Repita la retahíla de abogada treintañera wannabe con mucho MaryKay encima unas cinco o diez veces, hasta saturar el oído. Compadezca a la chica de la recepción. Alégrese de que faltan apenas unos minutos para ganar la calle y huir).
miércoles, agosto 01, 2007
Para los días grises...
Nada mejor que un poco de esta música para caminar bajo el cielo plomizo...
(This Mortal Coil - Acid, Bitter and Sad)
Y una pequeña yapa para descargar. Califica para mi lista de Temas para días de lluvia, que eventualmente daré a conocer en otro post. Pero como avance y en honor al día TMCesco que tengo, va bien
(This Mortal Coil - Acid, Bitter and Sad)
Y una pequeña yapa para descargar. Califica para mi lista de Temas para días de lluvia, que eventualmente daré a conocer en otro post. Pero como avance y en honor al día TMCesco que tengo, va bien
Sería largo de explicar el camino que lleva a This Mortal Coil, pero en días como hoy, y como tantos otros, agradezco que exista esta música.
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Desde el cielo caen. Sólo yo las veo.
Partículas pequeñas de nubes vagabundas.
El olor del agua, el fresco inminente, y
una nube de vapor alrededor del rostro.
Las visiones del mundo que trascienden el mundo.
Y más: un alma errante que casi nadie nota
suspendida del aire por los hilos del tiempo.
Es la lluvia que viene.
(Clásico post ladri en el que no firma nadie. Milo, te cagué :-) )
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jueves, julio 19, 2007
Delicias de la intertextualidad
Hace un tiempo atrás, el mundo periodístico, blogueril (y/o meramente el conventillero) se metió a pleno en el debate del escritor Di Nucci y su plagio no mentado al libro "Nada", de Carmen Laforet. Como ya pasó mucha agua bajo el puente y la discusión me hartó, además de asquearme, no voy a dar referencias más precisas; googleen si esto les interesa.
Pero lo que encontré hoy navegando por El País, no tiene precio. Básicamente, un inglés con ánimo contestatario, hizo la gran Charles Chaplin* y mandó a 18 (dieciocho) editoriales el manuscrito de "Orgullo y Prejuicio" de Jane Austen, íntegro y sin cambiar una coma.
¿Cuál fue la respuesta de las editoriales?
Definitivamente, el mundo es un lugar pequeño y generoso.
*Alguna vez leí en una revista Selecciones viejita, que tanto me gusta coleccionar gracias a la Mama (personaje del que alguna vez hablaré), que el genial Charles Chaplin asistió una vez a un concurso de imitadores ... de Charles Chaplin. Quedó tercero.
Pero lo que encontré hoy navegando por El País, no tiene precio. Básicamente, un inglés con ánimo contestatario, hizo la gran Charles Chaplin* y mandó a 18 (dieciocho) editoriales el manuscrito de "Orgullo y Prejuicio" de Jane Austen, íntegro y sin cambiar una coma.
¿Cuál fue la respuesta de las editoriales?
Definitivamente, el mundo es un lugar pequeño y generoso.
*Alguna vez leí en una revista Selecciones viejita, que tanto me gusta coleccionar gracias a la Mama (personaje del que alguna vez hablaré), que el genial Charles Chaplin asistió una vez a un concurso de imitadores ... de Charles Chaplin. Quedó tercero.
jueves, julio 12, 2007
Tanta belleza en el mundo

"It was one of those days when it's a minute away from snowing and there's this electricity in the air, you can almost hear it. And this bag was, like, dancing with me. Like a little kid begging me to play with it. For fifteen minutes. And that's the day I knew there was this entire life behind things, and... this incredibly benevolent force, that wanted me to know there was no reason to be afraid, ever. Video's a poor excuse, I know. But it helps me remember... and I need to remember... Sometimes there's so much beauty in the world I feel like I can't take it, like my heart's going to cave in"
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"Era uno de esos días cuando está a punto de nevar y hay electricidad en el aire; casi puedes oírla. Y esta bolsa estaba... como bailando conmigo. Como un niñito pidiéndome que jugase con él. Por quince minutos. Y ese es el día en que supe que había toda esta vida detrás de las cosas y... esta fuerza increíblemente benevolente, que quería hacerme saber que no hay razón para temer, jamás. El video es una excusa pobre, lo sé. Pero me ayuda a recordar... y necesito recordar... A veces hay tanta belleza en el mundo que siento que no puedo soportarla, como si mi corazón fuera a perderse en ella"
Ricky Fitts (Wes Bentley), "American Beauty" - Sam Mendes, 1999
(Pobre traducción. Igual, hoy necesitaba postear esto. La imagen es de CazaTornados).
(Pobre traducción. Igual, hoy necesitaba postear esto. La imagen es de CazaTornados).
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