viernes, enero 30, 2009

Cursi

No hace falta que reconozca que soy ñoña. Basta una miradita a alguno de los posts que hay por acá para darse cuenta. O hurgar en mis gustos musicales. O verme babear por las criaturas de mi familia / allegados. Tengo actitudes ñoñas, pensamientos ñoños, escritura ñoña y toda clase de ñoñeces y tilinguerías adornando mi vida a diario. Incluídos este par de ojos llenos de arruguitas de tanto sonreír frunciendo la nariz.

Pero no fue hasta hace poquito que, además, descubrí que soy cursi.
Increíblemente, melosamente y asquerosamente cursi cuando siento que estoy sola, o casi a solas.
Y hace mucho menos que poquito, aprendí (como aprendí con todas mis taras y taretas) a aceptarme tal cual soy.

Ñoña Y Cursi.

Una más de mis contradicciones, porque nadie lo adivinaría viéndome caminar casualmente por la calle, o de pasada en una situación social cualquiera.

Me encanta ser contradictoria.
Me encanta este corazón-barril de pólvora envuelto entre algodones y tibieza y letras y música.
Me encantan las marcas que llevo de todas las bestialidades cometidas y soportadas en el nombre del Amor.
Adoro contar los días que faltan para que un sueño, pequeño o grande, se concrete.
Me regodeo de placer en el sonido de las campanillas de viento colgadas en la cocina y en el rumor de su respiración al dormir, y en mirar esos videos una y otra vez.
Me salta el corazón de ñoña felicidad cuando del otro lado del teléfono contestan las voces de May o Finis.
Y me encanta, cuando puedo, gritar bien fuerte para limpiar todo lo que obstruye el camino de mi energía hacia el mundo.



Buen fin de semana. Buen último fin de semana de vacaciones para mí. Para nosotros.
Y buena vida para todos.


viernes, enero 23, 2009

My heart goes boom boom boom....

... mientras leo mis mails y espero que suene el celular (inusualmente mudo estos días, y por Eru que nunca quise tanto que sonara) tiemblo de ansiedad y de aprensiones.

Todavía no me animo a creer que el viento haya cambiado y que 2009 esté desmintiendo con tanta rapidez mi desesperanza de algunas semanas atrás.

¿Las vacaciones? Preciosas. Trato de no pensar y de vivir sólo para el momento. Ojalá todo siga mejorando para todos. Ojalá tenga la templanza para hacer las cosas bien. Ojalá mi ansiedad no eche a perder el momento, o el porvenir. Ojalá.

Quiero conservar este momento para siempre. Cada tono de verde, celeste y ocre. Cada sensación en la base de la garganta, cada aroma pegado a la nariz. Cada sensación de anticipación y de revoltijo de tripas. Cada una de las cosas que me trajeron hasta acá.

Falta poquito, Cass. Falta muy poquito. Respirá hondo.
Saltá.
Sin miedo.



martes, enero 13, 2009

Strange child, wild child

Mi semana no empezó... digamos, bien. Digamos que no siento que mi semana haya empezado en absoluto.
Dos días seguidos de cefaleas muy fuertes, después de casi cuatro de dolor de espalda, me arruinan el humor con mucha facilidad. El fin de semana se hizo corto para compensar tanta chinche.
(Acá es donde todos me dicen "uyuyuy, estás hecha mierda, cefaleas y lumbalgia?? pero qué edad tenés, viejita? 78?". Séh. Es decir, no. Estoy hecha mierda, pero porque vine fallada de fábrica. Cosas que nos pasan a los grandulotes, el tema de las lumbalgias. Pregúntenle a cualquiera que tenga estos huesos. Las cefaleas vienen camino a convertirse en mis mejores enemigas, creo que me acompañan desde que empecé a leer. El noventa por ciento de mi vida).

Ojo, estoy bien y voy a estar mejor (no me queda otra), pero en estos días la ansiedad me juega mucho en contra y siento que soy un mega-resorte en tensión esperando que lo largue el dedo que lo comprime para saltar lejos, alto. Y perderse.
Podría decir cualquier barbaridad, hacer cualquier barbaridad. Ayer, por un momento, perdí totalmente la noción de dónde estaba, dónde tenía apoyadas las manos, con quién estaba hablando, qué decía. Cuando me levanté de la silla el mundo simplemente se borró.
Menos mal que tengo siempre una persona a mano, un lugar seguro donde correr. Y a partir de la semana próxima, mis vacaciones tan ansiadas.

Mientras me dure esta rareza y este impulso de agazaparme a saltarles a la garganta, oh, extraños... les dejo mis recomendaciones de hoy.

Este post de Unser
(como siempre, poniendo puntos en "temas importantes de bajo perfil")
Este post de Fender (para los que a veces se sienten como nosotros y no saben por qué)
Este video de Fogonazos
Este cuento de Littleraturas (Bah... todo el blog!)
Todo este mes de discos en Esquizofónico (no saben lo que se viene, todavía)

Y este video, que tuve que verlo sin audio y aún así me hizo llorar. Por todos ellos.



miércoles, enero 07, 2009

La alquimia de los sueños

Anoche soñé con algo que se parecía mucho a los sueños que tengo despierta de una "vida mejor".
Soñé con una casa nueva de aberturas de madera pintadas de blanco, mucha luz y olor a libros abiertos. La ventana daba a algún lugar verde: parque, plaza, pasaje. Recuerdo el verde y el azul del cielo con sus nubes. Los colores eran terriblemente vívidos.
Soñé que lo perseguía por toda la casa nueva sacándole fotos (justo yo!): de pie junto a la ventana tomando mate, tirado en la cama leyendo, cocinando, fijando estantes a la pared, saliendo del baño.
Soñé con una minivan en la puerta y un viaje largo de vacaciones, con la conciencia perfectamente tranquila y sin preocupaciones apremiantes.
Tuve un sueño tan parecido a cómo me imagino una vida potencial, que me desperté tarde para ir al trabajo con una sensación casi premonitoria.

Y me acordé de haber leído hace muchos años, en un librito de esos pecaminosos a los que ya referí en algún post viejo, algo sobre la potencia de la proyección, que lleva a la concreción de esos mismos deseos proyectados.

Lo pensé con una diferencia de milésimas de segundo respecto del momento de abrir los ojos. Fue como si me hubiera acordado de algo: no sé exactamente qué. Quizá un viejo orden de cosas, un estado antiguo de mi cabeza en el que todo era posible porque estaba teñido de un optimismo virulento.

Me acordé que alguna vez tuve la capacidad de hacer que las cosas sucedan.
Y esa sola idea, sumada al sueño, a los colores brillantes en los que veía todo en sueños, alcanza para elevarme el alma, recargarme las pilas y hacerme reir. Mucho.

Es hora de recuperar la alquimia de los sueños, esa que da la capacidad de hacerlos realidad.

lunes, enero 05, 2009

Another Rather Lovely Thing

... (O el meme de estos días)

La tentadora Gerundia me pasa este meme de gran esquizofrenia musical, que con gusto hago en un momento de no-alpedancia pre-armorceril.

Las reglas:

1. Poné tu reproductor de música en modo aleatorio (toda la música).
2. Para cada pregunta, apretá el botón de siguiente para saber la respuesta.
3. TENÉS QUE CONTESTAR CON EL NOMBRE DE ESA CANCIÓN SIN IMPORTAR CUÁN TONTA SUENE!
(Nota de la editora: Y créanme que algunas suenan muy tontas. A las pruebas me remito)

Mis respuestas:

· SI ALGUIEN DICE “ESTO ESTA BIEN?” VOS DECÍS:
Borderline (Chihiro Onitsuka)

· QUÉ DESCRIBIRÍA MEJOR TU PERSONALIDAD?
Wind through the trees (Ed Harcourt)

· QUÉ TE GUSTA EN UN/A CHICO/A?
Co ni mire rium (Capercaillie)

· CÓMO TE SENTÍS HOY?
La longue route (Yann Tiersen)

· CUÁL ES EL PROPÓSITO DE TU VIDA?
Like Only Lovers Can (Ed Harcourt)

· CUÁL ES TU LEMA?
Vuelve al cielo (Sergio Pángaro)

· QUE PIENSAN TUS AMIGOS DE VOS?
Rather Lovely Thing (Nick Cave & Warren Ellis)

· EN QUÉ PENSÁS MUY SEGUIDO?
Ever so lonely (Sheila Chandra)

· CUANTO ES 2+2?
Arrival Reprise (Capercaillie)

· QUÉ PENSAS DE TU MEJOR AMIGO/A?
Heatwave (IamX)

· QUÉ PENSÁS DE LA PERSONA QUE TE GUSTA?
Into the Fire (Thirteen Senses)

· CUÁL ES LA HISTORIA DE TU VIDA?
Song for Bob (Nick Cave & Warren Ellis)

· QUÉ QUERÉS SER CUANDO SEAS GRANDE?
Tristan (Patrick Wolf)

· QUÉ PENSÁS CUANDO VES A LA PERSONA QUE TE GUSTA?
Utopia (Goldfrapp) ----> Acá SÍ que la pegaron a full ^_^

· QUÉ PIENSAN TUS PAPÁS DE VOS?
With my own eyes (Dario Marianelli)

· QUÉ VAS A BAILAR EN TU BODA?
Divine (Antony and the Johnsons)

· QUÉ CANCIÓN VAN A PONER EN TU FUNERAL?
Naked but safe (IamX) ----> GE-NIAL :-P

· CUÁL ES TU HOBBY/COSA DE INTERÉS?
Sprout and the Bean (Joanna Newsom)

· CUÁL ES TU MAYOR SECRETO?
November Calls (Jon Lord)

· QUÉ PENSÁS DE TUS AMIGOS?
I was a daughter (Basia Boulat)

· QUÉ ES LO PEOR QUE PODRÍA PASAR?
Ghost Song (Patrick Wolf)

· CÓMO VAS A MORIR?
Si yo fuera tú (Sergio Pángaro y Baccarat)

· DE QUÉ COSA TE ARREPENTÍS?
Tuna Fish (Emiliana Torrini)

· QUÉ TE HACE REÍR?
Section 22- Running Away (The Polyphonic Spree)

· QUÉ TE HACE LLORAR?
Hunting (Deep Forest)

· TE VAS A CASAR ALGÚN DÍA?
Eyes (Sheila Chandra) ---->No entiendo esta fijación con el casorio. Que lo que voy a bailar en mi boda, que si me caso o no me caso... bloh.

· ALGUIEN GUSTA DE VOS?
La Corde (Yann Tiersen)

· SI PUDIERAS VOLVER EL TIEMPO ATRÁS, QUÉ CAMBIARÍAS?
Nostalgie (Joe Hisaishi)

· QUÉ TE DUELE AHORA MISMO?
Break that spell (Seven Mary Three)

· QUÉ NOMBRE LE VAS A PONER A ESTA NOTA?
Another Rather Lovely Thing (Nick Cave & Warren Ellis)

Ahora tengo que cumplimentar la memancia pasándole esto a cinco personas, o al menos eso parece, pero como siempre les ofrezco la posibilidad de apropiancia a los que tengan ganas de pavear un ratito.
Mis elegidos para memear, obviamente serán mis compañeros esquizofónicos:

- Fender (no puedo no elegirlo, con toda la musicoteca que tiene puede salir cualquier cosa)
- Thiago
- Milo
- Donnie
- Ana (no es esquizofónica, pero es un excelente bonus track)
- Cualquiera que haya llegado a leer hasta acá.

En fin, estoy casi segura de que tres de estos cinco señalados con el dedo no se prenden ni a garrote, pero tengo mucha fe en que algún lector circulante de este espacio se va a copar y va a agarrar viaje con el meme. Eso sí: AVISEN!! Me interesa leerlos.

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Update: La letra de "Tristan", o Qué Querés Ser Cuando Seas Grande. Ahhh, es demasiado bueno ^_^ . Casi casi que compensa las demás pifias.


miércoles, diciembre 31, 2008

Cuervos del anochecer

(... o mi críptica despedida para un 2008 con algunos sobresaltos...)


One For Sorrow

Two For Joy

Three For A Girl

Four For A Boy

Five For Silver

Six For Gold

Seven For A Secret,
Never
To
Be
Told


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(Magpie, fuiste tú el que robó el anillo de bodas?
O qué otra ave rapaz se llevaría semejante esperanza?
Magpie, estoy perdido en las tierras interiores
atrapado entre los brezos, los helechos
y los niños que no tienen nombre.

No hay nombre para nosotros,
pero aún cantamos.

Y aún así, cantamos.

Pequeñito, pequeñito,
perdido y azul...
Escúchame. Déjame decirte qué hacer.
Puedes escapar, y escapar lejos del hogar
entre sus rodillas.
Entre todos sus brezos, sus helechos,
y el niño tendrá un nombre.

Y cantaremos....

Y cantaremos)

lunes, diciembre 29, 2008

Caleidoscope

Desde enero venía pensando en las pequeñas tonterías y ñoñeces de las que no me avergüenzo. Y si lo hago, se me pasa al ratito. Boceté algunas de esas pavadas en un postito anterior. Ni por asomo son la mayor parte de las pavadas: sólo las que se me antoja que se sepan.
Gracias a esas pequeñeces y pavadas empecé a escribir. Casi sin querer. Tenía (todavía tengo) la necesidad de volcar todo lo que hace barullo en mi cabeza en un papel en blanco o documentos de word. Así, el trayecto de mi escritura pasó desde el primer cuento manuscrito a pura fibra Faber (tenía seis años; si no lo conservara mi madre no le creería a mi propia memoria...) hasta este blog.
En el medio, las cuatro o cinco cajas de papeles sueltos, enfoliados temáticamente; tres novelas adolescentes terminadas (una sola mecanografiada); diez o doce proyectos inconclusos; docenas de cuentos. Y más blogs. Todavía tengo dos o tres proyectos secretos, con otro perfil, actualizados desde IP's variables. A veces hasta me da un poco de orgullo pensar que puedo impostar mi propia escritura con tanta soltura. Sería una buena ghost writer (anoten eso, y pásenlo a sus contactos).

En enero, leía algunos blogs ya occisos o descartados de mi reader y pensaba: "No tengo por qué demostrarle a nadie cuánto leí o de cuántos puntos es mi coeficiente intelectual, o qué tan armonizados están mis chakras; quienes conozcan poco (o mucho) de lo que hago o cómo pienso, tienen la libertad de creerme una perfecta idiota o un pequeño genio en potencia, si es que les place".
La verdad es que no me interesa. Hace diez años estaba tan preocupada por lo que podría pensar la gente de mis rarezas (la gente a la que yo quería interesarle, claro), que por decantación hoy me importa muy poco su opinión sobre mi forma de vestirme, caminar, hablar, cantar, escribir.

Por eso mismo... Me deja un poco perpleja releerme en estos posts (me refiero a los más nuevos) y darme cuenta de que en muchas ocasiones esta catarsis del Extraño Mundo suena a instructivo o pauta vital de algún tipo. Con lo chinchuda que soy al respecto de las imposiciones sobre lo que se debe o no se debe hacer (lo que queda bien o mal hacer o dejar de hacer), me enerva darme cuenta de esas cosas.

Lo más difícil para mí ha sido aceptarme como soy. Me refiero a la parte fea del asunto. Reconocer que en más de una ocasión fui una terrible hija de puta, o haber hecho cosas que me asquean a la distancia (como negarme a dar una ayuda cuando estaba a mi alcance hacerlo, o tomar partido en el bando contrario de una persona a la que estimaba, por debilidad propia o por despecho). Reconocer que la influencia de personas que aprecio mucho pudo, de alguna manera, filtrarse en este espacio, me produce sensaciones de lo más incómodas.

Después de todo, si trato de cambiar algo o ajustarlo a sugerencias de estilo (supongo) buscando la palmadita en el hombro, tardo poco en darme cuenta de que lo que más quería pasaba por otro lado, que los textos más preciosos quedan escondidos. Otra vez.
Cuando la sugerencia responde a fórmulas ajenas sale algo totalmente despersonalizado. "No me sale" escribir a pedido, ya está visto... Y lo peor es que el gataflorismo ajeno termina reclamando la vuelta al origen, o asentando con silencios su implícito desprecio por el resultado del cambio.
Bah.
¿Era más feliz antes, cuando no recibía críticas, ni comentarios, ni elogios de ningún tipo? ¡Qué estupidez! Medir la felicidad por logros que no tienen nada que ver con la satisfacción personal me volvería algo que no soy ni quiero ser.
Sé que soy feliz ahora, tirada en la cama boca arriba, mirando el techo mientras visualizo las palabras que después irán al papel. Lo que venga después, será lo que deba ser. Rearmarlas, alterarlas, jugar con ellas, usarlas de blanco de dardos. Me angustiaré un rato pensando en mis editores, presentes y futuros, munidos de un lápiz y un concepto que no se parece en nada al mío. Pero siempre me quedará este papel originario, caprichoso, donde estaba capturada la palabra que yo vi, que es esa y ninguna otra.
Quiero creer que siempre tendré esta historia, que será mía.

En este 2009 que se viene, me gustaría dar vuelta a la hoja y volver un poco más a ese origen caprichoso y caleidoscópico donde escribía sin preocuparme mucho de lo que quedaba bien o mal decir. Volver a meter la biblia con el calefón sin imperativos de ninguna especie. Ser la nena que decia que sí, quedate tranquila, mamá, que no me voy a subir al Desorbitados para escaparse a la primera de cambio a hacer justo lo que no se puede, pero que el corazón le pide.

Hoy es un comienzo tan bueno como cualquier otro.

(Y pensar que este borrador comenzó a escribirse en enero...)

lunes, diciembre 22, 2008

Juro que no quiero dejarme caer / Borderline

Pese a la felicidad conquistada y a los proyectos en danza, pese a la seguridad insegura y a todo lo que puede venir de bueno, sigo teniendo este peso en la panza que me liquida.

Duele físicamente: tengo el estómago contraído en un espasmo de angustia y hasta los músculos externos me oprimen como si el ejercicio diario de la angustia fuera una especie de gimnasio indeseable.

Me es tan desacostumbrado, este perpetuo desconfiar de otros... De otros en los que había puesto una confianza para nada relativa, sino basada en la experiencia compartida, en la fe en su inteligencia o sus principios. Cuánta ingenuidad, por un lado. Pero si no tengo fe, ¿qué tengo?

Yo no sé cómo viven los demás ni me interesa. Quiero vivir como siempre: sin joder a nadie, haciendo las cosas bien. Que si me ponen un deadline respeten los míos. Que por una vez mis prioridades pasen al frente y no formen parte de una variable de ajuste mezquina. Después de todo, yo valgo por mi rectitud, por mi dedicación y por la palabra empeñada.

Es detestable depender del capricho o el estado de ánimo ajenos para moldear mis angustias cotidianas.
Siento que a veces no se me permite siquiera la desazón personal, pequeñita de lo inmediato, y lo peor es que soy permeable a los mismos problemas ajenos que en ningún modo pienso hacer propios. No a costa de un crecimiento que por fin estoy empezando a optimizar.

Me encantaría hacer caso de los que insisten en que debería tener un emprendimiento propio, pero es difícil empezar en el cero absoluto con el imperativo diario de una supervivencia cada vez más difícil. Y es difícil también tomar la decisión de un rumbo completamente nuevo. ¿Quién me garantiza que a dos mil kilómetros de distancia tendré un techo siquiera prestado, el mínimo bienestar para la persona que amo? No puedo ser tan kamikaze. Ni estoy sola, ni son pocas las cosas que dejaría atrás.

No quiero seguir carcomiéndome en una angustia sin sentido y sin asideros.
Pero estoy cada vez más tentada de tomar todas las posibilidades al alcance y dar un salto que me cambie el enfoque. Quién sabe, después...

Quiero no deberme más nada a mí misma, para que cuando llegue el momento de pagar, no quede nada para mí. Absolutamente nada.
Derramarme en presentes para aquellos que me sostuvieron, que significaron algo, que me apuntalaron en el crecimiento diario sin esperar retribución.

Necesito recibir algo que sólo yo puedo darme. ¡Qué compromiso!
¿Seré capaz de sorprenderme a mí misma con este logro inesperado?



(Chihiro Onitsuka - BORDERLINE , de su ampliamente recomendable disco Sugar High)


jueves, diciembre 18, 2008

Visión de Navidad

Ya no me hace falta cerrar los ojos para volver a ver aquellas navidades, las que fueron. Esta ciudad de la que a veces reniego me dio esa capacidad.
Antes cerraba los ojos.
Ahora puedo estar escribiendo esto y viendo en la memoria, alterada o ficticia (a esta altura da igual), las cosas como yo las veía en esos años.

Soy una vez más una nena desgarbada y alta que no sabe dónde poner las manos y que ronda la cocina esperando ligar un sandwichito, espantada repetidamente por una madre muy laboriosa. "No me podés ayudar, mi amor, sos muy lenta".
Y es cierto, las manos de mamá Kuki vuelan, mis dedos todavía no encontraron la agilidad necesaria para cerrar una empanada en menos de cinco minutos.
Estoy vestida de organza, con medias cancán y una mediacola de caballo tirante que siempre remata en un pirincho parado, aunque el pelo haya crecido y tienda a buscar la vertical con su textura escobosa. Camino a golpecitos de guillermina por las líneas de granito viejo del suelo, que rezuma humedad, y tarareo seguramente algún villancico. Cuando me ven así, "ida", mis hermanos, primos y vecinos piensan que tengo cara de idiota. Algo así, supongo. Uso anteojos y ortodoncia y mi boca acorazonada casi siempre está entreabierta. No puedo pensar con la boca cerrada, por si los pensamientos tienen que abrirse paso de golpe. Entonces, canto.

Atravieso en diagonal la habitación (que algún día será living) y voy a sentarme un rato junto al pesebre. La ventana que da a la calle está abierta, un poco desgonzada por la humedad. Pasan pocos autos y ya se escuchan algunos petardos. Casi no queda sol. Enchufo las luces del arbolito y me quedo mirándolas sin parpadear, hasta que se calientan un poco y se apagan. A partir de allí, se encienden y apagan a razón de cuatro veces por minuto.

Tengo algunos arañazos en las manos y mordeduras junto a las uñas, de tanto sacarme los padrastros. Me arden los hombros por culpa del primer sol del verano. En apenas semanas voy a estar usando desodorante axilar y corpiño, porque me falta menos de un mes para "hacerme señorita". En ese momento no lo sé, pero lo presiento porque mis pechos han crecido y empiezan a doler. Tengo una congoja en el alma que no sé de dónde viene. Busco la soledad, cada vez más.

Mirando las luces, el pesebre y mi falda de princesa, siento que el Espíritu de la Navidad se va derramando en mi corazón. Es como un almíbar tibio en el medio del pecho, que reconforta y despeja todas las angustias. Canturreo un poco más fuerte, pero no tanto como para que me escuchen. Pienso en todo lo que tengo en ese momento y que me gusta tanto:

Mis padres
Mis hermanos
Mis abuelos
Mis primos
El colegio
Mis libros
La música (y mi guitarra redescubierta)
La bicicleta de carreras heredada
Los fines de semana en la casita del río
Mis mascotas adoptivas
Pesca con lombrices
Lechón frío y sandwichitos
Un par de patines
El diario intimo recién estrenado

La sensación dulce y tibia se expande con cada recuerdo y alienta pensamientos relacionados con el futuro.
En ese futuro no hay abuelos muertos ni primos distanciados por mezquinas diferencias familiares. Los tíos Raúl y Edgardo ni siquiera se han casado. Una hermana que no conozco está a unos días de distancia de llamar a nuestra puerta. Mi futuro se extiende apenas un pcoo más allá de este verano y el próximo año escolar. Se mide en circunstancias felices y unas pocas zozobras que mamá sabrá curar, algunos miedos que papá podrá despejar.
De a ratos suena el timbre y sé que son las señoras B y M, buscando la ropa y los juguetes que mi mamá separó para ellos. Se escuchan los saludos efusivos de Tiatá y Maruca que llegan. Como la mesa ya está puesta, me demoro un poco más junto al pesebre y le rezo al Niño que brilla en la penumbra.

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Si tuviera que hacer una comparación a vuelo de pájaro entre la niña que era y la persona que soy hoy, tendria que admitir unas cuantas decepciones personales.

En aquellos días estaba convencida de la inmutabilidad de los afectos. Ni se me pasaba por la cabeza que quizás llegaría un momento en que las personas que compartian mi dia a dia podían llegar a faltarme.
No creia posible el distanciamiento de mis amigos del barrio y del colegio, aunque es cierto que nunca tuve amigos tan íntimos...
Admiraba a mis referentes adultos.
Estaba muy apegada a mi propia visión de la religión católica, e incluso era un poco mística.
Tenía una enorme fe en mí misma y optimismo respecto del futuro.
Escribía todos los días.
Cumplía todas mis promesas.
Cultivaba cada relación nueva.
Expresaba mi afecto y mis emociones sin dudar.
Terminaba la mayor parte de lo que empezaba.
Creía en la existencia de la magia en todas las cosas.


Hoy me doy cuenta que no existen afectos inmutables. Cambiar es tan inevitable como morirse. Si no cambio yo, cambiará el otro.
Me distancié prácticamente de todas mis amistades de la infancia, de una manera geográfica o afectiva.
La bajada a tierra de mis referentes adultos fue rápida, dolorosa y decepcionante.
No creo en nada. Sólo soy una curiosa de las religiones.
Con la envidia ajena y la competitividad dañina, llegaron la inseguridad y los abandonos preventivos (¿Para qué presentarme en esto si me van a pasar por arriba?)
No escribo más que cuando tengo el imperativo de hacerlo. A veces pasan semanas de sequía.
Ya no hago promesas, no puedo lidiar con el reproche si no puedo cumplir.
He abandonado a todos los amigos que dejaron de hablarme o escribirme. Y a algunos otros también: por lejania, por cansancio, por pereza. O porque nunca fuimos nada más que aves de paso mutuas.
El temor al rechazo frena casi todos los impulsos cariñosos que suelo tener.
Dejo sin terminar la mayor parte de lo que empiezo.
Creo que el mundo está demasiado enfermo como para que la magia dé abasto.


Sin embargo, hoy también me movilizan muchas otras cosas.
La experiencia trajo nuevas ganas de creer, más apertura mental y sobre todo una constante necesidad de aprender de todo lo que me pasa. Tengo mucho que agradecer. Muchísimo.
Y tengo que aprender que el tener muchos "perdón" atragantados en el pecho no va a hacer que quienes se sintieron defraudados, decepcionados, heridos o resentidos con mis acciones, me perdonen algún día. Que el daño o la omisión se reparan con actos de corazón y no con miles de disculpas.

¿Mis deseos? Pocos y buenos, como los amigos... Uno solo para mí sola: una nueva oportunidad.
Los deseo, como siempre, en armonía con todas las cosas y seres del Universo.

lunes, diciembre 15, 2008

Pequeña lista de frivoludeces o placeres pecaminosos

Con motivo de mi recientemente adquirido entusiasmo galopante por otro producto chatarra de marketing como es la saga "Twilight", de Stephenie Meyer, se me ocurrió hacer una pequeña listita de placeres que me dejan vergonzosamente expuesta en mi frivoludez.

Ante todo, y para el que no ha tenido el gusto de autoexaminarse a conciencia, un pecado culposo o frivoludez es, básicamente, un producto (cualquiera sea) que conscientemente sabés que es malo o pedorro, que estando en tus cabales no consumirías ni en pedo porque "no va" con tu forma de pensar o con tus gustos habituales. Y que, sin embargo, te produce un placer secreto y exultante... unas cosquillitas en el alma, un estado de ánimo relajado y feliz.

Un tema en la radio, una película, un libro o una costumbre adquirida pueden ser placeres culposos. Ciertas manías o tics pueden devenir en placeres culposos. Todos tienen en común una cosa: están ocultos, o nos avergonzamos de reconocerlos en público. Lo mismo da. Voy a anotar aquí los que me vengan a la mente en este momento:

- Comer sin cubiertos, a dedo limpio (lo único que se salva es la sopa, todo lo demás es "agarrable" para mí).
- Harry Potter (los libros y las películas)
- Las películas de M. Night Shyamalan y las comedias idiotas como "Scary Movie" o "Ace Ventura".
- Los joggings (ya lo había puesto en otra lista, pero son tan resistidos que bien vale traerlos a cuento aquí también)
- Los cuentos de hadas infantiles.
- Series televisivas al estilo de "Patito feo" o novelas brasileras como "Siete mujeres", las empecé viendo para reírme un rato y me terminaron enganchando.
- Escuchar a Chiche Gelblung y los Hermanos de la Magia Blanca en la radio.
- Videos bizarros (desde Hentai hasta bloopers)
- Blogs de mierda en Internet (les doy con un caño pero me quedo absorta leyéndolos). Me pasa parecido con los...
- Libros de autoayuda como "Mujeres que corren con los lobos". Me producen oleadas de relajación parecidas a las de...
- Los casettes con grabaciones de ejercicios para poder relajarse y dormir.
- Comer pororó salado mientras miro una película en casa, o mejor aún: hacer funciones en continuado de una saga o miniserie completa.
- High School Musical 3
- Ver dibujitos animados de todo tipo (desde "Las chicas superpoderosas" hasta "Dragon Ball Z", aunque si tuviera que hacer una lista sería interminable).
- Encariñarme como una estúpida con ciertos personajes literarios o televisivos muy clichosos (sí, me sigue pasando).
- Hacer performances "serias" de canto y baile cuando estoy en casa.
- Rodar por el suelo, andar en cuatro patas y decir lo primero que se me viene a la cabeza, como si fuera un ejercicio de hipnosis autoinducida.
- Entrar sin pagar a funciones de cine, de teatro, etcétera. (No puedo evitarlo, es tanto o más lindo porque lo pago con otro tipo de esfuerzo no monetario, ¡que me da más satisfacciones personales al mismo tiempo!)
- Ponerme bien bien rea adrede para salir a la calle y que nadie se fije en mí (a lo sumo, para criticar lo crota que soy). No peinarme, usar pantalones flojos y remeras viejas es el summum.

Sé que tengo muchísimos más, pero no podría recordarlos a todos en este momento... Seguro me entenderán, porque todos tenemos placeres pecaminosos o frivoludeces en la vida.
Y si no me entienden, mala suerte. No tiene cura.

viernes, diciembre 12, 2008

Merecido reconocimiento

El querido Jerry recibirá ¡al fin! la recompensa a toda una vida de absoluta dedicación, no sólo al espectáculo (es memorable y estremecedora la anécdota del rodaje de "Cinderfella*), sino a su lucha contra la distrofia muscular, una causa a la que apoya ininterrumpidamente desde 1966 con sus ya famosos "teletones", que han llegado a tener 22 horas de duración.

Algunas veces la pasó muy mal, es cierto, pero otras veces lo pasaba realmente bien...



We love you... personaje!



*La anécdota cuenta que la famosa escena de la escalera, un clásico despliegue de baile y resistencia física de JL (que ya tenía una fuerte adicción a los calmantes por su severa lesión de espalda), terminó con el grito de "Cut!" del director Frank Tashlin; Jerry dio algunos pasos y cayó al suelo agarrándose el pecho. Fue el primero de una serie de varios pre-infartos, uno de los cuales casi lo lleva a la muerte (en 1982) y el último hace apenas dos años.

jueves, diciembre 11, 2008

Open wide...



It's wonderful what a smile can hide
If the teeth shine right and it's nice and wide
It's so magical what you can keep inside
And if you bury it deep no one can find a thing, no.

So come on now, open wide, open up now.
Don't you think it's time
To look back at that boy on his way to school
Such a heavy heart, such a heavy jewel hiding something that one day he'll sell
But now if no one shows, no one tells a thing, no.

So come on love, open wide, open up now
Don't you think it's time

Now after all these years you are at last opening
was it worth all that war just to win
So caught up in the speed of the days in your sin
Don't forget how the story begins, no
Don't forget now.

Now I'm seeing all your lovers and enemies
They've been turning their keys so full of need
All trying to see that sure you keep
What makes it shine, what makes it mine
But I don't care.

Just come on now, open wide.
Open up now.
There's so much love for what you'll find.

But what will you find!

Now after all these years you are at last opening
Was it worth all that war just to win.

If it was can you take me back to where it begins
Come and take me back to where it begins
Come and take me back to where it begins
Come on, open wide and let some light in.

Let us in.
Let us in.

(Patrick Wolf, "Overture")

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Cada tanto, escuchar "The Magic Position" me pone los pies en la tierra, el corazón alegre y me doy cuenta de que nada vale la pena más que estar bien con uno mismo.
"Frankly, my dear, I don't give a damn"... por la mitad de la gente que me crucé este año. Es la otra mitad la que tiene todo el crédito de este 2008.

Es mes de balance pero también de limpieza.
Se siente tan bien la descarga... Decir todo lo que tengo atragantado, sin tener que escudarme en la virtualidad. Así fui siempre. Me parece mentira haber perdido el foco por un momento. Tantas cosas dejé atrás sin esfuerzo y aún me hierve la sangre cuando leo a pelotudos lifeless por internet.

Lo dicho: fin de año de limpieza, de adentro hacia afuera. Purga y más purga.

Propósitos a cumplir:

- Elegir los problemas a los que prestarle atención
- Decir que "no"
- Quejarme menos
- No volver a Mónica Brenta (te asaltan)
- Terminar TODOS los borradores antes de empezar nuevos, o decretar su muerte definitiva.

Poquitos y precisos, no hay excusa. A volar, gaviota.


miércoles, diciembre 10, 2008

Fol lol the doh fol the day



(The moon and the sun will go...)

jueves, diciembre 04, 2008

Maldito mes de balances

Balances por acá, por allá y de mi abuela también. Estoy un poco abrumada.
Hace apenas dos días volvió a aplastarme ese peso conocido (nunca del todo aceptado) de la responsabilidad forzosamente asumida.
Pueden decirme muchas cosas, excepto que no me tomo a mí misma en serio. Sí, me tomo en serio. No lo suficiente aún, no en el sentido que me gustaría, pero lo hago.
No se me ocurre cómo, no encuentro la manera de esquivar el sentimiento de frustración que me crece en el pecho en meses de balance. ¿Qué estoy haciendo mal? O más bien, ¿Qué podría hacer mejor?

Y la respuesta está acá, frente a mis ojos, mientras vuelvo a sentir el peso de la culpa que me aplasta.

Por qué, por qué, por qué, por qué, por que. Cientos de Por Qués seguidos de todas las respuestas ordenadas, unas más tramposas que otras, todas apelando a mi neurosis, desafiándola.

Las respuestas de siempre y otras nuevas, y en el medio mi maldita tendencia a buscar el equilibrio.

Autoestima balanceada, responsabilidad compartida, bronca por lo que no puedo ser (pero que tampoco quiero ser): una persona aprovechada y ventajera. Por más que me toreen, no puedo. Dale, cagame, prefiero sentirme el último orejón del tarro antes de volverme un garca como vos.

Diciembre. La cama. El cuerpo apaleado de cansancio, consumido desde adentro hacia afuera. El remolino en mi cabeza, el vértice tirando hacia abajo.
Esa sensación de vértigo tan familiar.

Y detrás de todo, esa mirada de la que no puedo sustraerme jamás. Maldito falso aislamiento. ¿Por qué no sos lo suficientemente convincente para aislarme de verdad? Quiero que no me importe. Necesito el último empuje para despegar, y ese hilo invisible


todavía






colgando de mi cintura








atado de esa piedra








haciéndome de ancla...

Ese hilo maldito.
Los otros.



Si pudiera odiarlos...


miércoles, noviembre 26, 2008

Sintetizando...

Mientras te leo, reprimo las lágrimas
Imagino lo poco que falta para
Escaparnos de todo eso y
Respirar.
Cuánto calor...
Oh, fuck.
La cabeza me estalla
Espero y vivo solamente para
Salir de esta ciudad, de este momento

viernes, noviembre 21, 2008

Más despierta que nunca

(Para vos... que disfrutaste tanto como yo de la película)



Este avance corresponde a "Elegy" (pésimamente traducido como "La Elegida" en nuestro país), la última película de Isabel Coixet.
Como sabrán los habitués del blog, amo a esta directora con facha de rara y que tan bien sabe llegarme al corazón.
Les recomiendo que la vean, la saboreen, disfruten de las muy buenas actuaciones y de esa música que llega al alma...

Buen fin de semana para todos.


("Películas como esta me hacen pensar inevitablemente en las ausencias. Y cuando imagino un mundo sin vos, lo veo como... un sueño eterno. Me niego a imaginarlo. Hoy, que estoy más despierta que nunca... Fuera pensamientos.")

jueves, noviembre 20, 2008

Es fija (IV)

Sólo envidian los insatisfechos y los resentidos.
Por precaución, no me rodeo de unos ni de otros. No bien los detecto, los dinamito.

miércoles, noviembre 19, 2008

Castillo en el cielo...

Con motivo de este post, el Profe se inspiró y mandó un hermoso dibujo.
(Click para agrandar, derechos reservados, blablabla... ustedes saben, no se hagan los vivos, eh)


Mi fortaleza en el cielo

He aquí un sitio donde nadie más puede llegar, allí donde el sol y la luna no tienen punto de escape. En el que bailan danzas inciertas, provocándose, simulando ser amigos, aún sabiéndose amantes. Eterno día, interminable haz de noche, como ella y yo.

A veces desnudos pintamos lienzos nocturnos. Desayunamos luz de día escuchando a los pájaros, presintiendo el aroma de flores siempre frescas. Recorremos las estancias con libros, enmudecemos ante el horizonte infinito. El patio recibe sonidos lejanos, de a ratos música, a veces cantos y en ocasiones silencio.

Sonreímos, abrimos los ojos y las murallas de ese castillo incorpóreo desaparecen, pero solo por momentos. Cada beso lento, cada caricia delicada, cada abrazo tierno… nos llevan a abrir sus puertas, recorrer pasillos y perdernos dentro.

C.F.C. (El Profe)

Qué les puedo decir... ojalá yo me inspirara más seguido, con cosas como ésta.
Sin palabras.

Gracias totales, Profe!!!

(Y ustedes, ¿ya pensaron cómo sería su propio Castillo en el Cielo?)

domingo, noviembre 16, 2008

Ejercicio de autoconciencia : Un deseo atípico

¿Qué es ser atípico hoy? ¿No ser progrekirchnerista o gorila extremo? ¿No militar en ninguna de las "nuevas" tribus urbanas? ¿Ser mujer y no hacer dieta para llegar al verano? ¿No tener celular, Ipod o auto, si sos un clasemedia de pasar promedio? ¿No drogarte ni sentirte tentado de hacerlo, aún cuando todo tu entorno te empuja a que lo hagas? ¿Consumir productos audiovisuales alternativos? ¿Ignorar las tendencias?

¿Qué es ser "raro", cuando todo el mundo es raro, cuando el frikismo está de moda?

Desde chica fui atípica en casi todo.
Cuando los padres de mis compañeras de curso (no todas pudientes) sacaban créditos en el 1 a 1 para pagarle a "la nena" la fiesta de quince o el viaje de egresada, yo elegía una reunión de entrecasa con un catsuit palazzo de algodón, que costaba 25 pesos. Después repetía el catsuit en tres cumpleaños de 15 ajenos, sin ponerme colorada ni pensar que ya me habían visto usando eso. Tenía exactamente dos pares de zapatos para combinar entre vestidos y conjuntos. Entre ese año y el siguiente, asistí a dos docenas de fiestas con cuatro o cinco prendas rotativas. Me lo hacían notar, pero jamás me sentí mal. Me limitaba a divertirme, comer, tomar y bailar hasta las cinco de la mañana, tal vez hasta las 7. Y siempre me pareció natural que viniera mi viejo a buscarme.
En cuanto al viaje de egresada, mis padres me pagaron las tres primeras cuotas, de 73 pesos cada una. A las otras doce las pagué yo, trabajando durante el verano y vendiendo todos los fines de semana alfajores de maicena caseros.

No me gustaba maquillarme. Salía a bailar con una línea de sombra en los ojos y un labial que desaparecía al primer sorbo de gaseosa. Usaba colonias y body sprays en lugar de perfume importado. Nunca me planchaba el pelo, aún cuando sabía que iba a quedar mejor.

Jamás me teñí, o me hice un tatuaje o un piercing. En una habitación donde 12 zanguangas aprendían a fumar como una transgresión ingenua, yo era la única que esquivaba el pucho circulante con indiferencia.

Nunca tuve cuenta en una casa de ropa (costumbre bastante común en mi ciudad, al menos cuando yo era adolescente). Mi vieja me tenía que maniatar para llevarme a comprar un jean o zapatos nuevos, nuestras peleas eran legendarias: a ella rara vez le gustaba lo que yo elegía y siempre decantábamos por algo clásico "que tuviera talles para mí". Nos llevábamos un poco mejor cuando recaíamos en la modista: allí, nuestro gusto encontraba un punto en común. Quizá ella gastaba un poco más, pero la felicidad de ver a "su muñeca" de vestido o pollera (al fin!) la hacía olvidar peleas pasadas.

Nunca tuve la compulsión de ponerme en pareja o ser madre. Viví cada relación, corta o larga, como una aventura día a día. Mientras hubo amor, fui feliz. Mientras estuve sola, aproveché para pensar en los errores cometidos y poner a prueba mi resistencia a la falta de sexo. No me costaba ir al cine sola, hacer de "violinista" cuando tocaban salidas en pareja o poner la oreja a los problemas ajenos sin deprimirme. Pese a mi impaciencia, tenía la certeza de que hay un tiempo para todo. ¿Cómo hacía, cómo hago? No tengo ni idea. Nací así.
(De a ratos me falla, esa intuición de la esperanza. Pero siempre vuelve. Una que me escucha desahogarme seguido, lo sabe.)

Un poco por esta impronta y un poco por falta de roce social, siempre me causó una profunda curiosidad el tipo de mujer marcada culturalmente, a fuego, para siempre, por el imperativo de no ser soltera. Me causaba (me causa) gracia su horror frente a una mujer soltera cómoda con su circunstancia, frente a una pareja sin el imperativo vital de reproducirse, frente a mi desinterés por temas tan frívolos como figurar en un evento donde no te conoce nadie, salir bien en una foto, tener "clase". Frente a mi falta de culpa ... ¡por Eru! (y no sabés lo que cuesta, pero qué fabuloso es sacársela de encima).

Y más recientemente, me causan más curiosidad (a veces me indignan, lo reconozco) esas personas que se sienten dueñas de la verdad, a la par que desnudan a diario sus peores inseguridades y miserias. No ofrecen una mirada propia del mundo: ofrecen certezas, mientras naufragan en dudas. No ofrecen opiniones: se empeñan en exhibir su infalibilidad quedándose siempre con la última palabra. En una contienda verbal, siempre ganan. Aunque pierdan. Creo que soy atípica también porque no puedo elaborar esto... la importancia de la última palabra. Si dije una barbaridad, ¿te molestaría escuchar mis explicaciones? Si me equivoqué, ¿puedo pedirte disculpas sin que tengas que pisarme como un felpudo y exhibirme como a un trofeo de una de tus insignificantes guerritas cotidianas?

Si me preguntaran hoy, diría que lo atípico es estar contento. Lo atípico es ser feliz.

¿Cómo, si no, se explica tanta propaganda empeñada en recalcar la felicidad de hacer o tener tal o cual cosa? ¿Por qué llenar la pantalla de ñoñeces exacerbadas que rozan el ridículo? Porque no hay manera de venderle a la gente lo que no tiene. Y lo que les falta es esa sensación de felicidad ñoña para sentirse completos. Mientras tanto, se regodean en los problemas como si fueran auténticas tragedias.

Los blogs y webs más visitados fluctúan entre lo humorístico y lo bajón. La tendencia marca: sé malaonda, caracúlico, quejate de todo pero con gracia. La gente no busca la identificación con lo tranquilo, no busca una evasión apacible. La gente necesita neurosis ajenas que pueda enmarcar como propias. En el mejor de los casos, necesita comprobar que hay alguien peor que ellos.
Parece ser así. No lo digo por decir, lo veo y lo escucho todos los días. Hasta en mis hermanos, que no tienen ni puta idea de lo que es un blog. Los escucho hablar y sus preocupaciones y aflicciones diarias bien podrían figurar en un post de "La Peleadora" o "Viajé como el orto", o "Privado de Salud".

Lo atípico, entonces, es tener buen humor. Sentirse feliz. Seguir los propios sueños y objetivos con la cuota de ambición justa para no sentirse conformista. Contenta, pero incómoda. Irascible, pero permeable a la felicidad que acecha ahí a la vuelta. Con una sonrisa en lugar de la bronca que me late a flor de labios tantas veces.

Cuesta convencer a los demás de ese buen humor, de ese bienestar. ¿Cómo podés estar bien si nunca te recibiste, si tenés un trabajo mal pago, si no estás siendo el 100% de lo que podrías ser? Seguro estás neurótica. Yo en tu lugar estaría desesperada, frustrada.
Es simple. Felicidad no es conformismo quieto. Yo sigo queriendo ser mejor. Yo sigo queriendo un trabajo mejor. Sigo intentando proyectarme más allá de mi realidad. ¿Pero qué me impide ser feliz ahora, con lo que soy, con lo que tengo?
Lo escribo y me sigo asombrando de lo difícil que es hacerle entender a la gente que las circunstancias de mierda, los "pendientes" e incluso las preocupaciones graves, no son incompatibles con la posibilidad de ser feliz.

Quiero seguir intentando cambiar el mundo.
Quiero seguir siendo atípica. No quiero ser una más, amargada, aplastada, envenenada de cotidianeidad ordinaria. No quiero sentirme superada, nunca.
Quiero conservar mi curiosidad y mi capacidad de asombro intactas. Quiero que me desafíen. Quiero que me hagan reír. Quiero divertirme con cualquier estupidez y seguir ejercitando la neurona, aunque el ejercicio haya pasado de moda.

Aunque no pueda hacer la mitad de las cosas que quiero,
quiero amar la totalidad de las cosas que hago.


miércoles, noviembre 12, 2008

No hay lugar como el hogar...



Este post que compartió Gé hace algunos días (justo al borde de mis fiacaciones) me hizo recordar dos cosas.

La primera y más importante de todas, que ahora estoy en casa. Que me siento en casa en este lugar "pequeñorme", lleno de libros y cds y con olor a papel, jabón y especias. Que seguirá existiendo aún cuando me haya ido... y de esto último me di cuenta hoy, viendo a un hombre que con su colchón de cartones, un bolso y una guitarra acaparaba el umbral de un edificio coqueto y abandonado, por Córdoba y Esmeralda. De inmediato me pregunté (y me respondí) si llegado el momento me sentiría capaz de vivir de esa forma: sin mis libros, sin la memorabilia personal y los muebles. Sólo yo y lo que construí cada una de las veces a lo largo de estos años.

La segunda cosa que recordé inmediatamente fue el arte de esta película.
A las pruebas me remito:


A partir de quién-sabe-cuándo, el símbolo que cuelgue de nuestra puerta será este:


Hasta que me canse de simbología ñoña, o hasta que F. encuentre uno más apropiado.


(Todos nos merecemos este Castillo en el Cielo. Y estoy convencida de que podemos apropiárnoslo. Cada vez).