domingo, abril 19, 2009

Contra la desesperanza

(inspirada por este post de Jerome en Un Dios Danzante)

Hace algunos años me hablaron de la abulia de mi generación: Los de entre 20 y 30, años más, años menos. Hablamos de la ausencia del pensamiento crítico. Del hacer sin saber para qué, sólo porque podemos. De la obligación que te da ser portador de un talento específico y el lugar en que esa responsabilidad te pone (o te debería poner). De la angustia, otra vez, de no saber para qué. ¿Para conseguir fama, fortuna, status, reconocimiento de pares? ¿Para conformar a los que nos rodean a costa de nuestra propia inclinación abúlica?
Hablamos de cómo el factor "para mí mismo" nunca es suficiente. El factor "para otro" es motivo de risa. Pobre infeliz, ¿creés que tu sonrisa y tu buen trato van a salvar al mundo? ¿Que tu entusiasmo va a contagiar a tus compañeros de trabajo? ¿Que tu buen humor no llenará de envidia a todo aquel que no se permite una sonrisa hasta tanto no haya un buen motivo para sonreír? Como si no hubiera cientos de motivos a diario...
Pasaron cuatro o cinco años desde aquella primera conversación, y pasaron muchos más desde que descubrí que lo que yo creía normal no lo era tanto. A algunas criaturas se le acaba la inocencia a una edad muy temprana, y a gran parte de los adolescentes cuando se asoman al mundo tal como es. Tuve la suerte de ser de esas criaturas con la curiosa capacidad de conservar la inocencia y la autoconciencia al mismo tiempo. Seguí creyendo en magia y posibilidades de vuelo mientras caían en mis manos los primeros escritos racionalistas, filosóficos y nihilistas de la biblioteca de mis mayores y de la biblioteca pública. Algún punto de neurosis hubo, seguro. La sensación de escisión fue muy fuerte en el momento en que debía serlo, en la adolescencia.
Quizá debería haber elegido otra profesión, otro destino, mejores empleos.
Quizá. Pero todo me ayudó a conocer mejor a la gente. Incluso las pésimas experiencias. Y me ayudó a no ser indulgente conmigo misma: cada error fue mío, cada tropiezo me lastimó. Al mismo tiempo, me descubrí capaz de caminar con algún hueso roto, de aguantar varios días sin comer, de dar un poco más de mí cuando creía que ya no había nada más para dar.
La adultez me está trayendo un poco más de templanza, pero mi impaciencia ante la debilidad ajena sigue intacta. Puedo perdonar un momento de descanso en el camino, pero no el eterno flotar a favor de la corriente: alguna vez tendrás que aprender a nadar. La voluntad es un músculo que se ejercita o se pierde. Detrás de la voluntad perdida se va la vida misma.
Hay cansancio, hay hastío y está también la impotencia de quien se sabe incapaz de hacer lo necesario para que el cambio se opere a un nivel que parece inalcanzable.
Nos cansa la mediocridad, el gregarismo de masas acrítico y bienpensante, el wannabismo, el vacío ajeno que nos empuja a unirnos a una desesperanza universal.
Pero obviamente, dolorosamente y necesariamente hay esperanza.
Porque si no seríamos sólo una procesión de muertos yendo a lo inevitable.

Particularmente yo, una de esas acosadas por la muerte (le gusta andar pegada a mis talones, susurrando en mi oído palabras de tentación), prefiero sacarle la lengua por encima del hombro y correr hacia ella con los brazos abiertos, pero más adelante. En otro tiempo. Cuando me haya cansado de asombrarme, de gozar todo lo disponible, de quedarme seca de tanto dar, de reír hasta que se me descoyunte la mandíbula, de bailar hasta que no quede un hueso sano, de gritar y de pelearme con todo.
Pelearé para que cada muerto sea un otro significante, venga de donde venga. No voy a agobiarme de agobios ajenos. Quiero seguir haciendo escuela de pequeñas interpretaciones propias, por imbéciles que suenen, por más que parezcan formuladas contra un canon.
Quiero conformarme inconformistamente, como hasta ahora.

Por eso, ante todo y en consecuencia con el modo de vida que elegí llevar hace algunos años, este blog se pronuncia hoy oficial e ineludiblemente a favor de la esperanza y de la gente despierta. O que desea despertar.

Nada tiene más fuerza que un deseo formulado con el corazón y hacia el Corazón del Mundo.



viernes, abril 17, 2009

Abandono

... Parece, pero no es.
Increíblemente tengo mucho en borrador y nada para largar. La vida me (nos) despeina...

Gracias por el apoyo de siempre :-)

YAPA: Por si no lo vieron (ya que está por todos lados desde ayer), véanse este videito de Youtube y emociónense hasta las lágrimas con Susan Boyle.

lunes, abril 06, 2009

Descubrimientos sobre mí misma

Hace una semana exacta, se cortó la luz en casa. Por casi una hora y con la comida a media marcha ya en el horno, prendimos las dos últimas velas y nos tiramos boca arriba en la cama a conversar sobre música.
Los dos somos autodidactas, pero él ha sido muchísimo más dedicado que yo y tiene horas de práctica encima. Incluso ha tocado en bandas, cosa que yo no hice jamás (a menos que cuenten algunos cerámenes musicales de mi adolescencia, con formaciones caóticas que duraban lo que un pedo en una canasta). Prefiero rasguear, inventar acordes y escalas de los que no sé el nombre ni la progresión. No se me da el punteo, ni el solfeo, ni nada. Soy puro instinto, y además siempre abrevio por el camino más corto: si requiere práctica, ni lo intento. ¿Con qué tiempo?
Él insiste, casi desde que nos conocemos, en que si hubiera vencido esa pereza atávica podría haber llegado a ser muy buena música. Para probarle que está equivocado, empiezo a intentar algunos ejercicios básicos de velocidad y coordinación: secciones breves de piecitas clásicas que se usan para ganar agilidad y familiarizarse con los trastes, todo eso.
Saco dos piezas en dos minutos, tirada boca arriba en la cama, sin mirar dónde pongo los dedos. Por puro instinto. Otra vez, el que tiene la razón es él; pero en vez de enojarme, me alegro.
Nunca se es lo suficientemente grande para descubrir cosas sobre uno mismo.
Cenamos a la luz de una vela casi consumida y siento el corazón muy cálido, lleno de propósitos.
Tengo tantas ganas de cumplirlos...

Nothing brings me down
(Emiliana Torrini)
Home alone and happy
Nothing brings me down
Full of wine and steady
Nothing brings me down
What's left of the rain runs down my roof
Nothing brings me down
The night is lush the air is still
Nothing brings me down
Dum dum dum dum dum dum
The windows are open, the flies are in
Nothing brings me down
The phones are off the music's on
Nothing brings me down
Dum dum dum dum dum dum
Home alone and happy
Nothing brings me down
My love for you is ready
Nothing brings me down
My love for you is ready

miércoles, abril 01, 2009

Los lugares vacíos

Anoche llamó papá. Tenía esa voz alegre que detrás es pura ansiedad contenida: una marca de familia para las angustias indefinidas, esas que no podemos verbalizar o determinar. Necesitaba que le hiciera "un favor en la compu" y mientras tanto, como quien no quiere la cosa, me dijo "se murió Alfonsín". Hablamos un ratito del tema. Estaba emocionado, no sé si por este suceso en sí o por las fechas, o por esas angustias que nunca cuenta pero que tampoco exorciza del todo.

Nada más cortar, me vino a la mente una imagen de papá hace casi veintiseis años, cuando yo pisaba los tres y Alfonsín acababa de ganar las elecciones nacionales. Él, afiliado radical desde que puedo recordar y antes también, se había prestado (con todo el tiempo del que disponía siendo padre de tres hijos y laburante a destajo) a ayudar en el comité de nuestra ciudad. Como era (y es) un tipo macanudo, que da hasta cuando no tiene, puso auto, nafta, plata y parte de su herencia a favor de una campaña en la que creía y que lo entusiasmaba muchísimo. Me acuerdo que el 3CV en el que mi mamá re-aprendió a manejar había una calcomanía que, leída del revés, decía "SELACIDAR ETNALEDA". Se me quedó grabada de tanto mirarla: blanca y negra y roja en letras de imprenta grandes.

Atrás habían quedado los años de sobresaltos y paranoia de mi Tiatá, que escuchaba en Radio Colonia las noticias de Malvinas y que a veces decía que convenía hablar en voz baja "por si nos estaban grabando". Gracias a ella yo fantaseaba con que había micrófonos en las patas de las camas, bajo los muebles y hasta en las canillas de la cocina, pero ingenuota como era, me arrimaba al lugar sospechoso para cantar alguna canción. Atrás habían quedado los primeros pasos de mis hermanos, la varicela que nos tumbó a los tres y la epidemia de ratas que nos siguió hasta la casa nueva.

Tengo memorias de la época de la híper, cuando papá y mamá apenas ganaban para comer y él empezaba a tener problemas de espalda (que eventualmente lo dejarían sin trabajo), pero nunca le flaqueó el bolsillo para dar en la colecta de Cáritas o para comprar un sachet de leche de más para los pobres que golpeaban a nuestra puerta. Jamás lo escuchamos quejarse o hablar de política, pero se lo notaba caído y amargado con los traspiés de ese gobierno en el que había puesto tantas esperanzas.

Más allá de los acuerdos y desacuerdos que con la perspectiva de los años fui teniendo con Alfonsín y su gobierno, estoy convencida de que hoy se fue un gran hombre. Uno de esos que dejan un espacio irremisiblemente vacío, sin sucesores ni recambios. Uno de esos que hicieron historia, primero desde un perfil moderado a bajo y luego desde el lugar de responsabilidad que le tocó cubrir.
Les recomiendo que pasen por lo de Unser, si no lo hicieron ya, y lean el magnífico post que escribió sobre Raúl Alfonsín. Creo que todo lo importante está allí.

Y mañana será otro día.

viernes, marzo 27, 2009

Perder

En las novelas, en las películas y en la vida hay un punto de inflexión para el o los personajes principales. Hasta ayer, estuve leyendo "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina", de Stieg Larsson (setecientas y pico de páginas que me devoré en cuatro días): uno de los personajes principales se refiere al punto de inflexión de su vida como Todo Lo Malo. Y allí se acaba la referencia. No necesita recordar exactamente lo que pasó. El lector se muere por saberlo, pero al personaje sólo le basta convocar la imagen de Todo Lo Malo para enseguida exorcizarlo.
En la vida misma (nuestra vida), los personajes somos nosotros. Y llegado ese punto de inflexión, todos nos miramos desde afuera. Como si fuéramos asistentes a una película ajena, nos posicionamos en un plano externo y nos vemos en tercera persona y en primera al mismo tiempo.
La sensación es de película. A veces la película es una de terror. O la novela, uno de esos dramones insoportables que de tan patéticos darían risa a un lector más objetivo.

El punto de inflexión casi siempre implica pérdida.

A mí me tocó perder desde muy chica, pero mi punto de inflexión fue hace diez años. Si hubiera que ponerle una fecha, sería la de hoy. Diez años atrás.

Cuando mi vida empezó a cambiar de golpe, yo estaba con Florencia en el Musimundo de 47 entre 7 y 8 de La Plata. No me enteré enseguida, sino una hora y media, dos horas después. Tere llamó al único celular del grupo con el que yo estaba reunida. Llovía a cántaros, con esa lluvia que se abate sobre La Plata como una cortina espesa. Esas lluvias que deben llover en el Amazonas o en la isla de Yakushima. Una lluvia que habría adorado, si no hubiera llegado en un momento de inquietud y desesperación.

Emi manejó durante quince minutos sin decirme nada, aunque él ya sabía la noticia que me esperaba al llegar a mi casa. Antes de abrir la puerta, yo ya sabía. Cuando Tere empezó a hablar, completé la frase en mi cabeza. Había empezado a perder, y en ese momento sólo me costó un puñado de lágrimas. Pagué después con muchas más lágrimas, duelos incompletos y una sensación casi paranoica de profecía autocumplida en ciernes.

Un año después, ya me había devorado por completo la sensación de que todo estaba en ruinas. Los cimientos, carcomidos; lo que creía seguro, perdido. La vida y la muerte aceleraron sus ciclos. Mis vivos pasaron a ser mis enfermos, y luego mis muertos. En el medio, una película (y su leitmotiv, "le temps détruit tout") me llenó de angustia: ¿cuánto perdí en todo ese tiempo que me quitaron?
Después, nada importó. Me quedó una canción para hacerme llorar, incluso hoy. La escuchábamos todo el tiempo, cuando estábamos en medio de Todo Lo Malo.



Pero todo pasa. Y hoy estoy bien.
Estoy bien. Como un vidrio roto, compuesto pero agrietado. Y es mejor.
Porque a lo malo, como a lo bueno, conviene jamás olvidarlo.

(Para Edgardo, para mi familia, y para todos mis "ellos")

jueves, marzo 19, 2009

Basta de todo

Cuando ando así, con ganas de meterme para adentro de nuevo
pienso
seriamente:

cuánto falta para que todos empecemos a portarnos
como si el otro contara,
como si el otro valiera lo mismo que yo;
ni más ni menos:

lo mismo.

Ellas,
él,
nosotros,
todos.

Si no alzo mi voz y no me oyen, no existo.
Si la alzo y lo que digo no conforma, me anulan.
Mientras tanto, este fuego... este país en llamas
y las manos que trabajan, partiéndose indiferentes sobre arados y salares,
sobre niños enfermos
sobre el horror vacui de la indiferencia selectiva.

Yo, que hace años no rezo,
me inclino y los pienso para que no se olviden
que no me olvido.

domingo, marzo 15, 2009

Dias extraños / 2

En estos días que pasaron entre lluvia y lluvia, pasaron algunas cosas.

Primero que todo: nació Paulina. No la esperábamos hasta mayo, pero llegó. Y mi regalo para ella, hasta que pueda hacerle otro más adecuado, es esta nana con la que me duermo con la esperanza de despertar siempre en un mundo mejor:



Sekai no Yakusoku (The Promise of the World)
La sonrisa que se esconde tras las lágrimas
Es la promesa del mundo desde el principio de los tiempos.

Aún si estás solo, desde el ayer en que eran dos
Hoy es un brillante comienzo
Como el día en que se vieron por primera vez.

No eres simples recuerdos,
viniendo como la brisa a acariciar mi mejilla.

Aún después de partir con la tarde, el sol se filtra entre las hojas
La promesa del mundo nunca muere.

Ahora estás sola, pero el mundo no tiene límites.
Me enseñaste que la gracia se esconde aún en la noche.

No eres simples recuerdos:
Vives en la melodía de los arroyos,
en el color del cielo, en el aroma de las flores.

Aún después de partir con la tarde, el sol se filtra entre las hojas,
y la promesa del mundo nunca muere.

(Traducción de Ojousan y Alec74, porque yo no tengo idea de japonés)

Segundo y menos importante, tuve unos días de furia bastante curiosos que me llevaron a ensañarme (como suele pasar) con la gente que más quiero.

El punto culminante fue el jueves. Me fui de casa sintiéndome aplastada y volví totalmente desconectada del mundo exterior. Directo a la bañera, a llenarla hasta la mitad con agua tibia y espuma con olor a hierbas. El agua salía un poco oscura y por un momento pensé en todas las personas que no tienen siquiera agua corriente.
Me quedé allí un rato largo, devolviéndome a la vida, raspándome con la esponja y con las uñas hasta que me quedó la piel colorada. Necesitaba quitarme de encima ese relente a día perdido, a memoria hecha agujeros. Sentía que los recuerdos se iban escurriendo entre mis dedos y cuando quité el tapón de la bañera, todo se había ido.
Y hoy, aunque no recuerdo cómo era la sensación de aplastamiento ni el motivo que me llevaba a estar furiosa con el mundo, ni el cansancio, ni la tristeza... tengo muy presente que hay mucho para arreglar, después de esa tormenta que sólo pudo aplacar la vuelta a casa.

Sé que me voy a cansar de tanta catarsis en algún momento, pero la necesidad de escribir esto fue más fuerte.

Entre tanto, buena vida para todos y bienvenido sea el otoño, aunque tarde un poco... Este anticipo de domingo fresquito me puso al cien por cien otra vez.

miércoles, marzo 04, 2009

Ah, look at all the lonely people...

Un día de lluvia cualquiera en la Cassiecueva...
(...también conocida como Cassender Heighs)

Milo - Se volvió a aburrir de la gente acaba de iniciar sesión.

Me: qué pasó???
Milo: qué pasó con qué? el aburrimiento de la gente? jeje
Me: esooo
Milo: lo de la gente es lo de siempre, eso me pasa por hacerme el sociable de nuevo
Me:
pero a quién le debo ahora el honor?
Milo: no se qué es lo q nos tiene a todos tan suceptibles al stress ultiamemente
Me: y... digamos que el panorama general no es lo más reconfortante
Milo: no claro, pero tiene que ser algo más
no solo falta de futuro
o será q los jóvenes nos creímos q nunca iba a ser tan terrible y es el primer sopapo que no parece dejar de doler nunca

-----------------------------------------------------------------

Mientras, en mi reproductor suenan (entre otros) estos temas que asocio siempre con la lluvia:

Rain - Theatre des Vampires


Rain - Cowboy Bebop OST


Space Lion - Cowboy Bebop OST


Ice Dance - Danny Elfman (de la OST de Edward Scissorhands)


Comptine D un Autre ete / L appres midi - Yann Tiersen (de la OST de Amélie)


Alwyn Spires - Christopher Young (de la OST de The Shipping News)

Y este otro, que me parece increíble cada vez que lo escucho y que irrumpió en mis oídos a las ocho y media de la mañana, en Las Heras y Pueyrredón, mientras miraba el cielo embobada y agradecida de tanta lluvia...




Parafraseando a Baterflai, ¿Cuáles son sus temas para un día de lluvia, como hoy?

miércoles, febrero 25, 2009

Hercules and Love Affair

Este tema me tiene loca, loca.
Desde que lo escuché por primera vez, dos por tres me pongo a bailarlo sola... aunque no esté sonando más que en mi cabeza.



(Dedicado a Voncita en su cumpleaños, con mis mejores deseos de un año sabático a pleno... y porque me encantaría que volvamos a bailar y saltar juntas cuando el postparto sea un recuerdo ;-) )

--------------------------------------------------------------------

¿Qué lleva generalmente en sus bolsillos?

Mis manos


¿Qué haría si se encontrara a solas en un ascensor con Videla?

No me encontraría a solas con Videla en ninguna parte.


¿Donó sus órganos?

No puedo donarlos. Los necesito.


¿Usted tiene apodos?

Sí, la mayoría de las veces me dicen “Vení” o "Disculpame"


¿Tiene animales?

No, sólo ex novios.


¿Es fiel?

Sí, cuando puedo.


¿Qué hace inmediatamente después de hacer el amor?

Llamo al radio taxi.


¿A quién quiso y no pudo?

¿A quién quise qué? ¿Quién dijo que no pude?


¿Cómo seduce?

Me hago la linda y la inteligente. Cuando se dan cuenta de que no lo soy, es demasiado tarde.


¿Qué quería ser de pequeño/a?

Grande. Después me di cuenta que estaba equivocado/a

(Una chica como yo - Diciembre 2006)

lunes, febrero 23, 2009

Extraña extrañitis

Tengo una constelación de ronchas en el brazo. La piel me arde un poco, me quema.
Hoy lloré leyendo el diario y todavía no me acostumbro a este reencuentro, con esa sensibilidad alejada hace unos meses a manotazos para no sentirme vulnerable o mala.
Ahora me siento peor con mi conciencia cuando camino por la calle y tengo que ignorar una mano extendida, pero me siento mejor conmigo misma porque me estoy haciendo caso.
El "no puedo" es real. El "no tengo" también. No es que doy la vuelta a la manzana y me compro una Coca-cola o un libro. Doy la vuelta a la manzana y sigo tan pobre como antes. Voy caminando a montones de lugares porque no tengo otra manera de llegar. Y está bien así.
El tiempo es mío, mío.
El cansancio y la satisfacción de hacer las cosas lo mejor que se puede es mía, también.
Me duelen el cuerpo, las piernas.
Todavía no recibo ese llamado que tanto espero, que tanto necesito.
Me siento ignorada, insignificante. Ninguneada de a ratos.
Y soy tan feliz.
Incómodamente feliz.
Sin suspicacias, sin nada de más, sin un extra para festejar el Día de los Enamorados. Feliz.

Tengo esa satisfacción un poco rara de la decisión inamovible y del panic attack ignorado deliberadamente. Estoy probando envolverme de nuevo en las blandas nubes del karma. Estoy intentando que no se me escape ni una gota de hiel, y lo consigo.
Ni un poco de envidia. Ni un pensamiento frustrado o frustrante... Ni un déjà vu revanchista, nada. Es tan bueno.

Me resulta rara la sensación de serenidad justo en estos días en los que estuve tan border. Y después de todo eso, extrañar.
Extrañar evocando (poquito, mucho) es como una peste que te consume lento, una pupa de la infancia, esa cascarita que siempre querés rascarte hasta sangrar, una y otra vez.
Extrañar de esa manera rara, no angustiosa... sino amorosa. De esa manera que es plena y sin susceptibilidades. Tratando de entender y de que me entiendan. No sé si soy difícil. Sí sé que soy esquiva. Quizá me quede sola, quizá me canse de buscar excusas para no abandonar este camino. Quizá algún día entiendan que soy del que me encuentra, del que pide, del que se gana mis ganas. No quiero menos por buscar menos encuentros. ¡No puedo! Me encantaría tener todo el tiempo de antes. La predisposición es la misma, la gente y las obligaciones cada vez son más.

¿Molesto? ¿No molesto? ¿Me necesitan? ¿Me extrañan? ¿Debo ir? ¿Dejar que vengan?
Por ahora sólo estoy preparando un equipaje ligerito para viajar rumbo al abrazo de mis necesidades más inmediatas. Espero que quieran que las atienda, que las mime... Que sigan queriendo jugar conmigo, dejarme mirarlas o escucharlas.
Quiero ser digna de estos pocos afectos. No puedo pensar en mucho más que en ellos estos días.

viernes, febrero 20, 2009

Viernes temático: The Wrestler

Otra semana pasó. Sigo ansiosa, con pocas noticias relevantes y todo por esperar, aunque no sé bien si estoy haciendo bien en esperar algo ya. Muchas ideas que brotaron el año pasado van cerrando, y me despierto a la mañana preguntándome si merezco tener tanta gente atenta a mi alrededor. ¡Si yo no hice nada! Lo juro...

Mientras, ayer me fui a llorar al Abasto con "The Wrestler", la película de Darren Aronofsky que se llevó el León de Oro en el último festival de cine de Venecia y que, Oscar o no Oscar, ya es consagratoria para Mickey Rourke por motivos que de sobra explica Reynaldo Sietecase en este artículo de Crítica, muy bueno.

Ya que estoy, les recomiendo este dossier pequeñín que está colgado al respecto en Cine y Medios. Como para tener una pequeña referencia.

Uno de los mayores méritos de esta película es que el espectador puede encontrarle mucho mérito aún sin estar empapado en el tema. Pero si tienen ese plus (algún ocasional lector de este blog, seguramente), la apreciarán mucho más. Inmensamente más.
¿Por qué? Porque Aronofsky y su guionista, Robert Siegel, hacen lo que nunca hizo nadie: seguir al hombre. Hay una dimensión dramática tan pesada detrás del negocio del catch, que parece mentira que nadie la haya llevado al cine antes. "The Wrestler" es una película que no tiene picos, no tiene clímax a la vista. Pero no es una película chata. Todo te pasa por enfrente: la crítica a la industria que, detrás del espectáculo, se devora a sus personajes. Los tipos que no conocen otra forma de vivir. La adicción al reconocimiento ajeno. La nostalgia de haber sido y el dolor de ya no ser. Los golpes que no se ven y aquellos que se pagan a largo plazo con la vida. Todo en poco más de una hora y media, y dejando espacio para otros dramas.
Un capo, Aronofsky. Acá le hacemos el aguante desde "Pi" y hasta que se jubile, por más que bardeen a "The Fountain" y prefieran emocionarse con "Marley and Me" (si dicen que lo de Rourke es golpe bajo, esperen a ver el cuento del perrito...).

La frase que resume todo: "Cuando eliges quemar la vela por ambos extremos hay un precio a pagar". ¿Demagogia? Para nada. Tiene sentido.
Imposible escuchar esa frase y no acordarse de los sábados de WWE, de RAW, de Smackdown. De todo ese mundo que me era desconocido y al que me asomé primero con indiferencia, para después volverme una aficionada más. Aficionada antropológica, sensible, vulnerable, pero aficionada al fin. De esas que se sabía por ósmosis hasta los precios de las plateas en el ringside.

Imposible no acordarse de Eddie Guerrero, de Owen Hart, de los ignotos que se mueren a puñados tratando de llegar a la cima. Cómo no me voy a acordar, si hasta lloré cuando los diarios y los noticieros salpicaron el horror de Chris Benoit, un tipo al que no importaba cuántas veces lo vieras pelear, siempre te daban ganas de abrazarlo porque parecía incapaz de matar a una mosca. Pienso en esa vela consumida y veo la cara de las estrellas de la WWE de McMahon diciendo su adiós en cámara. Demasiado conmocionados para recordar, demasiado asustados para hablar. Muchos, quizá, pensando en su propio futuro si persisten en el abuso de esteroides y otras drogas duras. Pero todos, absolutamente todos, continuando en ese camino que eligieron sin un solo día de duelo por el compañero muerto o por las circunstancias de esa muerte. Show must go on, road must go on. Un camino incomprensible y masoquista donde el aplauso parece tan pobre, la guita tan poca cosa al lado de lo que se arriesga y se pierde.

Les dejo, entonces, este post lleno de links referidos y la más ardiente de mis recomendaciones para que vayan a verla. Lo vale. Cada minuto, hasta ese increíble tema final.



Qué diablos. Les dejo el trailer, también. El domingo tengo mi reunión anual con excusa de trivia de los Oscar y es mi evento más esperado del fin de semana. Buena gente, buena charla, buena música y buena comida. En ese orden, exactamente, porque puntuar sería imposible...


martes, febrero 17, 2009

Escribo



Escribo.
Escribo.
Escribo para nadie.
Escribo y leo.
Leo cosas que me gustan mucho,
cosas que me gustan poco, cosas que no me gustan,
cosas que me están cambiando la vida.
Leo y escucho. Escucho y escribo.
Sueño. Me despierto.
Cada vivencia está escrita, o será escrita.

Escribo.
Escribo hasta quedarme ciega.
Hasta estrangularme.
Hasta envenenarme.
Hasta reir a carcajadas.
Este teclado es música. Transpiro letras.

Escribo en horas de trabajo.
Escribo cuando estoy caminando.
Cuando estoy dormida.
Cuando hablo. Cuando pienso.
Cuando canto. En la cocina.
En la cama, en los baños.
En el recuerdo de los hoteles.
Escribo en las hamacas de la plaza.
Escribo con los gestos de mis manos.
Escribo en el carrito del supermercado,
en los bancos de piedra,
en los árboles, en la ceniza,
en el agua y en el cielo,
en los bichos, en el pasto.
Escribo en mi cara.
Escribo en la tuya.
Escribo en esta carne que nunca se queja de mis garabatos.

Escribo. Y leo.
Para mí y para una posteridad inexistente.

Escribo porque, como tantos otros,
si no hubiera escrito nunca, estaria muerta.


domingo, febrero 15, 2009

Música para una caminata de domingo

No era el mejor día para caminar, pero tengo que entregar una quíntuple reseña musical y un par de otros trabajitos en la semana, así que abandoné mi cómodo capullo con ventilador y circulación ventana-a-ventana y partí, auriculares en la oreja, a pensar caminando rumbo al río.

La ciudad está bastante tranquila (y además es domingo), pero apesta. El olor de la basura en descomposición te azota a cada paso, prácticamente en todas las esquinas. Se me tuerce la panza de pensar que hace apenas tres semanas estábamos en Carpintería, acampando en un lugar lleno de Tatadioses, sí (bicho que me asusta de manera irracional), pero con un aire limpio, perfectamente limpio. Y tomando agua fría directamente de la canilla a cinco metros de la carpa.

Caminé muchas cuadras escapándome de la realidad de la única manera que puedo: con música. La música me ayuda a pensar, dispara mi imaginación y cura mis ñangas. Cuando estoy en mi casa me resulta muy fácil mantenerme tranquila y contenida, pero salir a caminar por el centro de Buenos Aires en verano me exaspera un poco. Sobre todo por eso de las miradas que no se pueden evadir y las palabras que no se quieren escuchar cuando una está sensible.

Hay un par de temas que me tienen particularmente enganchada.
Al primero, no puedo parar de escucharlo. Los otros dos son increíblemente pegadizos y levantones.




Aunque toda la banda sonora de Ar Rahman es increíble, no se la pierdan! Pueden bajar esa y las otras nominadas al Oscar de aquí.

viernes, febrero 13, 2009

Escape de viernes 13

Los viernes, parece ser, es un buen día para que los bloggers readeradictos encontremos eventualmente algunas joyitas que nos gusta recomendar. Porque somos muy fiacos para postear, o porque nunca hay tiempo de terminar los 20 o 30 borradores que andan dando vuelta en el administrador de este coso.

Es por esta febrilidad de viernes que les ataca a algunos bloggers, que me encontré unas cuantas joyitas y me gustaría compartirlas con ustedes.

- Ana (con el auspicio de Allen Konigsberg) nos invita a escaparnos al libro que se nos antoje. Dense una vueltita a ver si se inspiran...
- tuvo una semana AllYouNeedIsLove y nos dejó un regalito musical en su blog.
- Volvió Milo Peopleproof, un amigo de la casa. Yo todavía estoy esperando el regreso del scrapbook de momentos urbanos...
- Música para el fin de semana (no importa la fecha, sólo la buena compañia): "Iris", una bellísima banda de sonido del maestro James Horner y el violinista Joshua Bell. En Esquizo, dónde más.
- La película Slumdog Millionaire, de Danny Boyle, es un highlight para que los que puedan darse el gusto de ir al cine, vayan y no se la pierdan. Emocionante, digna de verse. No sé si será la película más maravillosa y genial de la historia, pero pasa a mis imprescindibles a partir de ayer a las... 12 de la noche, ponele.

Después, también me encontré con barbaridades que no me gustaron ni un poco y me dejaron una sensación horrible de impotencia y frustración, pero elijo ignorarlos y seguir, secretamente, mi cruzada contra la intolerancia y a favor del humanismo en este blog (bueno, eso intento, che. Si de a ratos se me traba un engranaje y me salta la tanada, sepan comprender. Yo trato de querer a todo el mundo, pero lo único que me sale es no odiar a nadie).

Ojo al piojo: Esta semana también tenemos este recordatorio de Baterflai, para que quienes tengan la posibilidad de ayudar a Tartagal acerque su colaboración al lugar señalado (los que vivan por San Telmo), o bien a la Casa de la Provincia de Salta (Av. Roque Sáenz Peña 933, teléfonos 011-4326-2456 al 59)

Como estoy teniendo una temporada muy Marillion, dejo un tema alusivo que pega con el título y todo.



¡Buen fin de semana!

lunes, febrero 09, 2009

Ejercicio de autoconciencia / Lunes

Viví como quieras vivir. Viví como tu intuición te indique que debas vivir. Sin esperar reconocimiento, sin creer que tu vida deberia ser un ejemplo para otros o inspirar a otros. Lo que a vos te sirve puede no servir al otro. Los outsiders lo sabemos. Por eso somos outsiders.

Lo que deba ser, será. El que aprenda algo, será porque así debía ser. No te asombres si tus consejos no llegan a ningún puerto. No te alegres de ser el único que sigue su propia filosofía: no inventaste nada, y detrás de esa necesidad de ser el contrera del mundo puede haber más necedad que principios.

Por supuesto que hay otra manera de vivir que no es la de la masa (no descubriste la pólvora, justamente...), si es que tanto te aterra "pertenecer". Siempre se pertenece a un colectivo de algo. Si no, estarías viviendo en las montañas hace rato.

No sos único, no sos especial. Por escasa que sea la gente de tu palo, siempre hay gente de tu palo.

El complejo de gurú es la perdición de la gente libre.

sábado, febrero 07, 2009

Lovely Liz (y bonus: de cómo me enfermé de música)

Once años atrás yo era una pendeja recién llegada a una ciudad nueva, y como toda outsider de pueblo chico me estrenaba con montones de cosas.
La verdad es que, pese a los miedos de mi madre, yo ni siquiera tomaba alcohol para esa época... Digamos que apenas dos veces al año: las únicas en que mi curso del secundario se reunía para algo, por ejemplo, en época de carrozas estudiantiles o de "serenatas".

En La Plata empecé a frecuentar gente un poco más grande que yo. Tenía dos o tres grupos distintos (pensión, facultad, amigos heredados) y salía con todos ellos. Como era de esperar, tenían aficiones e intereses muy diferentes, y me dediqué a aprender de todos. Mi cultura alcohólica empezó allí mismo, un mes después de llegar, con un melón relleno de vino tinto berreta y jugo Tang que jamás volví a repetir por asqueante.

Mi cabeza siempre fue una esponja, empecé a absorber cosas nuevas con avidez. Comics, cine, música, salidas de fin de semana, lecturas, conversaciones. Yo no tenía ningún tipo de sentido del humor ni de agilidad para el debate verbal, hasta que me crucé con toda esta gente. La tónica del grupo era la rapidez de reacciones para las respuestas, siempre sarcásticas, irónicas o ácidas. O todo eso junto. Al lado mío, eran aviones (o así los sentía yo).

Algo de mi cultura musical incipiente empezó a florecer allí. En gran parte gracias a Sebastián (que hoy es DJ y gerente de Musimundo, HOLA SEBAAAAAASSS) que es una de las personas más enfermas de melomanía que haya conocido y que tenía/tiene una manera muy extraña de compenetrarse con la música. Y también una manera muy particular de buscar artistas nuevos, que me terminó contagiando hasta volverme la esquizofónica que soy actualmente.
Sebas pasaba de Stray Cats a Suede, de Air a St Germain, de Pizzarelli a Hedwig and the Angry Inch sin solución de continuidad aparente, pero cuando te sentabas a escuchar cómo había llegado de una banda a la otra, o de un artista a otro, pensabas que todo tenía lógica.

El propósito de todo este delirio es llegar a Liz Fraser. Elizabeth Fraser, una mujer con una voz capaz de sacar emociones a las piedras, tan versátil como afilada. Llegué a ella haciendo una relación zigzagueante que empezó en la banda sonora de Gladiator y terminó en Cocteau Twins (y todo el sello 4AD por extensión).

Por algún motivo que no conocemos sus fans, Liz no tiene carrera solista que incluya álbumes. Sí muchas colaboraciones, como verán. Su página web oficial está sin actualizar desde el año 2007. Sin embargo, es un verdadero placer tener la posibilidad de escuchar cada tanto un tema suelto y decir "Hey, esta voz la conozco"... para después darse cuenta que es ella, sí, la que estaba detrás de los coros de Howard Shore en "Lord of the Rings" o en esa canción inesperada que te conmueve hasta las lágrimas.

En honor a este fanatismo que me absorbe, hoy me di un empacho de videos y audios de Liz. Les dejo tres de ellos... uno de ellos es el video oficial de la canción que subí en otro post.

El último video corresponde a un tema que Liz grabó junto a Yann Tiersen para "Les Retrouvailles", es uno de los temas que me hacen soltar el moco con muchísima facilidad. La letra es demoledora. Cerrar los ojos y representarse cada palabra de Liz es terrible en días bajones. Están avisados.




jueves, febrero 05, 2009

Tres

Haciendo el camino de siempre hacia el trabajo, las volví a ver.

Estaban con sus papás, bajo los árboles. Y ahora tienen un hermanito.

viernes, enero 30, 2009

Cursi

No hace falta que reconozca que soy ñoña. Basta una miradita a alguno de los posts que hay por acá para darse cuenta. O hurgar en mis gustos musicales. O verme babear por las criaturas de mi familia / allegados. Tengo actitudes ñoñas, pensamientos ñoños, escritura ñoña y toda clase de ñoñeces y tilinguerías adornando mi vida a diario. Incluídos este par de ojos llenos de arruguitas de tanto sonreír frunciendo la nariz.

Pero no fue hasta hace poquito que, además, descubrí que soy cursi.
Increíblemente, melosamente y asquerosamente cursi cuando siento que estoy sola, o casi a solas.
Y hace mucho menos que poquito, aprendí (como aprendí con todas mis taras y taretas) a aceptarme tal cual soy.

Ñoña Y Cursi.

Una más de mis contradicciones, porque nadie lo adivinaría viéndome caminar casualmente por la calle, o de pasada en una situación social cualquiera.

Me encanta ser contradictoria.
Me encanta este corazón-barril de pólvora envuelto entre algodones y tibieza y letras y música.
Me encantan las marcas que llevo de todas las bestialidades cometidas y soportadas en el nombre del Amor.
Adoro contar los días que faltan para que un sueño, pequeño o grande, se concrete.
Me regodeo de placer en el sonido de las campanillas de viento colgadas en la cocina y en el rumor de su respiración al dormir, y en mirar esos videos una y otra vez.
Me salta el corazón de ñoña felicidad cuando del otro lado del teléfono contestan las voces de May o Finis.
Y me encanta, cuando puedo, gritar bien fuerte para limpiar todo lo que obstruye el camino de mi energía hacia el mundo.



Buen fin de semana. Buen último fin de semana de vacaciones para mí. Para nosotros.
Y buena vida para todos.


viernes, enero 23, 2009

My heart goes boom boom boom....

... mientras leo mis mails y espero que suene el celular (inusualmente mudo estos días, y por Eru que nunca quise tanto que sonara) tiemblo de ansiedad y de aprensiones.

Todavía no me animo a creer que el viento haya cambiado y que 2009 esté desmintiendo con tanta rapidez mi desesperanza de algunas semanas atrás.

¿Las vacaciones? Preciosas. Trato de no pensar y de vivir sólo para el momento. Ojalá todo siga mejorando para todos. Ojalá tenga la templanza para hacer las cosas bien. Ojalá mi ansiedad no eche a perder el momento, o el porvenir. Ojalá.

Quiero conservar este momento para siempre. Cada tono de verde, celeste y ocre. Cada sensación en la base de la garganta, cada aroma pegado a la nariz. Cada sensación de anticipación y de revoltijo de tripas. Cada una de las cosas que me trajeron hasta acá.

Falta poquito, Cass. Falta muy poquito. Respirá hondo.
Saltá.
Sin miedo.



martes, enero 13, 2009

Strange child, wild child

Mi semana no empezó... digamos, bien. Digamos que no siento que mi semana haya empezado en absoluto.
Dos días seguidos de cefaleas muy fuertes, después de casi cuatro de dolor de espalda, me arruinan el humor con mucha facilidad. El fin de semana se hizo corto para compensar tanta chinche.
(Acá es donde todos me dicen "uyuyuy, estás hecha mierda, cefaleas y lumbalgia?? pero qué edad tenés, viejita? 78?". Séh. Es decir, no. Estoy hecha mierda, pero porque vine fallada de fábrica. Cosas que nos pasan a los grandulotes, el tema de las lumbalgias. Pregúntenle a cualquiera que tenga estos huesos. Las cefaleas vienen camino a convertirse en mis mejores enemigas, creo que me acompañan desde que empecé a leer. El noventa por ciento de mi vida).

Ojo, estoy bien y voy a estar mejor (no me queda otra), pero en estos días la ansiedad me juega mucho en contra y siento que soy un mega-resorte en tensión esperando que lo largue el dedo que lo comprime para saltar lejos, alto. Y perderse.
Podría decir cualquier barbaridad, hacer cualquier barbaridad. Ayer, por un momento, perdí totalmente la noción de dónde estaba, dónde tenía apoyadas las manos, con quién estaba hablando, qué decía. Cuando me levanté de la silla el mundo simplemente se borró.
Menos mal que tengo siempre una persona a mano, un lugar seguro donde correr. Y a partir de la semana próxima, mis vacaciones tan ansiadas.

Mientras me dure esta rareza y este impulso de agazaparme a saltarles a la garganta, oh, extraños... les dejo mis recomendaciones de hoy.

Este post de Unser
(como siempre, poniendo puntos en "temas importantes de bajo perfil")
Este post de Fender (para los que a veces se sienten como nosotros y no saben por qué)
Este video de Fogonazos
Este cuento de Littleraturas (Bah... todo el blog!)
Todo este mes de discos en Esquizofónico (no saben lo que se viene, todavía)

Y este video, que tuve que verlo sin audio y aún así me hizo llorar. Por todos ellos.



miércoles, enero 07, 2009

La alquimia de los sueños

Anoche soñé con algo que se parecía mucho a los sueños que tengo despierta de una "vida mejor".
Soñé con una casa nueva de aberturas de madera pintadas de blanco, mucha luz y olor a libros abiertos. La ventana daba a algún lugar verde: parque, plaza, pasaje. Recuerdo el verde y el azul del cielo con sus nubes. Los colores eran terriblemente vívidos.
Soñé que lo perseguía por toda la casa nueva sacándole fotos (justo yo!): de pie junto a la ventana tomando mate, tirado en la cama leyendo, cocinando, fijando estantes a la pared, saliendo del baño.
Soñé con una minivan en la puerta y un viaje largo de vacaciones, con la conciencia perfectamente tranquila y sin preocupaciones apremiantes.
Tuve un sueño tan parecido a cómo me imagino una vida potencial, que me desperté tarde para ir al trabajo con una sensación casi premonitoria.

Y me acordé de haber leído hace muchos años, en un librito de esos pecaminosos a los que ya referí en algún post viejo, algo sobre la potencia de la proyección, que lleva a la concreción de esos mismos deseos proyectados.

Lo pensé con una diferencia de milésimas de segundo respecto del momento de abrir los ojos. Fue como si me hubiera acordado de algo: no sé exactamente qué. Quizá un viejo orden de cosas, un estado antiguo de mi cabeza en el que todo era posible porque estaba teñido de un optimismo virulento.

Me acordé que alguna vez tuve la capacidad de hacer que las cosas sucedan.
Y esa sola idea, sumada al sueño, a los colores brillantes en los que veía todo en sueños, alcanza para elevarme el alma, recargarme las pilas y hacerme reir. Mucho.

Es hora de recuperar la alquimia de los sueños, esa que da la capacidad de hacerlos realidad.

lunes, enero 05, 2009

Another Rather Lovely Thing

... (O el meme de estos días)

La tentadora Gerundia me pasa este meme de gran esquizofrenia musical, que con gusto hago en un momento de no-alpedancia pre-armorceril.

Las reglas:

1. Poné tu reproductor de música en modo aleatorio (toda la música).
2. Para cada pregunta, apretá el botón de siguiente para saber la respuesta.
3. TENÉS QUE CONTESTAR CON EL NOMBRE DE ESA CANCIÓN SIN IMPORTAR CUÁN TONTA SUENE!
(Nota de la editora: Y créanme que algunas suenan muy tontas. A las pruebas me remito)

Mis respuestas:

· SI ALGUIEN DICE “ESTO ESTA BIEN?” VOS DECÍS:
Borderline (Chihiro Onitsuka)

· QUÉ DESCRIBIRÍA MEJOR TU PERSONALIDAD?
Wind through the trees (Ed Harcourt)

· QUÉ TE GUSTA EN UN/A CHICO/A?
Co ni mire rium (Capercaillie)

· CÓMO TE SENTÍS HOY?
La longue route (Yann Tiersen)

· CUÁL ES EL PROPÓSITO DE TU VIDA?
Like Only Lovers Can (Ed Harcourt)

· CUÁL ES TU LEMA?
Vuelve al cielo (Sergio Pángaro)

· QUE PIENSAN TUS AMIGOS DE VOS?
Rather Lovely Thing (Nick Cave & Warren Ellis)

· EN QUÉ PENSÁS MUY SEGUIDO?
Ever so lonely (Sheila Chandra)

· CUANTO ES 2+2?
Arrival Reprise (Capercaillie)

· QUÉ PENSAS DE TU MEJOR AMIGO/A?
Heatwave (IamX)

· QUÉ PENSÁS DE LA PERSONA QUE TE GUSTA?
Into the Fire (Thirteen Senses)

· CUÁL ES LA HISTORIA DE TU VIDA?
Song for Bob (Nick Cave & Warren Ellis)

· QUÉ QUERÉS SER CUANDO SEAS GRANDE?
Tristan (Patrick Wolf)

· QUÉ PENSÁS CUANDO VES A LA PERSONA QUE TE GUSTA?
Utopia (Goldfrapp) ----> Acá SÍ que la pegaron a full ^_^

· QUÉ PIENSAN TUS PAPÁS DE VOS?
With my own eyes (Dario Marianelli)

· QUÉ VAS A BAILAR EN TU BODA?
Divine (Antony and the Johnsons)

· QUÉ CANCIÓN VAN A PONER EN TU FUNERAL?
Naked but safe (IamX) ----> GE-NIAL :-P

· CUÁL ES TU HOBBY/COSA DE INTERÉS?
Sprout and the Bean (Joanna Newsom)

· CUÁL ES TU MAYOR SECRETO?
November Calls (Jon Lord)

· QUÉ PENSÁS DE TUS AMIGOS?
I was a daughter (Basia Boulat)

· QUÉ ES LO PEOR QUE PODRÍA PASAR?
Ghost Song (Patrick Wolf)

· CÓMO VAS A MORIR?
Si yo fuera tú (Sergio Pángaro y Baccarat)

· DE QUÉ COSA TE ARREPENTÍS?
Tuna Fish (Emiliana Torrini)

· QUÉ TE HACE REÍR?
Section 22- Running Away (The Polyphonic Spree)

· QUÉ TE HACE LLORAR?
Hunting (Deep Forest)

· TE VAS A CASAR ALGÚN DÍA?
Eyes (Sheila Chandra) ---->No entiendo esta fijación con el casorio. Que lo que voy a bailar en mi boda, que si me caso o no me caso... bloh.

· ALGUIEN GUSTA DE VOS?
La Corde (Yann Tiersen)

· SI PUDIERAS VOLVER EL TIEMPO ATRÁS, QUÉ CAMBIARÍAS?
Nostalgie (Joe Hisaishi)

· QUÉ TE DUELE AHORA MISMO?
Break that spell (Seven Mary Three)

· QUÉ NOMBRE LE VAS A PONER A ESTA NOTA?
Another Rather Lovely Thing (Nick Cave & Warren Ellis)

Ahora tengo que cumplimentar la memancia pasándole esto a cinco personas, o al menos eso parece, pero como siempre les ofrezco la posibilidad de apropiancia a los que tengan ganas de pavear un ratito.
Mis elegidos para memear, obviamente serán mis compañeros esquizofónicos:

- Fender (no puedo no elegirlo, con toda la musicoteca que tiene puede salir cualquier cosa)
- Thiago
- Milo
- Donnie
- Ana (no es esquizofónica, pero es un excelente bonus track)
- Cualquiera que haya llegado a leer hasta acá.

En fin, estoy casi segura de que tres de estos cinco señalados con el dedo no se prenden ni a garrote, pero tengo mucha fe en que algún lector circulante de este espacio se va a copar y va a agarrar viaje con el meme. Eso sí: AVISEN!! Me interesa leerlos.

----------------------------------

Update: La letra de "Tristan", o Qué Querés Ser Cuando Seas Grande. Ahhh, es demasiado bueno ^_^ . Casi casi que compensa las demás pifias.


miércoles, diciembre 31, 2008

Cuervos del anochecer

(... o mi críptica despedida para un 2008 con algunos sobresaltos...)


One For Sorrow

Two For Joy

Three For A Girl

Four For A Boy

Five For Silver

Six For Gold

Seven For A Secret,
Never
To
Be
Told


-----------------------------------------------------------------------

(Magpie, fuiste tú el que robó el anillo de bodas?
O qué otra ave rapaz se llevaría semejante esperanza?
Magpie, estoy perdido en las tierras interiores
atrapado entre los brezos, los helechos
y los niños que no tienen nombre.

No hay nombre para nosotros,
pero aún cantamos.

Y aún así, cantamos.

Pequeñito, pequeñito,
perdido y azul...
Escúchame. Déjame decirte qué hacer.
Puedes escapar, y escapar lejos del hogar
entre sus rodillas.
Entre todos sus brezos, sus helechos,
y el niño tendrá un nombre.

Y cantaremos....

Y cantaremos)

lunes, diciembre 29, 2008

Caleidoscope

Desde enero venía pensando en las pequeñas tonterías y ñoñeces de las que no me avergüenzo. Y si lo hago, se me pasa al ratito. Boceté algunas de esas pavadas en un postito anterior. Ni por asomo son la mayor parte de las pavadas: sólo las que se me antoja que se sepan.
Gracias a esas pequeñeces y pavadas empecé a escribir. Casi sin querer. Tenía (todavía tengo) la necesidad de volcar todo lo que hace barullo en mi cabeza en un papel en blanco o documentos de word. Así, el trayecto de mi escritura pasó desde el primer cuento manuscrito a pura fibra Faber (tenía seis años; si no lo conservara mi madre no le creería a mi propia memoria...) hasta este blog.
En el medio, las cuatro o cinco cajas de papeles sueltos, enfoliados temáticamente; tres novelas adolescentes terminadas (una sola mecanografiada); diez o doce proyectos inconclusos; docenas de cuentos. Y más blogs. Todavía tengo dos o tres proyectos secretos, con otro perfil, actualizados desde IP's variables. A veces hasta me da un poco de orgullo pensar que puedo impostar mi propia escritura con tanta soltura. Sería una buena ghost writer (anoten eso, y pásenlo a sus contactos).

En enero, leía algunos blogs ya occisos o descartados de mi reader y pensaba: "No tengo por qué demostrarle a nadie cuánto leí o de cuántos puntos es mi coeficiente intelectual, o qué tan armonizados están mis chakras; quienes conozcan poco (o mucho) de lo que hago o cómo pienso, tienen la libertad de creerme una perfecta idiota o un pequeño genio en potencia, si es que les place".
La verdad es que no me interesa. Hace diez años estaba tan preocupada por lo que podría pensar la gente de mis rarezas (la gente a la que yo quería interesarle, claro), que por decantación hoy me importa muy poco su opinión sobre mi forma de vestirme, caminar, hablar, cantar, escribir.

Por eso mismo... Me deja un poco perpleja releerme en estos posts (me refiero a los más nuevos) y darme cuenta de que en muchas ocasiones esta catarsis del Extraño Mundo suena a instructivo o pauta vital de algún tipo. Con lo chinchuda que soy al respecto de las imposiciones sobre lo que se debe o no se debe hacer (lo que queda bien o mal hacer o dejar de hacer), me enerva darme cuenta de esas cosas.

Lo más difícil para mí ha sido aceptarme como soy. Me refiero a la parte fea del asunto. Reconocer que en más de una ocasión fui una terrible hija de puta, o haber hecho cosas que me asquean a la distancia (como negarme a dar una ayuda cuando estaba a mi alcance hacerlo, o tomar partido en el bando contrario de una persona a la que estimaba, por debilidad propia o por despecho). Reconocer que la influencia de personas que aprecio mucho pudo, de alguna manera, filtrarse en este espacio, me produce sensaciones de lo más incómodas.

Después de todo, si trato de cambiar algo o ajustarlo a sugerencias de estilo (supongo) buscando la palmadita en el hombro, tardo poco en darme cuenta de que lo que más quería pasaba por otro lado, que los textos más preciosos quedan escondidos. Otra vez.
Cuando la sugerencia responde a fórmulas ajenas sale algo totalmente despersonalizado. "No me sale" escribir a pedido, ya está visto... Y lo peor es que el gataflorismo ajeno termina reclamando la vuelta al origen, o asentando con silencios su implícito desprecio por el resultado del cambio.
Bah.
¿Era más feliz antes, cuando no recibía críticas, ni comentarios, ni elogios de ningún tipo? ¡Qué estupidez! Medir la felicidad por logros que no tienen nada que ver con la satisfacción personal me volvería algo que no soy ni quiero ser.
Sé que soy feliz ahora, tirada en la cama boca arriba, mirando el techo mientras visualizo las palabras que después irán al papel. Lo que venga después, será lo que deba ser. Rearmarlas, alterarlas, jugar con ellas, usarlas de blanco de dardos. Me angustiaré un rato pensando en mis editores, presentes y futuros, munidos de un lápiz y un concepto que no se parece en nada al mío. Pero siempre me quedará este papel originario, caprichoso, donde estaba capturada la palabra que yo vi, que es esa y ninguna otra.
Quiero creer que siempre tendré esta historia, que será mía.

En este 2009 que se viene, me gustaría dar vuelta a la hoja y volver un poco más a ese origen caprichoso y caleidoscópico donde escribía sin preocuparme mucho de lo que quedaba bien o mal decir. Volver a meter la biblia con el calefón sin imperativos de ninguna especie. Ser la nena que decia que sí, quedate tranquila, mamá, que no me voy a subir al Desorbitados para escaparse a la primera de cambio a hacer justo lo que no se puede, pero que el corazón le pide.

Hoy es un comienzo tan bueno como cualquier otro.

(Y pensar que este borrador comenzó a escribirse en enero...)

lunes, diciembre 22, 2008

Juro que no quiero dejarme caer / Borderline

Pese a la felicidad conquistada y a los proyectos en danza, pese a la seguridad insegura y a todo lo que puede venir de bueno, sigo teniendo este peso en la panza que me liquida.

Duele físicamente: tengo el estómago contraído en un espasmo de angustia y hasta los músculos externos me oprimen como si el ejercicio diario de la angustia fuera una especie de gimnasio indeseable.

Me es tan desacostumbrado, este perpetuo desconfiar de otros... De otros en los que había puesto una confianza para nada relativa, sino basada en la experiencia compartida, en la fe en su inteligencia o sus principios. Cuánta ingenuidad, por un lado. Pero si no tengo fe, ¿qué tengo?

Yo no sé cómo viven los demás ni me interesa. Quiero vivir como siempre: sin joder a nadie, haciendo las cosas bien. Que si me ponen un deadline respeten los míos. Que por una vez mis prioridades pasen al frente y no formen parte de una variable de ajuste mezquina. Después de todo, yo valgo por mi rectitud, por mi dedicación y por la palabra empeñada.

Es detestable depender del capricho o el estado de ánimo ajenos para moldear mis angustias cotidianas.
Siento que a veces no se me permite siquiera la desazón personal, pequeñita de lo inmediato, y lo peor es que soy permeable a los mismos problemas ajenos que en ningún modo pienso hacer propios. No a costa de un crecimiento que por fin estoy empezando a optimizar.

Me encantaría hacer caso de los que insisten en que debería tener un emprendimiento propio, pero es difícil empezar en el cero absoluto con el imperativo diario de una supervivencia cada vez más difícil. Y es difícil también tomar la decisión de un rumbo completamente nuevo. ¿Quién me garantiza que a dos mil kilómetros de distancia tendré un techo siquiera prestado, el mínimo bienestar para la persona que amo? No puedo ser tan kamikaze. Ni estoy sola, ni son pocas las cosas que dejaría atrás.

No quiero seguir carcomiéndome en una angustia sin sentido y sin asideros.
Pero estoy cada vez más tentada de tomar todas las posibilidades al alcance y dar un salto que me cambie el enfoque. Quién sabe, después...

Quiero no deberme más nada a mí misma, para que cuando llegue el momento de pagar, no quede nada para mí. Absolutamente nada.
Derramarme en presentes para aquellos que me sostuvieron, que significaron algo, que me apuntalaron en el crecimiento diario sin esperar retribución.

Necesito recibir algo que sólo yo puedo darme. ¡Qué compromiso!
¿Seré capaz de sorprenderme a mí misma con este logro inesperado?



(Chihiro Onitsuka - BORDERLINE , de su ampliamente recomendable disco Sugar High)


jueves, diciembre 18, 2008

Visión de Navidad

Ya no me hace falta cerrar los ojos para volver a ver aquellas navidades, las que fueron. Esta ciudad de la que a veces reniego me dio esa capacidad.
Antes cerraba los ojos.
Ahora puedo estar escribiendo esto y viendo en la memoria, alterada o ficticia (a esta altura da igual), las cosas como yo las veía en esos años.

Soy una vez más una nena desgarbada y alta que no sabe dónde poner las manos y que ronda la cocina esperando ligar un sandwichito, espantada repetidamente por una madre muy laboriosa. "No me podés ayudar, mi amor, sos muy lenta".
Y es cierto, las manos de mamá Kuki vuelan, mis dedos todavía no encontraron la agilidad necesaria para cerrar una empanada en menos de cinco minutos.
Estoy vestida de organza, con medias cancán y una mediacola de caballo tirante que siempre remata en un pirincho parado, aunque el pelo haya crecido y tienda a buscar la vertical con su textura escobosa. Camino a golpecitos de guillermina por las líneas de granito viejo del suelo, que rezuma humedad, y tarareo seguramente algún villancico. Cuando me ven así, "ida", mis hermanos, primos y vecinos piensan que tengo cara de idiota. Algo así, supongo. Uso anteojos y ortodoncia y mi boca acorazonada casi siempre está entreabierta. No puedo pensar con la boca cerrada, por si los pensamientos tienen que abrirse paso de golpe. Entonces, canto.

Atravieso en diagonal la habitación (que algún día será living) y voy a sentarme un rato junto al pesebre. La ventana que da a la calle está abierta, un poco desgonzada por la humedad. Pasan pocos autos y ya se escuchan algunos petardos. Casi no queda sol. Enchufo las luces del arbolito y me quedo mirándolas sin parpadear, hasta que se calientan un poco y se apagan. A partir de allí, se encienden y apagan a razón de cuatro veces por minuto.

Tengo algunos arañazos en las manos y mordeduras junto a las uñas, de tanto sacarme los padrastros. Me arden los hombros por culpa del primer sol del verano. En apenas semanas voy a estar usando desodorante axilar y corpiño, porque me falta menos de un mes para "hacerme señorita". En ese momento no lo sé, pero lo presiento porque mis pechos han crecido y empiezan a doler. Tengo una congoja en el alma que no sé de dónde viene. Busco la soledad, cada vez más.

Mirando las luces, el pesebre y mi falda de princesa, siento que el Espíritu de la Navidad se va derramando en mi corazón. Es como un almíbar tibio en el medio del pecho, que reconforta y despeja todas las angustias. Canturreo un poco más fuerte, pero no tanto como para que me escuchen. Pienso en todo lo que tengo en ese momento y que me gusta tanto:

Mis padres
Mis hermanos
Mis abuelos
Mis primos
El colegio
Mis libros
La música (y mi guitarra redescubierta)
La bicicleta de carreras heredada
Los fines de semana en la casita del río
Mis mascotas adoptivas
Pesca con lombrices
Lechón frío y sandwichitos
Un par de patines
El diario intimo recién estrenado

La sensación dulce y tibia se expande con cada recuerdo y alienta pensamientos relacionados con el futuro.
En ese futuro no hay abuelos muertos ni primos distanciados por mezquinas diferencias familiares. Los tíos Raúl y Edgardo ni siquiera se han casado. Una hermana que no conozco está a unos días de distancia de llamar a nuestra puerta. Mi futuro se extiende apenas un pcoo más allá de este verano y el próximo año escolar. Se mide en circunstancias felices y unas pocas zozobras que mamá sabrá curar, algunos miedos que papá podrá despejar.
De a ratos suena el timbre y sé que son las señoras B y M, buscando la ropa y los juguetes que mi mamá separó para ellos. Se escuchan los saludos efusivos de Tiatá y Maruca que llegan. Como la mesa ya está puesta, me demoro un poco más junto al pesebre y le rezo al Niño que brilla en la penumbra.

------------------------------------------------------------

Si tuviera que hacer una comparación a vuelo de pájaro entre la niña que era y la persona que soy hoy, tendria que admitir unas cuantas decepciones personales.

En aquellos días estaba convencida de la inmutabilidad de los afectos. Ni se me pasaba por la cabeza que quizás llegaría un momento en que las personas que compartian mi dia a dia podían llegar a faltarme.
No creia posible el distanciamiento de mis amigos del barrio y del colegio, aunque es cierto que nunca tuve amigos tan íntimos...
Admiraba a mis referentes adultos.
Estaba muy apegada a mi propia visión de la religión católica, e incluso era un poco mística.
Tenía una enorme fe en mí misma y optimismo respecto del futuro.
Escribía todos los días.
Cumplía todas mis promesas.
Cultivaba cada relación nueva.
Expresaba mi afecto y mis emociones sin dudar.
Terminaba la mayor parte de lo que empezaba.
Creía en la existencia de la magia en todas las cosas.


Hoy me doy cuenta que no existen afectos inmutables. Cambiar es tan inevitable como morirse. Si no cambio yo, cambiará el otro.
Me distancié prácticamente de todas mis amistades de la infancia, de una manera geográfica o afectiva.
La bajada a tierra de mis referentes adultos fue rápida, dolorosa y decepcionante.
No creo en nada. Sólo soy una curiosa de las religiones.
Con la envidia ajena y la competitividad dañina, llegaron la inseguridad y los abandonos preventivos (¿Para qué presentarme en esto si me van a pasar por arriba?)
No escribo más que cuando tengo el imperativo de hacerlo. A veces pasan semanas de sequía.
Ya no hago promesas, no puedo lidiar con el reproche si no puedo cumplir.
He abandonado a todos los amigos que dejaron de hablarme o escribirme. Y a algunos otros también: por lejania, por cansancio, por pereza. O porque nunca fuimos nada más que aves de paso mutuas.
El temor al rechazo frena casi todos los impulsos cariñosos que suelo tener.
Dejo sin terminar la mayor parte de lo que empiezo.
Creo que el mundo está demasiado enfermo como para que la magia dé abasto.


Sin embargo, hoy también me movilizan muchas otras cosas.
La experiencia trajo nuevas ganas de creer, más apertura mental y sobre todo una constante necesidad de aprender de todo lo que me pasa. Tengo mucho que agradecer. Muchísimo.
Y tengo que aprender que el tener muchos "perdón" atragantados en el pecho no va a hacer que quienes se sintieron defraudados, decepcionados, heridos o resentidos con mis acciones, me perdonen algún día. Que el daño o la omisión se reparan con actos de corazón y no con miles de disculpas.

¿Mis deseos? Pocos y buenos, como los amigos... Uno solo para mí sola: una nueva oportunidad.
Los deseo, como siempre, en armonía con todas las cosas y seres del Universo.

lunes, diciembre 15, 2008

Pequeña lista de frivoludeces o placeres pecaminosos

Con motivo de mi recientemente adquirido entusiasmo galopante por otro producto chatarra de marketing como es la saga "Twilight", de Stephenie Meyer, se me ocurrió hacer una pequeña listita de placeres que me dejan vergonzosamente expuesta en mi frivoludez.

Ante todo, y para el que no ha tenido el gusto de autoexaminarse a conciencia, un pecado culposo o frivoludez es, básicamente, un producto (cualquiera sea) que conscientemente sabés que es malo o pedorro, que estando en tus cabales no consumirías ni en pedo porque "no va" con tu forma de pensar o con tus gustos habituales. Y que, sin embargo, te produce un placer secreto y exultante... unas cosquillitas en el alma, un estado de ánimo relajado y feliz.

Un tema en la radio, una película, un libro o una costumbre adquirida pueden ser placeres culposos. Ciertas manías o tics pueden devenir en placeres culposos. Todos tienen en común una cosa: están ocultos, o nos avergonzamos de reconocerlos en público. Lo mismo da. Voy a anotar aquí los que me vengan a la mente en este momento:

- Comer sin cubiertos, a dedo limpio (lo único que se salva es la sopa, todo lo demás es "agarrable" para mí).
- Harry Potter (los libros y las películas)
- Las películas de M. Night Shyamalan y las comedias idiotas como "Scary Movie" o "Ace Ventura".
- Los joggings (ya lo había puesto en otra lista, pero son tan resistidos que bien vale traerlos a cuento aquí también)
- Los cuentos de hadas infantiles.
- Series televisivas al estilo de "Patito feo" o novelas brasileras como "Siete mujeres", las empecé viendo para reírme un rato y me terminaron enganchando.
- Escuchar a Chiche Gelblung y los Hermanos de la Magia Blanca en la radio.
- Videos bizarros (desde Hentai hasta bloopers)
- Blogs de mierda en Internet (les doy con un caño pero me quedo absorta leyéndolos). Me pasa parecido con los...
- Libros de autoayuda como "Mujeres que corren con los lobos". Me producen oleadas de relajación parecidas a las de...
- Los casettes con grabaciones de ejercicios para poder relajarse y dormir.
- Comer pororó salado mientras miro una película en casa, o mejor aún: hacer funciones en continuado de una saga o miniserie completa.
- High School Musical 3
- Ver dibujitos animados de todo tipo (desde "Las chicas superpoderosas" hasta "Dragon Ball Z", aunque si tuviera que hacer una lista sería interminable).
- Encariñarme como una estúpida con ciertos personajes literarios o televisivos muy clichosos (sí, me sigue pasando).
- Hacer performances "serias" de canto y baile cuando estoy en casa.
- Rodar por el suelo, andar en cuatro patas y decir lo primero que se me viene a la cabeza, como si fuera un ejercicio de hipnosis autoinducida.
- Entrar sin pagar a funciones de cine, de teatro, etcétera. (No puedo evitarlo, es tanto o más lindo porque lo pago con otro tipo de esfuerzo no monetario, ¡que me da más satisfacciones personales al mismo tiempo!)
- Ponerme bien bien rea adrede para salir a la calle y que nadie se fije en mí (a lo sumo, para criticar lo crota que soy). No peinarme, usar pantalones flojos y remeras viejas es el summum.

Sé que tengo muchísimos más, pero no podría recordarlos a todos en este momento... Seguro me entenderán, porque todos tenemos placeres pecaminosos o frivoludeces en la vida.
Y si no me entienden, mala suerte. No tiene cura.

viernes, diciembre 12, 2008

Merecido reconocimiento

El querido Jerry recibirá ¡al fin! la recompensa a toda una vida de absoluta dedicación, no sólo al espectáculo (es memorable y estremecedora la anécdota del rodaje de "Cinderfella*), sino a su lucha contra la distrofia muscular, una causa a la que apoya ininterrumpidamente desde 1966 con sus ya famosos "teletones", que han llegado a tener 22 horas de duración.

Algunas veces la pasó muy mal, es cierto, pero otras veces lo pasaba realmente bien...



We love you... personaje!



*La anécdota cuenta que la famosa escena de la escalera, un clásico despliegue de baile y resistencia física de JL (que ya tenía una fuerte adicción a los calmantes por su severa lesión de espalda), terminó con el grito de "Cut!" del director Frank Tashlin; Jerry dio algunos pasos y cayó al suelo agarrándose el pecho. Fue el primero de una serie de varios pre-infartos, uno de los cuales casi lo lleva a la muerte (en 1982) y el último hace apenas dos años.

jueves, diciembre 11, 2008

Open wide...



It's wonderful what a smile can hide
If the teeth shine right and it's nice and wide
It's so magical what you can keep inside
And if you bury it deep no one can find a thing, no.

So come on now, open wide, open up now.
Don't you think it's time
To look back at that boy on his way to school
Such a heavy heart, such a heavy jewel hiding something that one day he'll sell
But now if no one shows, no one tells a thing, no.

So come on love, open wide, open up now
Don't you think it's time

Now after all these years you are at last opening
was it worth all that war just to win
So caught up in the speed of the days in your sin
Don't forget how the story begins, no
Don't forget now.

Now I'm seeing all your lovers and enemies
They've been turning their keys so full of need
All trying to see that sure you keep
What makes it shine, what makes it mine
But I don't care.

Just come on now, open wide.
Open up now.
There's so much love for what you'll find.

But what will you find!

Now after all these years you are at last opening
Was it worth all that war just to win.

If it was can you take me back to where it begins
Come and take me back to where it begins
Come and take me back to where it begins
Come on, open wide and let some light in.

Let us in.
Let us in.

(Patrick Wolf, "Overture")

---------------------------------------------------------------

Cada tanto, escuchar "The Magic Position" me pone los pies en la tierra, el corazón alegre y me doy cuenta de que nada vale la pena más que estar bien con uno mismo.
"Frankly, my dear, I don't give a damn"... por la mitad de la gente que me crucé este año. Es la otra mitad la que tiene todo el crédito de este 2008.

Es mes de balance pero también de limpieza.
Se siente tan bien la descarga... Decir todo lo que tengo atragantado, sin tener que escudarme en la virtualidad. Así fui siempre. Me parece mentira haber perdido el foco por un momento. Tantas cosas dejé atrás sin esfuerzo y aún me hierve la sangre cuando leo a pelotudos lifeless por internet.

Lo dicho: fin de año de limpieza, de adentro hacia afuera. Purga y más purga.

Propósitos a cumplir:

- Elegir los problemas a los que prestarle atención
- Decir que "no"
- Quejarme menos
- No volver a Mónica Brenta (te asaltan)
- Terminar TODOS los borradores antes de empezar nuevos, o decretar su muerte definitiva.

Poquitos y precisos, no hay excusa. A volar, gaviota.


miércoles, diciembre 10, 2008

Fol lol the doh fol the day



(The moon and the sun will go...)

jueves, diciembre 04, 2008

Maldito mes de balances

Balances por acá, por allá y de mi abuela también. Estoy un poco abrumada.
Hace apenas dos días volvió a aplastarme ese peso conocido (nunca del todo aceptado) de la responsabilidad forzosamente asumida.
Pueden decirme muchas cosas, excepto que no me tomo a mí misma en serio. Sí, me tomo en serio. No lo suficiente aún, no en el sentido que me gustaría, pero lo hago.
No se me ocurre cómo, no encuentro la manera de esquivar el sentimiento de frustración que me crece en el pecho en meses de balance. ¿Qué estoy haciendo mal? O más bien, ¿Qué podría hacer mejor?

Y la respuesta está acá, frente a mis ojos, mientras vuelvo a sentir el peso de la culpa que me aplasta.

Por qué, por qué, por qué, por qué, por que. Cientos de Por Qués seguidos de todas las respuestas ordenadas, unas más tramposas que otras, todas apelando a mi neurosis, desafiándola.

Las respuestas de siempre y otras nuevas, y en el medio mi maldita tendencia a buscar el equilibrio.

Autoestima balanceada, responsabilidad compartida, bronca por lo que no puedo ser (pero que tampoco quiero ser): una persona aprovechada y ventajera. Por más que me toreen, no puedo. Dale, cagame, prefiero sentirme el último orejón del tarro antes de volverme un garca como vos.

Diciembre. La cama. El cuerpo apaleado de cansancio, consumido desde adentro hacia afuera. El remolino en mi cabeza, el vértice tirando hacia abajo.
Esa sensación de vértigo tan familiar.

Y detrás de todo, esa mirada de la que no puedo sustraerme jamás. Maldito falso aislamiento. ¿Por qué no sos lo suficientemente convincente para aislarme de verdad? Quiero que no me importe. Necesito el último empuje para despegar, y ese hilo invisible


todavía






colgando de mi cintura








atado de esa piedra








haciéndome de ancla...

Ese hilo maldito.
Los otros.



Si pudiera odiarlos...