jueves, abril 26, 2007

Meet Albus...

Este es Albus, mi daimonion... (Qué emoción!)




Consigan el suyo en la web de The Golden Compass, y van a ver de paso lo que es un sitio de puta madre...

Más mejor, lean la trilogía de Pullman, a la que ya referí en un post anterior... Y ojalá les guste tanto como a mí!

miércoles, abril 25, 2007

Tan Diferente...


La vida es movimiento, movimiento es cambio. Por fieles que seamos a nosotros mismos, cambiamos todo el tiempo.

Cambiamos porque lo necesitamos. Por autocrítica. Porque la vida nos enfrenta con una realidad distinta a la que imaginábamos. Porque nos damos cuenta. Porque aprendemos. Porque para eso tenemos cabeza, y memoria. Porque nos rodeamos de propios y ajenos que nos modifican en muchísimos sentidos. Porque somos inquietos, por dinámicos. Porque cambiar es el precio que uno paga por no alienarse: por estar en este mundo, simplemente.

Entre muchas otras cosas que este poroto va aprendiendo, aprende que el cambio que no afecta la esencia de las cosas es muy bueno. Y que si sirve para preservar la sustancia de algo bueno, es mejor.

Cuando no puedo gritar con la garganta, grito con las entrañas. Y ayer, mis entrañas gritaron.

Sonaba como esto...



(Sepan disculpar, pero sólo encontré esta versión inconclusa. Aquí, el MP3 para que la aprecien mejor ... )
PD: qué bueno, esto de postear videditos XD

sábado, abril 21, 2007

He Moved Through The Fair





Siempre que vienen los días grises y tengo mejor ánimo que de costumbre, rescato un viejo CD que escuché por primera vez hace poco menos de diez años. Pongo el track nº 1, cierro los ojos, huelo la lluvia y escucho:


My own love said to me
"My mother won't mind.
And my daughters won't slight you
for your lack of kind".

He went away from me
and this he did say
"It will not be long, Love,
till our wedding day"

He went away from me
And he moved through the fair
And slowly I watched him
Move here and move there

He went his way homeward
with one star awake
As this swan in the evening
moves over the lake

I dreamed last night
that my own love came in
He came in so sweetly
his feet made no din

He came close beside me
And this he did say
"It will not be long, Love,
till our wedding day"


Se los dejo también... Que lo disfruten.

He Moved Through The Fair - Sinéad O' Connor (Live)

... o el video, para los que quieran ver la grabación...



jueves, abril 19, 2007

Casi humana




Estiro la mano, dibujo un círculo en el aire, meto mis ojos a través del círculo, rozo las partículas. Hay estrellas de colores por todos lados, como polen volando en primavera.

Hace calor para ser otoño, pienso mientras mi cabeza hace un esfuerzo por arrancar; el mismo esfuerzo que tuvo que hacer mi cuerpo para despegarse de las sábanas por la mañana, el mismo esfuerzo que hago todos los días por no resetearme, por ser constante, por mantenerme con perseverancia en un estado de ánimo que me sirva para funcionar mejor, para ser útil.

Camino, la cabeza en otro lado, los sentidos desplegados al viento, me ignoro deliberadamente: siempre es otra la que camina, yo no soy esta que pasa delante de las superficies reflectantes, yo soy la que se quedó con los ojos enganchados del polen de estrellas de colores.

Llego, prendo la computadora, la página de inicio titila renovada ante mis ojos. Leo. Me pongo un poco triste. Pongo música. Silencio. No escucho nada. Estoy a mil y pico de kilómetros de distancia. Ni siquiera la música me ata. No estoy acá. No quiero estar. Estoy triste. Mi corazón es una esponja de esas duras, que estrujás y no sale ni una gota de agua y sin embargo está llena.

Sí, estoy rara. Hoy va a ser un día tan difícil como ayer.
Al menos sé que soy una. Cuesta. Pero soy una.


viernes, abril 13, 2007

Dos


Córdoba y Cerrito, 8.55 hs.

En la fuente, una pareja muy joven lava ropa. Se intuyen humildes, están serios, tienen ese gesto cansado y sereno de quien se sabe pobre por resignación, pero digno. Sobre un cantero, a pocos pasos, dos niñitas rubias (seguramente sus hijas). La más grande no debe tener más de tres años. Amorosamente extiende un cuadrado de paño rojo, toma a su hermana por las axilas y la arrastra con alguna dificultad hasta acostarla sobre ese nido improvisado. Se recuesta a su lado canturreando.


Córdoba y Suipacha, 8.58 hs.

Una mujer de mediana edad, más bien corpulenta, con pelo descuidado y frissé, circula con ese andar apurado y algo bamboleante que le dan las rodillas vencidas. Lleva un saco de paño largo que no combina con sus zapatos, carpetas y una cartera. En su cara rubicunda, sin maquillar, se lee un gesto de desaprobación mientras conversa, sin mirarlo, con su hijo adolescente, dos cabezas más alto que ella pero igualmente contundente, con los mismos cachetes y el mismo pelo frisado. El protohombre lleva pantalones holgados y un buzo canguro enorme. Me cruzan discutiendo y se mezclan con el resto de los peatones de la avenida.

Miro hacia atrás para abarcar todo el cuadro, antes de llegar a mi propia esquina: al fondo una fuente, dos figuras desalineadas en primer plano.

En dos cuadras, dos realidades diferentes. Iba caminando y me pasaron por delante.
¿Cómo no escribirlo?

jueves, abril 12, 2007

Nunca se va


Porque hoy se cumple, como te gusta decir, una vuelta tuya más al sol...

Por todo lo vivido, por lo que sos, por lo que queda a vivir.

Porque el mundo es mejor simplemente por el hecho de que existas.

Porque mucho de lo que escribi en "modo introspectivo" y gran parte del Extraño Mundo se gestaron gracias a vos.

Porque cambiaste mi vida de muchas maneras y me acompañaste en los peores momentos, sólo para confirmar que "siempre se puede estar mejor".

Porque fuiste la primera persona que verdaderamente me entendió y me aceptó sin juzgamientos.

Y porque este tema tiene mucho que ver con lo buen compañero que siempre fuiste y todo lo que compartiste conmigo de tu propio mundo.

TKM!




martes, abril 10, 2007

Simpatía Cósmica



Allá lejos, en mis épocas de bachiller, una profesora nos hablaba del sentimiento del Cosmos en la literatura, particularmente la poesía. En Bécquer y "hoy el cielo y la tierra me sonríen, hoy llega al fondo de mi alma el Sol". En los violentos amaneceres y ocasos de La Ilíada. Y tantas otras cosas que recién me vienen a la mente en días como hoy.

Llueve, una vez más, sobre Buenos Aires. Es la primera auténtica lluvia de otoño que puedo disfrutar en el año. La miro caer por la ventana, con batifondo de bocinas, paredes plomizas y mucho gris.

Hace apenas unos días, unos dedos invisibles me abrieron el alma como si fuera un higo maduro y me volqué en lágrimas que todavía no puedo explicar. En medio de la paz, vomité conflicto. En medio de la alegría, tristeza. En pleno proceso de sanamiento, dolor de heridas recientes, cicatrices que percibo frescas al mínimo roce.

Y en medio de todo esto, el mundo que gira... Felicidad. Cumpleaños inminentes, nacimientos insospechados. Trabajo, viajes, la muerte y la memoria. El cielo que llora, el espíritu desgajado. El alma como el río, que en la superficie aparenta calma y se revuelve por dentro en corrientes encontradas.



domingo, abril 08, 2007

Desmesura

En estos días que pasaron me tomé las cosas con exceso.

Fueron días de caminatas.

De comida.

De introspección.

De silencios.

De charla edificante.

De ... de... de... de todo un poco.

Y es entonces que me acuerdo de algunas palabras escuchadas en mi adolescencia, cuando recién empezaba a conocer las matinés bailables y a interesarme en los chicos: "Cuidate, nena... que vos no tenés medida para nada!.

Es entonces que me acuerdo que la angurria que me entra a veces sobrepasa cualquier límite que los demás (o yo misma) quieran imponerme. Tengo que comer (con las manos, de ser posible: chupándome los dedos). Tengo que caminar. Tengo que cantar. Tengo que gritar. Debo hacerlo, me lo debo.

Estuvo buena la vacación. Desmedida. Y centrada al mismo tiempo. Aunque a veces sigo un poco divertida, un poco asustada de tanta desmesura.


miércoles, marzo 28, 2007

Cerrado por introspección


No le voy a buscar excusas a la fiaca. Cierro porque me necesito. Porque escribo para adentro. Y porque cerrar por melancolía es demodé.

Igual, volveré y seré sanguchitos de miga.


Sigan escribiendo, que van bien... Y escuchen mucha, pero mucha música bonita. Y lean. Y salgan a caminar. Y sean ustedes mismos.

(a todo esto, quién soy yo para decirles qué hacer? pssss)

miércoles, marzo 21, 2007

Todo para celebrar, nada para festejar


No ando ganas de escribir nada inspirado, pero en estos días en los que ando tan cruzada de cosas nuevas, distintas, incómodas, etcétera... En días en los que no siento el ánimo para ordenar mi casa o cocinar, en los que por ahí me paso horas enteras en silencio sin música de fondo en absoluto, y que (por ende) se disparan todas las alarmas de mi mundo hambriento, bien viene replantearse, como Ge, cuáles serían las cosas que podrían modificar este bajón.

En mi caso, una buena noticia que comparto gustosa con ustedes... En el Konex está el ciclo "Cine bajo las estrellas", y ya tengo proyecto para la semana que viene.

No será exactamente un festejo, pero celebro que existan las peliculitas que me hacen bien.

El resto, voy viendo sobre la marcha. Para, algún día, poder dejar de hacerlo.

viernes, marzo 16, 2007

Oído al pasar

(Frente de una casa de audio / Exterior / Día)

Borrego de unos tres años (tirando de la manga de su mamá, una mujer joven con pinta de MUY cansada)
- Mirá, mamá. ¡Gran Hermano!

Mamá cansada (alzando la cabeza hacia el televisor cuya cámara enfoca a los transeúntes de la vereda, Cass entre ellos)
- No es Gran Hermano, hijito.
Borreguito (clavado al piso señalando el monitor)
- Pero es Gran Hermano!

Mamá cansada (y molesta)
- No es!

Borreguito
- Sí es!

Mamá cansada (tironeando la mano del nene)
- No es, te digo!

Borreguito (pataleando)
- Sí es!

------------------------------

... personalmente, prefiero a estos borregos...

martes, marzo 13, 2007

Carpe Diem


El otro día pensaba en voz alta que los seres humanos nos la pasamos de balance, por la sencilla razón de que nuestra vida cambia todo el tiempo.

No hay certezas, no hay rumbo fijo. Que uno se trace un plan es meramente indicativo: la cancha, como dije en algún post anterior, nos cambia todo el tiempo. Nadie tiene la vida comprada y aún la estructura más cuidadosa se puede ir al carajo en medio minuto.

Desde que tengo memoria, el futuro era un algo incierto que le iba a pasar a todo el mundo, menos a mí. Viví la mayor parte de mis días en un presente sin demasiadas comodidades, en un acovachar porque sí (para luego tirar) a medida que mis gustos mutaban, y que iba adaptándome (un poquito, nomás) al mundo.

Viví en tres ciudades distintas. Ninguna de ellas es mi lugar en el mundo, ese lugar que puedo sentir como propio. Como mío: sin raíces que me llamen (como mi ciudad originaria), sin amigos o cuentas pendientes (como mi ciudad estudiantil), sin obligaciones y afectos (como ésta... que me come el corazón).

Ese lugar, lo presiento, soy yo misma. Cass es lo único que, vaya donde vaya, se queda conmigo.

Desde chica me vi sola. En los juegos con muñecas, mis hermanos proyectaban familias. Yo era la tía que jugaba con los hijos de otros (tal cual lo hago hoy). Ni uno solo de mis cinco sobrinos ha podido despertar en mí el deseo de ser madre. Cuando tomo en brazos a Fini, cuando pinto con May, cuando hablo de libros y películas con Eva, cuando alzo a mi ahijado, los siento ajenos. Flechas disparadas que no les pertenecen a nadie. Ni a sus propios padres. Me siento perpleja y un poco abrumada cuando tengo que hablarle a una criatura como si fuera una "persona mayor". Prefiero los silencios, entrar en sus códigos, retraerme a un estado donde les soy un poco más útil.

Tampoco me veo compartiendo de manera permanente un espacio físico con nadie. Creo que la monogamia es un mandato social bastante absurdo, y la institución matrimonial no es conditio sine qua non para una familia bien constituída. Nunca me vi casada. El final de mis días, se me aparece dos por tres en sueños en la más perfecta de las soledades. Sin amarguras, sin cuentas pendientes (qué mejor que eso).

En algún punto he adquirido ciertas responsabilidades de persona grande, pero mi cosmovisión sigue sustentada en esa incertidumbre, jamás planificada, del futuro lejano.

Admiro a la gente con proyección y me pregunto cómo se ejercitará. Mientras tanto, y en estos días más que nunca, ejerzo el derecho para el que nací: vivir el día intensamente. Querer intensamente. No hacer el mal. No desear más que el bien. Desear correctamente. Ser mejor para hacerles mejor a otros.

Lo único que sé es que los deseos tuercen ríos.

jueves, marzo 08, 2007

Hoy



Podemos mirar a través del rojo y de la desesperanza.

Podemos atravesar paredes, doblarnos hasta gritar de dolor y soportar las demoliciones una y otra vez.
Si no lo creyera, no estaría viva.

A pesar de los ojos hinchados de tanto llorar, a pesar de este corazón hecho astillas, de estos huesos fatigados, de los pulmones que nunca se llenan del todo de aire, de esta pata coja que voy a arrastrar para siempre...

Hoy es el primer día del resto de nuestras vidas.
Aún si fuera el último día para vivir.

viernes, marzo 02, 2007

Primer finde...

... Y había viento, y hacía un frío de otoño pese a que escuchaba croar las ranas y los cocuyos con su letanía en el canal cercano a la estación.

Me paré a aspirar el aire perfumado y azulino de la noche, subí al auto cuando llegaron; sus caras cansadas como la mía, después de una semana muy larga.

Ahora que terminamos de cenar, lavamos comunitariamente los platos y todo duerme, ahora que apenas queda una puerta destrabada esperando que lleguen los últimos ocupantes... Ahora que me asomé a la cuna y vi a Fini durmiendo. Ahora que May me apretó en un abrazo de koala, sin decirme nada, pero mucho rato.

Ahora, que es mi primer fin de semana libre en mucho tiempo, respiro.


miércoles, febrero 28, 2007

Sea People (tercera parte)




Todo ese viaje (cinco horas en un 3CV recorriendo unas rutas bordeadas de roca, lomadas cada vez más altas, los cerros) finalizaba ahí: frente al mar verde cristalino, en una playa de arena gruesa en Uruguay.

Cinco horas antes, sin prender la luz, mamá nos había despertado. Nos sentó en la pelela de a uno en fondo para que hiciéramos pis, nos arreó hasta el Citroën (el mismo en que aprendería a manejar un año después), me ubicó en una colchoneta en el piso y a mis hermanos acostados juntos sobre el asiento trasero. Nos quedamos dormidos automáticamente hasta las siete de la mañana. Para entonces ya estábamos en Atlántida, creo. Faltaba una hora para Piriápolis, la primera ciudad con mar que pisé en mi vida.

Siempre me gustó con locura el agua. Siempre fui atropellada. En conclusión: corrí por la arena siguiendo a la madrina de mi hermano, directo a la rompiente. No hice más que cinco o seis pasos cuando una ola muy pequeña me golpeó las rodillas y caí de bruces sobre el agua que se movía.

Esa fue mi primer impresión del mar: arena áspera y conchillas raspándome las piernas, una bofetada de agua salada golpeándome la cara, ser hamacada por una fuerza invisible, los ojos y la boca abiertos por una fracción de segundo, hasta que mi papá me levantó del brazo en ese hacer brusco de gringo grandote, que siempre se me antojó un reflejo de animal para con las crías.

Todos se reían de mis muecas y mi aire de desconcierto. Salí del agua y me quedé parada en la orilla, masticando la vergüenza de mi primera humillación pública. El vaivén de las olas, que siempre le produjo a mi papá una sensación de vértigo ingobernable, me resultaba irresistible y sedante.

Tomé coraje y volví a intentarlo, paso a paso, dejando que las olas rompieran a la altura de mis muslos antes de avanzar un poco más. El agua estaba fría y yo daba respingos cuando una onda me atravesaba, cubriéndome momentáneamente el pecho. Podía ver mis pies moverse en el fondo, la luz ondulante en la arena, el matiz verdoso del mar, más verde cuanto más lejos miraba.

La siguiente ola me levantó con una potencia tal que mis pies se despegaron del suelo. Perdí un poco el equilibrio al apoyarme de nuevo, pero lo que me descalabró fue la sensación en el pecho. Mi corazón había dado un salto de puro gozo, una felicidad que no recordaba desde... ¿Desde cuándo? ¿Qué puede recordar una nena de cuatro años que entra al mar por primera vez? ¿Cón qué comparar la sensación del "despegue", de una fuerza armónica e independiente de tu voluntad que te acuna justo como más te gusta?

Me hice adicta al mar hasta un punto riesgoso. Siempre volvíamos a esas playas, y yo invariablemente quedaba hecha un tomate, cubierta de llagas, el primer día del veraneo. Mi mamá me retaba, me embadurnaba de bloqueador de pies a cabeza y a la noche, resignada, me acostaba en un colchón forrado de rodajas de tomate para bajarle la fiebre a mi cuerpo azotado de sol (por eso del efecto lupa que hace el agua).

Como lloraba si no me dejaban entrar al mar al día siguiente, se resignaban a mandarme totalmente vestida. Retozaba feliz entre las olas, pese a la tela que se pegaba en las ampollas abiertas, el ardor en los ojos, los labios resquebrajados. Era la primera en entrar al agua, y la última en salir al atardecer. Me recuerdo mirando el sol poniente, los brazos laxos flotando junto a mi cuerpo, dando pequeños saltos rítmicos en la punta de mis pies (totalmente agotada después de un día entero de nadar y sumergirme), tarareando una canción de despedida... porque, entre otras cosas, me encantaba la reverberación del sonido en mi pecho, la música rebotando en las olas.

Pensando, año a año, "Voy a volver". Con una felicidad que ya no conocí en ningún otro lugar.

Voy a volver.
Voy a volver.
Voy a volver.


(La imagen corresponde a la primera escena de una película de François Ozon, "Le temps qui reste". Recomiendo esa película sólo por sus escenas inicial y final, que me cambiaron un día por completo).


martes, febrero 27, 2007

Lenguaje corporal


Pistas para reconocer a Cass caminando por las calles de Buenos Aires:

- Muy erguida y con la cabeza alta... pero mirando un punto fijo en el piso o en el cielo. La nada, bah.

- Zancadas nerviosas o pasos largos y rápidos.

- Pelo rubio, largo. Siempre atado (trenzas, colitas o una cola de caballo alta). El 99% del tiempo uso pantalones.

- Agarro todos los volantes que me dan. Antes de tirarlos, voy haciendo barquitos de papel o "seleccionadores"(*) con ellos. Si no tengo nada en las manos, voy balanceando los brazos a los lados mientras me paso el pulgar por la yema de los otros dedos.

- Los únicos negocios que paro a mirar son las librerías.

- Tengo el tic de fruncir la nariz y dilatar las pupilas.

- Seres vivos que captan con más frecuencia mi atención: bebés muy lindos, chicas tetonas y mascotas en general.

- Cuanto más sol o "buen tiempo" haya, más apretadas llevo las mandíbulas y más fijo miro al frente. Cuando llueve, relajo la boca y miro alrededor.

- No uso walkman, ni Ipod, ni nada que se le parezca.

- Nunca sonrío. Solamente si llueve.





(*) Esa porquería que hacíamos en la primaria, y que usábamos para "silabear" el nombre de la persona que nos gustaba. Después elegíamos alguno de los circulitos de colores y detrás estaba el destino de aquel amor, en sentencias como "gusta de vos", "te quiere sólo como amiga" o "te engaña con otra".

sábado, febrero 24, 2007

Bailate algo!

... los sábados es imposible no bailar, en algún momento...

Como dijera Nahuel: "A vos que te gusta el animé volado..." (qué habrá querido decir...)

Cúspide


... Según mi amiga Paula (compren-smaug), esta situación en la que me encuentro podría deberse principalmente a que soy una Cúspìde zodiacal, esto es: que el día en que nací es una bisagra entre signos. ¿Por qué? Pues... ni puta idea, yo nací un 21 de marzo (primer día del zódíaco, primer día de otoño austral... bloh).

Técnicamente soy Aries. Signo de fuego con todas las letras: impulsiva, nerviosa, atropelladora, chinchuda. Dominante, con tendencias masculinas y regida por el Sol. De acuerdo a la teoría de Paula, soy cúspide con mi signo inmediato anterior, y por ende comparto algunas características del signo que me precede... en este caso, Piscis.

Siendo que los signos se dividen en cuatro elementos (fuego, tierra, aire, agua... en ese orden simultáneo), hay cuatro cúspides posibles: Fuego-tierra, tierra-aire, aire-agua y agua-fuego.
Dicen los que saben que la mejor combinación es la de agua y aire, ya que de ella suelen resultar personas creativas y armoniosas por una cuestión de composición elemental complementaria y esas mierdas. Dicen que fuego-tierra es de lo peor, pero creo que es porque algún cráneo se dio cuenta que Hitler nació en esa cúspide.

Por mi parte, y aplicando cierto sentido común (ya que vamos a guitarrear, guitarreemos con algo de lógica) no puedo pensar en una combinación peor que agua-fuego. ¿¿¿En qué orden de la naturaleza o la metafísica cadórchica se pueden combinar estos dos elementos??? El agua apaga al fuego. El fuego evapora el agua. Se repelen naturalmente. ¿Qué coherencia puede haber en ese tipo de combinación?

Piscis tiene una característica muy molesta, que es fundamentalmente la dualidad de su naturaleza: Voy a los chinos. No, mejor a Disco. Tomo esta gaseosa... o la otra? Le digo que sí? o que no? Y así con todo. No hablemos de su tendencia a las melancolía y la inestabilidad mental y emocional.

La espontaneidad de Aries, uno de los rasgos que lo hace más simpático en primeras impresiones, puede ser repentinamente anulado (apagado) por Piscis con una observación lúgubre o una "reculada" repentina. No digo que sea un mal signo: mi lado artístico debe ser absolutamente Piscis. Pero la autocompasión viene de ahí, no jodamos. Cualquier horoscopero sabe que Aries es ego y confianza en movimiento, y que no importa cuántas vueltas le de al asunto: es encantador y todo el mundo lo ama. Y si no, le chupa un huevo.

Los Piscis que he conocido necesitan probarse todo el tiempo que tiene alguien que los quiere. Que les caen bien a los demás. Son serviciales y bien dispuestos, pero absolutamente permeables a las críticas, a las frustraciones. Y cualquier desplante o desprecio, sea directo o indirecto, los aplasta llenándolos de miedos.

Ah... Piscis. ¡Si te habré puteado!
Y a vos, Paula, ¡por meterme estas ideas en la cabeza!

PD: Sí, ya sé, ahora van a aparecer quienes digan que los signos esto y aquello... que el determinismo y las pelotas de Mahoma... Miren: me chupa un huevo. El Zodíaco es la única banalidad con la que me divierto horrores, en lugares donde no se puede charlar de otras cosas. ¡Aguanten el enciclopedismo al pedo y la lectura de baño!

martes, febrero 20, 2007

Recuerdos de cine - Para Donnie

Este post es un post doble, dedicado al adorable niño Donnie a quien extraño con todo mi puerco cuore.

Lo escribí en una sala, mientras esperaba que proyectaran María Antonieta. Y derivé de la costumbre perdida del cine a nuestra propia generación perdida. Más bien era una reflexión para mí misma y para el mencionado desaparecido de la vida blogueril niño Donnie, porque en esos momentos me daba la sensación de que lo tenía a mi lado y que se le habrían ocurrido las mismas tonteras que a mí.


Los olores y sonidos de una sala de cine se te impregnan en la nariz, en la piel. Alfombras acustizantes. Papel viejo. Telones de terciopelo. O algo así. La vieja ceremonia de sentarse en silencio, dejarse llevar, hundirse en la pantalla. Viejas costumbres olvidadas por la mayoría de la gente.

Formo parte de una generación híbrida, extraña. A nosotros no se nos recordará por nuestros logros, o por haber cambiado en algo el mundo. Habremos sido testigos, meros escribientes, con poca o nula participación. Aún así, creo que no somos la auténtica "generación perdida".

Esos son los que nos continúan, los que nos siguen.

Nosotros somos apenas esa generación bisagra, abúlica, desganada. Aquellos que todavía retienen este olor en la nariz, la costumbre de la vieja ceremonia del cine. Sólo que ahora entramos con el celular. Y hay quienes se olvidan de apagarlo.

No cuidamos tamagotchis, pero jugamos a los viejitos chotos nostálgicos en Internet. No nos compramos la última playstation, pero hemos reemplazado el walkman por el MP3 player.

Somos agudos y talentosos. Pero la cancha nos cambia todo el tiempo, y apenas están surgiendo las herramientas para adaptarnos a esos cambios. No tenemos la destreza de los que nos seguirán ni la dureza de los que nos precedieron. Somos los melancólicos caminantes del atardecer, los sensibles frustrados, los incomprendidos y los aislados de la historia reciente.

Mientras tanto, las luces bajan, el proyector se enciende, la pantalla se ilumina... y por un momento podemos dejar el mundo atrás, para rendirle culto a esta vieja costumbre.


lunes, febrero 19, 2007

¡Cosas de palurdos!

Les dejo un poco de Jorge Drexler para que se contagien del espíritu de este post...

Los palurdos somos una casta absolutamente anárquica.

Eru nos cría y el viento nos amontona. No hay reglas de identificación visible... De golpe, una frase disparada en medio de la charla, un gesto, una reacción a la música que empieza a sonar. La mano estirada exactamente hacia el mismo punto de la barra. A por la misma bebida. El mismo modismo al putear a los demás... y ... alcoyana-alcoyana.

Los palurdos del mundo de Cassandra...

- Comen con las manos.
- Llegan a casa y se sacan toda la ropa. Aún en invierno.
- Bailan desquiciadamente. Incluso temas lentos.
- Garchan como conejos.
- Les gusta el agua.
- No usan perfumes importados.
- Se sientan espalda con espalda, o bien ante la falta de sillas se tiran indolentemente en el suelo.
- Son grafópatas.
- El otoño es su estación preferida.
- La hora mágica del día es el atardecer.
- Prefieren los días de lluvia a los de sol.
- Prefieren una buena picada antes que un kilo de helado, y un tenedor libre al mejor restaurante de Puerto Madero.
- Se conmueven ante la belleza, por pequeña que sea su manifestación.
- Les gusta el alcohol. De hecho, algunos tomamos como irlandeses en San Patricio.
- Son perpetuos insatisfechos.
- Hacen el comentario equivocado en el momento equivocado. Son más inoportunos que auténticos cínicos.
- No importa que la pileta no tenga agua, o esté sucia. Cuando un palurdo tiene ganas de tirarse, se olvida del sentido de la prudencia y se tira. Ocasionalmente se caga a golpes, pero se levanta diciendo "No me dolió!" o "Wiiiii... Otra vez!"
- Aman los peloteros, los castillos inflables, las plazas con calesitas y las playas de noche. Por supuesto, los parques de diversiones.
- No comen pochoclo en el cine y se pelean con los que hacen ruido en la función.
- Tienen un mundo interior interesante.
- Juntan, acovachan, coleccionan, amontonan sin saber por qué.
- Les gustan los colores, pero se visten de negro más que nada.
- Escuchar música es más importante que ver televisión. (PD: Televisión... qué es eso???)
- Pasan largas temporadas alternativas de melancolía o "vida en tupper". (Nene Tonto dixit: "Viste que se murió Anna Nicole Smith?"... ayer en Jodafone...)


Hay como mil millones de detalles más, pero a quién le importan? (a mí sí... dejen sus agregados personales en los comentarios, please)