domingo, julio 26, 2009
Logros personales de hace un tiempo para acá...
jueves, julio 23, 2009
In their beds, in their kitchens, in their attics, in their basements
Whites can help us, but they can't join us. There can be no black-white unity until there is first some black unity. We cannot think of being acceptable to others until we have first proven acceptable to ourselves. Concerning nonviolence: it is criminal to teach a man not to defend himself when he is the constant victim of brutal attacks. There are problems in the community. Some of the examples of those problems are the vices that destroy the moral fibre in our community. Drunkenness, drug addiction, prostitution, organised crime. They rob the Negro community of probably 90% of its economic potential and moral potential. One of my reasons for going out on a limb as I have is to try and make white people be shocked, awake to some of their senses, because if they don't awake, they're going to find out that this little Negro that they thought was passive has become a roaring, uncontrollable lion, right in, right at their doorstep - not at their doorstep; inside their house, in their bed, in their kitchen, in their attic, in their basement. And if you know that in time, you can do something about it."El extracto del audio:
Estoy teniendo un final de década extraño. Sin dudas.
miércoles, julio 22, 2009
O todo como el orto
Y si le erraste en todo lo anterior, cagate. A llorar a la iglesia.
martes, julio 21, 2009
Servicio a la comunidad - Miyazaki x 2 en Artecinema


"No soy yo quien hace la película. Es la propia película la que se va haciendo"
"- Llama la atención que como resultado de ese método de trabajo basado en la mímesis, la mayor parte de sus protagonistas sean niñas
- No sé qué decirle... Será que amo profundamente a las mujeres. Por lo visto me identifico con ellas"
"Yo tiendo a ser una persona pesimista. Pero trato de no transferir ese pesimismo a los niños. No creo que los adultos deban imponer su propia visión del mundo sobre los niños. Creo que más bien se trata de entrar en diálogo con el modo en que los niños miran el mundo"
"Me parece que toda película para niños bien hecha termina interesando también a los adultos. Tal vez la única diferencia entre un film para chicos y otro para adultos resida justamente en el pesimiso u optimismo de la historia. Una historia para niños mira el futuro con esperanza, mientras que en las películas para grandes el pasado tiene un peso mayor".
lunes, julio 20, 2009
Dicen que tengo glamour (oculto ha de estar)

Manía:
Pecado capital:
La gula y la lujuria.
Mejor olor del mundo:
El del césped y la tierra mojada.
Si el dinero no fuera problema:
Recuerdos de la infancia:
Habilidades como ama de casa:
Todas, menos planchar y coser (aunque en esta última me defiendo).
Lo que menos te gusta hacer en casa:
Repasar los muebles, sobre todo porque hay que hacerlo a diario y no da (no da el tiempo, no dan ganas, ¡no da!).
No habilidades como ama de casa:
Planchar.
Una frase:
Paseo para el alma:
Un buen momento compartido con la(s) persona(s) justa(s).
Paseo para el cuerpo:
Perfume que usa:
Perfume masculino:
Le presto más atención al olor natural del hombre que al perfume que lleva.
sábado, julio 18, 2009
Sueño con muertos / Sobre la memoria
Hace tres días que sueño con muertos. Con películas de muertos, con muertos queridos, con situaciones de muerte, con la oscuridad de edificios derruídos donde ya no vive nadie.
A diferencia de otros sueños recurrentes, mis sueños de muerte siempre se dan seriados. Duran entre dos días y una semana entera. Algunos me angustian mucho. Otros me dejan impotente.
El de anoche me hizo llorar como hacía mucho que no me pasaba. Soñé con mi abuelo paterno, ese que es leyenda en la familia por su mal genio y que tuvo hacia mí sólo palabras y gestos de cariño. Al que conocí menos, y al que llegué a querer todo lo que su reserva y secotez de tano conservador me lo permitieron. Justo al que dicen que me parezco más: igual de grande, igual de gringa, mandíbula cuadrada, los mismos ojos.
Hoy cumpliría años mi otro abuelo. Al que llegué a conocer más, al que quise todo lo que mi propia reserva de chica rara y tímida me lo permitió. Al papá de mi papá lo perdí muy temprano, por esas cosas que tienen los conflictos familiares y porque no vivió más allá de mis doce años. Al papá de mi mamá lo disfruté todo lo que pude, por la mayor proximidad afectiva y geográfica y porque fue el primer adulto con el que pude hablar de muchos intereses en común: la música, el arte, las lecturas, la televisión.
A mi abuelo paterno no recuerdo haber llegado a decirle que lo quería. Al materno se lo dije muchas veces, y aún así tenía deudas pendientes con él cuando murió. Las deudas que no se saldan antes de que la persona querida se vaya son las más dolorosas. Con los dos las tuve y siento que voy a llevármelas conmigo impagas, no importa cuántas palabras les dedique o cuánto me esfuerce por cumplirles.
Anoche, entonces, soñé con un abuelo y hoy me desperté pensando en los dos. Abrazada a los dos, como si volviera a tener doce o veinticinco años, como si supiera que la pérdida es absoluta y para siempre porque pese a que ya no los tengo, sigo sintiéndolos. Algo en mí los recuerda como eran, con su olor característico y su entorno, el tono de su voz, sus huesos y sus manchas en la piel. Todo.
Y para terminar esta cadena de casualidades, hace quince años (mi abuelo materno cumplía sesentaypico) volaban la AMIA.
Hace diez años, el 18 de julio de 1999, escribía esto en uno de mis cuadernos:
¿Qué pasaba en mi mundo hace 5 años?
Yo tenía 14,
granos en la cara,
usaba anteojos y acababan de sacarme la ortodoncia.
Hace cinco años era lunes,
yo tenía el pelo más oscuro
y la cara más redonda.
Parecía altísima y me sentía un poco gordita.
En Radio Colonia, la única estación de radio que pasaba el aparato de "La Llanura", escuchamos la noticia del desastre y el relato de los pormenores me acompañó toda la semana.
En ese entonces, todavía estaban en casa V..., V... y la P...
Nosotros (papá, mamá y los gurises) pasábamos nuestras primeras "vacaciones de 5" en mucho tiempo.
Hacía mucho frío y la casa era inmensa, con una chimenea hogar que calentaba toda la noche.
Yo me peleaba con mis hermanos y empezaba a congraciarme con mis padres, en plena rebeldía adolescente.
No creía en el amor, sólo en las escenas de besos y de intriga en mis romances inventados, escritos.
(¿Quién va a necesitar amor cuando "lo sabe todo" sobre él?)
Menem preparaba la reelección y Cavallo era ministro de economía (aunque esto no me interesaba en lo más mínimo).
Simultáneamente yo escribía la continuación de mi primera novela, e iba gestando a las protagonistas de otra.
Hace cinco años estaba nublado como hoy,
yo estaba en 2º de secundaria y todavía no me había chocado con la miseria humana,
ninguna amiga me había desilusionado, ningún chico llamaba realmente mi atención (ni yo la de ellos)
Sin embargo, en ese mismo momento un chico del Pío XII organizaba sin saberlo nuestro encuentro, mi primer amor.
Hace cinco años exactos, no soñaba siquiera que pudiera existir alguien así.
Y casi quinientos kilómetros al sur, un adolescente dolorido y callado comenzaba sus vacaciones de invierno pensando "en agosto será mejor",
y se dormía soñando con motores y carreras.
El tampoco pensaba que cinco años después nuestros caminos se cruzarían.
Hace cinco años se rompía la cáscara y nacía una nueva yo,
más callada, más espontánea, más fuerte y menos niña.
Nucna más volví a tener miedo.
(la hoja que señala esa página en el cuaderno, un Rivadavia amarillo de tapas duras, es la noticia de un suicidio que salió publicada en un diario de Gualeguaychú el 29 de marzo de 1999, copiada por mí a mano).
Cerrando:
Mi recomendación para dentro de dos semanas es que, si pueden, vean la película "Anita" de Marcos Carnevale (el mismo de "Elsa y Fred"), que también toca el tema de la AMIA y de los afectos y está muy pero muy bien hecha. Aprovechen los espacios INCAA, que son más económicos que los multisalas si no quieren gastar mucho.
Les dejo el trailer. Buen fin de semana para todos... y ante todo, memoria.
viernes, julio 17, 2009
So long, Mr Darcy
En una charla de sobremesa que tuvimos entre ayer y hoy, surgió el tema y me quedé pensando. Entre las muchas recurrencias de mi vida hay algunas muy curiosas que involucran a mis parejas más estables, o hablando más ampliamente, a los hombres que me cautivaron.
Entre mis amigas me hice desde chica fama de "quedarme con el más feo" (o con el más raro, o con el que nadie disputaría). Era una forma cruel de verlo, porque si bien ninguno de ellos era un Adonis nunca llegué a verlos feos. De hecho, me fascinaban. Nunca pude estar cerca de ningún hombre que no me resulte fascinante, de alguna u otra manera.
Ninguno fue rubio, excepto de chico.
Todos fueron amores a segunda vista.
No los busqué. Llegaron a mí de las maneras más inverosímiles.
La atracción por Austen fue irresistible e inmediata. Yo tenía doce años y nunca había sido besada, no había bailado lentos con ningún chico que me gustase de verdad, no entendía del amor más que la sensación primigenia de las ganas de estar cerca de "él" todo el tiempo, de hacer comentarios que lo hicieran reír, de que me viera como algo más que una gringuita demasiado alta que todavía usaba ropa de nena aunque ya parecía una mujer.
¿Cómo no iba a empatizar de inmediato con esa noción del amor que Austen describía en "Orgullo y Prejuicio"? Una atracción que pasaba por el cuerpo y por la mente y que no llegaba a expresarse en el arrebato, aunque todo el tiempo la química entre los personajes hiciera pensar en la inminencia de un beso (que jamás llegaba). Un espíritu hablando al otro, las palabras entre líneas, el lenguaje corporal que se adivinaba detrás. Fantaseé y soñé con ese libro durante años. Y me pasó como a muchas otras desde hace siglos: me enamoré perdidamente de Darcy.
Todos mis "ellos" tuvieron cosas en común que eran notables a simple vista, pero más significativo aún fue lo que nadie notó, excepto yo: todos tenían algo de Darcy. Del primero al último.
El último fue como llegar a casa en un día lluvioso de invierno.
Escena final
"Debes saber... seguro debes saber que lo hice todo por tí"
So long, Mr. Darcy.
jueves, julio 16, 2009
Ejercicio de autoconciencia / Jueves
Obviamente que si sigo acobardada por mi percepción de otras personas que a mi edad ya tenían o iban encaminadas a conseguir algo parecido a lo que yo aspiro para mí misma, nunca voy a despegar.Y si despego y nadie se da cuenta, es igual a haberme quedado quieta.
Mi mayor problema (lo descubrí gracias a vos, sí... a vos) no es la poca certeza de lo que debe hacerse o cómo, sino la inminencia, siempre postergada o empujada al futuro, del punto de partida.
Cuándo, cuándo, cuándo. No qué, no cómo. Cuándo.
martes, julio 14, 2009
Everybody loves Samanta

Una de las cosas que más me fastidiaban hace un tiempo era esa pátina autorreferencial, muy "nuevocineargentino", que impregnaba casi a toda la narrativa que había caído en mis manos en los últimos cinco o seis años. Y no me refiero sólo a la narrativa argentina. (De todos modos dejé el fastidio de lado hace rato, junto con mi culpa lectora: si no me gusta, simplemente lo abandono... pero esa es otra historia). Schweblin hace que toda traza de autor desaparezca de su ficción, como quien crea un mundo en una habitación cerrada y te deja allí, solo, espectador imposibilitado de escapar de la trama. Es la propia historia la que te suelta, la que te expulsa. Dejarla, al menos a mí, se me hacía imposible.
Devoré el libro de un solo tirón, en una tarde. Creo que me llevó una hora. Lo leí más lentamente en los días sucesivos, imponiéndome un límite de dos cuentos diarios y nada más. Cada tanto vuelvo a abrirlo y a quedarme absorta con "Adaliana", "Matar a un perro" o "Agujeros Negros". Me conmueve de un modo que no puedo explicar con certeza la historia casi cinematográfica de "El momento". Las historias que cuenta Samanta son viscerales, visuales, fantásticas. Coquetean con el horror, con lo que no se dice ni se muestra, y también con las locuras más explícitas como si formaran parte de un acervo cotidiano. Los personajes tienen, la mayoría de las veces, nombres extraños; la mayoría de las veces, son cucos. Antihéroes. Víctimas. Nada es rosa acá, diría Panza.
Lo más inquietante de todo es que pese a la gran difusión de su trabajo en los últimos tiempos y del reconocimiento de muchos de sus pares (sus dos libros de relatos ganaron, respectivamente, el premio Fondo Nacional de las Artes y Casa de las Américas), "El núcleo del disturbio" todavía se puede conseguir fácilmente en las mesas de saldos de Corrientes o de Florida.
lunes, julio 13, 2009
Abrazo de palabras
Lo que me provocan es milagroso.
Pero no voy a decir nada.
Las quiero tanto, que necesitaba escribir esto... Nomás porque ya van como cinco meses que las cuido casi a diario. Porque hoy se cumple una semana desde la última vez que las abracé, y no veo la hora de volver a tenerlas cerca.
Y con ellas a todos esos seres queridos que extraño, que me muero por abrazar y que los vientos de la vida me quitaron por algún motivo.
Hay días en que estoy hipersensible, como hoy. Escribo para no gritar, y persiguiendo abrazos invisibles, termino abrazada a estas palabras.
Es inevitable.
Cuando el amor desborda, es inevitable.
Contra la incoherencia de ciertas prácticas diarias
Me vais a permitir que encarne en el «catálogo de Ikea» todo lo que vienen a ser los folletos publicitarios, triple envoltorio de plástico para las magdalenas, doble precinto de las botellas de agua, flyers, y un largo etcétera de productos de un solo uso con utilidad nula. He escogido al catálogo como cabeza de turco porque es un tocho de papel satinado, a todo color, que yo no he pedido que me envíen y que anuncia un producto en el que el lector sólo estará interesado cuando se mude o reforme su casa, es decir, una o dos veces en la vida.
Por el párrafo anterior ya podéis intuir de qué va el tema. Parece que una magdalena va a estar contaminada de ébola a menos que lleve un plástico individual, otro plástico para el pack de 3 “para llevar” y otro plástico para la bolsa, sumado a un tercer plástico que es la bolsa de la compra. De todos ellos, irónicamente, el único reutilizable es la bolsa de la compra, que la mayoría de la sociedad usamos para tirar la basura. ¿Los otros? Simplemente, forman parte de esa basura. Digo que es irónico porque las administraciones están poniéndose serias para restringir las bolsas del súper, cuando lo que deberían hacer es parar la vorágine de productos de un sólo uso o, sorpresa, de cero usos.
(seguir leyendo)
Más allá de que hay cuestiones que no comparto en lo personal, estoy de acuerdo con la postura crítica asumida por el autor, Carlos Fenollosa. Desde ya, le agradezco haya puesto en palabras los pensamientos que muchos otros estúpidos compartimos (y practicamos) a diario.
Buena semana para todos!
viernes, julio 10, 2009
Locuritas de fin de semana

- Milo publicó el trailer, esperadísimo para mí, de "Where the wild things are". Encima, la música que eligieron es la de Arcade Fire (una de mis bandas preferidas de los últimos tiempos). Voilá.
- Volvió Mamá Lucchetti, para alegría de mis sobrinas, de Fodor y mía.
- GuilleX, de Sunchales, me recuerda que lo bizarro nunca muere. Había visto este video hace como un año. Me matan las caritas de Samwell y la sutileza de la letra (bah, de todo. Ojo, que es "fete", enserio).
Buen (resto del) fin de semana para todos.
(No se malacostumbren: a menos que haya votación masiva de posteo diario, esta regularidad raramente volverá a repetirse :-P)
Ch-ch-ch-ch-changes...
jueves, julio 09, 2009
9 de julio
Ténganme fe.
domingo, junio 21, 2009
Paloma
La fascinación por la inteligencia es algo fascinante. Para mí no es un valor en sí. Gente inteligente la hay a patadas. Hay muchos cretinos, pero también hay muchos cerebros muy capaces. Voy a decir una banalidad, pero la inteligencia en sí no tiene ningún valor ni ningún interés. Personas inteligentísimas consagraron su vida a la cuestión del sexo de los ángeles, por ejemplo. Pero muchos hombres inteligentes tienen una especie de virus: consideran la inteligencia como un fin. Sólo tienen una idea en la cabeza: ser inteligentes, lo cual es muy estúpido. Y cuando la inteligencia se toma por un objetivo, funciona de manera extraña: la prueba de que existe no reside en el ingenio y la sencillez de sus frutos, sino en la oscuridad de su expresión.
En estos días no estoy posteando mucho en general. Ando bastante tiempo en Twitter por comodidad (es lo único que puedo tener abierto mientras trabajo además del GReader) y cuando termino mis jornadas laborales combinadas a veces sólo tengo resto para poner la casa en orden y leer un poco.
Por suerte, en estos días abundan las buenas lecturas. Finalmente nos compramos "El jugador", de F. Dostoievsky, y es mi libro de ruta en los momentos de tránsito entre mi casa y las ocupaciones diarias. Estuve leyendo a Coetzee, y también a Muriel Barbery, una escritora que ya se apuntó un poroto conmigo. Su novela, "La elegancia del erizo" (Seix Barral, junio 2009) es best seller en Francia y se prepara una versión cinematográfica que me da mucha curiosidad; espero que no demore tanto como la adaptación de "La escafandra y la mariposa".
Al libro de Barbery corresponde la cita que abre el post. Leída así, aislada, puede parecer una verdad de perogrullo (el roommie no perdona); sin embargo, situada en el contexto, resulta de un interés y una actualidad pasmosas. La reflexión corresponde a uno de los dos personajes centrales del libro, una niña de 12 años llamada Paloma, hija menor de una familia adinerada en la que la inteligencia es un valor supremo y que se ha pasado prácticamente toda la vida ocultando el hecho de que es superdotada. Ha decidido suicidarse cuando cumpla 13 años, y en el ínterin se ocupa de escribir sus impresiones personales en una especie de bitácora de ensayo bajo dos etiquetas: "Ideas profundas" y "Diario del movimiento del mundo".
Lo que escribe Paloma puede que sea banal, pero ¿cuántas veces los adultos se cruzan con esas banalidades sin prestarles atención? Al minuto de leer el párrafo se me vinieron a la cabeza un sinfín de ejemplos prácticos . El culto a la inteligencia por lo que la inteligencia representa (una mera cuestión de status, una falacia narcisista que le da a su portador la impunidad de burlarse de un prójimo al que prejuzga) está bastante extendido en los círculos donde me muevo desde que era muy chica. Me apena, porque cuanto más inteligente es la persona que conozco, habitualmente más se atormenta con naderías, más obligada se siente a demostrar su inteligencia, más se acompleja frente a la capacidad ajena, más se cierra su cabeza en conceptos estáticos, cuando lo que debería hacer es justamente mostrarse abierta e inquieta.
Para mí, igual que para Paloma, la inteligencia que no sirve para apreciar la belleza de las cosas más simples, o que es una causa de angustias y frustraciones para quien la porta, es tan inútil como aquella inteligencia que predicando inconformismo, se conforma en sus compartimientos estancos volviéndose "oscura en su expresión". No se comparte, por ende no sirve; no es útil, no cambia el mundo. Los grandes genios han sido, todos ellos e incluso a su pesar, generosos: la belleza de sus creaciones y sus aportes, por indescifrables que parezcan (yo no me voy a fijar tanto en la poética de la teoría de la relatividad o del signo lingüístico como en las emociones y el impulso creativo que me generan la música, la pintura o la narrativa) han cambiado la vida de cientos de millones de personas a lo largo de los tiempos.
Pretender guardarse para uno mismo esa comprensión, ese goce, es desvirtuar la finalidad misma del arte y la cultura. Pretender que ese goce no está (o no debería estar) al alcance de todos, o que sólo las mentes mejor preparadas pueden apreciarlo, es una afirmación propia de personas poco inteligentes. La inteligencia que se basa en una autocomplacencia contemplativa, esa que detentan los supuestos torturados e incomprendidos, no me sirve. Es como haberte comprado la edición más hermosa de un libro o película que te gusta para dejarla en el envoltorio y jamás usarla o leerla. Inteligencia de memorabilia, como objeto de culto, es como tener comida de adorno. Pasar hambre para que todos puedan ver que tenés algo que comer y que es más importante para vos como objeto de deseo que como alimento, es una de las peores incoherencias de las que es capaz el ser humano.
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Pasando la hoja, ¡marchen todos a ver Up! Yo no veo la hora de volver a verla.
martes, junio 09, 2009
Espacio de autobombo y difusión cultural

Amigos de este blog aletargado, mas no muerto. Dos avisos.
- Publicar el reglamento y el logo del premio.
- Enlazar al sitio que nos lo haya obsequiado.
- Premiar a otros 15 que según nuestro criterio se lo merezcan.
Segundo, y no menos importante: El amigo Paco, a.k.a. Paquette, nos invita a todos muy amablemente a un espectáculo del que puedo dar fe de su calidad artística y humorística: "Cronopio: Ser feliz".

Los veo allá, si se animan. El que menciona este post, me paga una cerveza. Me la merezco por trabajadora y buena niña.
AVISO DE ERRATA: La dirección del volante está mal, eh. Así que agenden la posta: Agüero 489, Abasto.
Saludos a todos y avanti popolo, que falta poco para las elecciones. ¿Cómo, todavía no saben a quién votan? Vamos, gente, media pila.
domingo, mayo 24, 2009
Darte cuenta...
Porque yo cambié muchas cosas, pero esos detalles esenciales siguen estando.
viernes, mayo 01, 2009
Reflexiones que no vienen a cuento de nada.
Como individuos, experimentamos a medida que vamos viviendo y asomándonos al mundo (a la gente y al entramado social, más bien, que conforman ese mundo) diferentes sensaciones, sentimientos, emociones. A medida que las conocemos y les ponemos nombre, nos habituamos a ellas. Las desambiguamos por repetición, las asimilamos por costumbre. Siempre hay una rutina de emociones a la que estamos más o menos expuestos por una cuestión de carácter, o de educación, o de tendencia.
También pasa (bueno, en realidad a mí me pasa: no sé a ustedes) que un día te encontrás en medio de una conversación donde la gente habla de una sensación en común y vos sentís que sos sapo de otro pozo. Como si vinieran a discutir sobre el libro de Paluch o sobre física cuántica. Sapo de otro pozo de una emoción colectiva. A mí me pasa cuando alguien trata de transmitirme la emoción de un hincha de fútbol yendo a una cancha: yo podría perfectamente ir a una cancha y no sentir absolutamente nada, creo que vine sin ese chip.
martes, abril 28, 2009
Cuando una amante muere
El mismo amor que seis años después de eso me rompió el corazón, pero en serio. En mil pedazos. El mismo que con una sola frase me quitó de un solo golpe todo el aire del pecho. El que me llenó la cara de tristeza, de ojeras, de noches ásperas, y el pecho de una sensación de estrangulamiento permanente. Entonces, casi sin querer, en la mudanza con la que lo dejaba atrás para siempre (al segundo, al Amor con mayúsculas, al que me fracturó para siempre), reapareció ese libro. Recordé el poema, el último, el que más me había gustado y que me parecía tan triste. Las dos palabras:
YA
NO
Y el nombre de la autora, un nombre poderoso. Como su historia.
Porque aunque sólo conocí esa historia algunos años después, en el momento de releer el poema, con lágrimas en los ojos, la columna doblada de dolor y el pecho cerrado de angustia, yo era igual que Idea extrañando a Juan, jurándole su herida de amor para siempre.
¿Qué pasará con este amor cuando muera? habrá pensado, como pensé. ¿Alguien lo recordará? ¿Entenderán qué significó para mí? ¿Morirá conmigo?
Idea, con su vida y con su obra, eternizó su amor para siempre. No es un sentimiento extemporáneo con olor a nafalina. Es el mapa de sus emociones, grabado para siempre en el papel y en la memoria.
Por eso, llegué a casa y escribí este post.
Gracias por lo que perdura, Idea.
Gracias por Idea, que perdura.
lunes, abril 20, 2009
Sueño con tornados
A menudo sueño con tornados gigantes que se arman a pocos kilómetros del lugar donde estoy. Escucho el aullido del viento. Los veo formarse y crecer, cambiar su curso. Huelo a azufre y a polvo. Pienso "es imposible" y aún así estoy clavada al piso sin poder correr, maravillada. El corazón me va a explotar de tanto latir, lo siento en el ardor de la garganta. Corro a un lugar seguro, llego justo a tiempo y nunca me alcanzan.
Hasta hace un par de días.
El último sueño que tuve con tornados terminó con uno de ellos alcanzándome. Creo que nunca había soñado uno tan inmenso. Lo último que recuerdo es la fuerza con la que el viento me levantó del suelo y que quedé ciega instantáneamente por un chispazo de luz blanca casi al mismo tiempo en que sentía un "crac" en el cuello.
Me desperté transpirada, de cara a la ventana. Afuera llovía mansamente.
Hoy, Oli posteó algo sobre tornados y supe que este video tenía que estar, también, en este blog.
domingo, abril 19, 2009
Contra la desesperanza
Hablamos de cómo el factor "para mí mismo" nunca es suficiente. El factor "para otro" es motivo de risa. Pobre infeliz, ¿creés que tu sonrisa y tu buen trato van a salvar al mundo? ¿Que tu entusiasmo va a contagiar a tus compañeros de trabajo? ¿Que tu buen humor no llenará de envidia a todo aquel que no se permite una sonrisa hasta tanto no haya un buen motivo para sonreír? Como si no hubiera cientos de motivos a diario...
Pasaron cuatro o cinco años desde aquella primera conversación, y pasaron muchos más desde que descubrí que lo que yo creía normal no lo era tanto. A algunas criaturas se le acaba la inocencia a una edad muy temprana, y a gran parte de los adolescentes cuando se asoman al mundo tal como es. Tuve la suerte de ser de esas criaturas con la curiosa capacidad de conservar la inocencia y la autoconciencia al mismo tiempo. Seguí creyendo en magia y posibilidades de vuelo mientras caían en mis manos los primeros escritos racionalistas, filosóficos y nihilistas de la biblioteca de mis mayores y de la biblioteca pública. Algún punto de neurosis hubo, seguro. La sensación de escisión fue muy fuerte en el momento en que debía serlo, en la adolescencia.
Quizá debería haber elegido otra profesión, otro destino, mejores empleos.
Quizá. Pero todo me ayudó a conocer mejor a la gente. Incluso las pésimas experiencias. Y me ayudó a no ser indulgente conmigo misma: cada error fue mío, cada tropiezo me lastimó. Al mismo tiempo, me descubrí capaz de caminar con algún hueso roto, de aguantar varios días sin comer, de dar un poco más de mí cuando creía que ya no había nada más para dar.
La adultez me está trayendo un poco más de templanza, pero mi impaciencia ante la debilidad ajena sigue intacta. Puedo perdonar un momento de descanso en el camino, pero no el eterno flotar a favor de la corriente: alguna vez tendrás que aprender a nadar. La voluntad es un músculo que se ejercita o se pierde. Detrás de la voluntad perdida se va la vida misma.
Nos cansa la mediocridad, el gregarismo de masas acrítico y bienpensante, el wannabismo, el vacío ajeno que nos empuja a unirnos a una desesperanza universal.
Porque si no seríamos sólo una procesión de muertos yendo a lo inevitable.
Pelearé para que cada muerto sea un otro significante, venga de donde venga. No voy a agobiarme de agobios ajenos. Quiero seguir haciendo escuela de pequeñas interpretaciones propias, por imbéciles que suenen, por más que parezcan formuladas contra un canon.
Quiero conformarme inconformistamente, como hasta ahora.
Por eso, ante todo y en consecuencia con el modo de vida que elegí llevar hace algunos años, este blog se pronuncia hoy oficial e ineludiblemente a favor de la esperanza y de la gente despierta. O que desea despertar.
Nada tiene más fuerza que un deseo formulado con el corazón y hacia el Corazón del Mundo.
viernes, abril 17, 2009
Abandono
Increíblemente tengo mucho en borrador y nada para largar. La vida me (nos) despeina...
Gracias por el apoyo de siempre :-)
lunes, abril 06, 2009
Descubrimientos sobre mí misma
miércoles, abril 01, 2009
Los lugares vacíos
Nada más cortar, me vino a la mente una imagen de papá hace casi veintiseis años, cuando yo pisaba los tres y Alfonsín acababa de ganar las elecciones nacionales. Él, afiliado radical desde que puedo recordar y antes también, se había prestado (con todo el tiempo del que disponía siendo padre de tres hijos y laburante a destajo) a ayudar en el comité de nuestra ciudad. Como era (y es) un tipo macanudo, que da hasta cuando no tiene, puso auto, nafta, plata y parte de su herencia a favor de una campaña en la que creía y que lo entusiasmaba muchísimo. Me acuerdo que el 3CV en el que mi mamá re-aprendió a manejar había una calcomanía que, leída del revés, decía "SELACIDAR ETNALEDA". Se me quedó grabada de tanto mirarla: blanca y negra y roja en letras de imprenta grandes.
Atrás habían quedado los años de sobresaltos y paranoia de mi Tiatá, que escuchaba en Radio Colonia las noticias de Malvinas y que a veces decía que convenía hablar en voz baja "por si nos estaban grabando". Gracias a ella yo fantaseaba con que había micrófonos en las patas de las camas, bajo los muebles y hasta en las canillas de la cocina, pero ingenuota como era, me arrimaba al lugar sospechoso para cantar alguna canción. Atrás habían quedado los primeros pasos de mis hermanos, la varicela que nos tumbó a los tres y la epidemia de ratas que nos siguió hasta la casa nueva.
Tengo memorias de la época de la híper, cuando papá y mamá apenas ganaban para comer y él empezaba a tener problemas de espalda (que eventualmente lo dejarían sin trabajo), pero nunca le flaqueó el bolsillo para dar en la colecta de Cáritas o para comprar un sachet de leche de más para los pobres que golpeaban a nuestra puerta. Jamás lo escuchamos quejarse o hablar de política, pero se lo notaba caído y amargado con los traspiés de ese gobierno en el que había puesto tantas esperanzas.
Les recomiendo que pasen por lo de Unser, si no lo hicieron ya, y lean el magnífico post que escribió sobre Raúl Alfonsín. Creo que todo lo importante está allí.
Y mañana será otro día.
viernes, marzo 27, 2009
Perder
En la vida misma (nuestra vida), los personajes somos nosotros. Y llegado ese punto de inflexión, todos nos miramos desde afuera. Como si fuéramos asistentes a una película ajena, nos posicionamos en un plano externo y nos vemos en tercera persona y en primera al mismo tiempo.
La sensación es de película. A veces la película es una de terror. O la novela, uno de esos dramones insoportables que de tan patéticos darían risa a un lector más objetivo.
El punto de inflexión casi siempre implica pérdida.
A mí me tocó perder desde muy chica, pero mi punto de inflexión fue hace diez años. Si hubiera que ponerle una fecha, sería la de hoy. Diez años atrás.
Cuando mi vida empezó a cambiar de golpe, yo estaba con Florencia en el Musimundo de 47 entre 7 y 8 de La Plata. No me enteré enseguida, sino una hora y media, dos horas después. Tere llamó al único celular del grupo con el que yo estaba reunida. Llovía a cántaros, con esa lluvia que se abate sobre La Plata como una cortina espesa. Esas lluvias que deben llover en el Amazonas o en la isla de Yakushima. Una lluvia que habría adorado, si no hubiera llegado en un momento de inquietud y desesperación.
Emi manejó durante quince minutos sin decirme nada, aunque él ya sabía la noticia que me esperaba al llegar a mi casa. Antes de abrir la puerta, yo ya sabía. Cuando Tere empezó a hablar, completé la frase en mi cabeza. Había empezado a perder, y en ese momento sólo me costó un puñado de lágrimas. Pagué después con muchas más lágrimas, duelos incompletos y una sensación casi paranoica de profecía autocumplida en ciernes.
Un año después, ya me había devorado por completo la sensación de que todo estaba en ruinas. Los cimientos, carcomidos; lo que creía seguro, perdido. La vida y la muerte aceleraron sus ciclos. Mis vivos pasaron a ser mis enfermos, y luego mis muertos. En el medio, una película (y su leitmotiv, "le temps détruit tout") me llenó de angustia: ¿cuánto perdí en todo ese tiempo que me quitaron?
Después, nada importó. Me quedó una canción para hacerme llorar, incluso hoy. La escuchábamos todo el tiempo, cuando estábamos en medio de Todo Lo Malo.
Pero todo pasa. Y hoy estoy bien.
Estoy bien. Como un vidrio roto, compuesto pero agrietado. Y es mejor.
Porque a lo malo, como a lo bueno, conviene jamás olvidarlo.
(Para Edgardo, para mi familia, y para todos mis "ellos")
jueves, marzo 19, 2009
Basta de todo
pienso
seriamente:
cuánto falta para que todos empecemos a portarnos
como si el otro contara,
como si el otro valiera lo mismo que yo;
ni más ni menos:
lo mismo.
Ellas,
él,
nosotros,
todos.
Si no alzo mi voz y no me oyen, no existo.
Si la alzo y lo que digo no conforma, me anulan.
Mientras tanto, este fuego... este país en llamas
y las manos que trabajan, partiéndose indiferentes sobre arados y salares,
sobre niños enfermos
sobre el horror vacui de la indiferencia selectiva.
Yo, que hace años no rezo,
me inclino y los pienso para que no se olviden
que no me olvido.
domingo, marzo 15, 2009
Dias extraños / 2
Sekai no Yakusoku (The Promise of the World)
La sonrisa que se esconde tras las lágrimas
Es la promesa del mundo desde el principio de los tiempos.
Aún si estás solo, desde el ayer en que eran dos
Hoy es un brillante comienzo
Como el día en que se vieron por primera vez.
No eres simples recuerdos,
viniendo como la brisa a acariciar mi mejilla.
Aún después de partir con la tarde, el sol se filtra entre las hojas
La promesa del mundo nunca muere.
Ahora estás sola, pero el mundo no tiene límites.
Me enseñaste que la gracia se esconde aún en la noche.
No eres simples recuerdos:
Vives en la melodía de los arroyos,
en el color del cielo, en el aroma de las flores.
Aún después de partir con la tarde, el sol se filtra entre las hojas,
y la promesa del mundo nunca muere.
(Traducción de Ojousan y Alec74, porque yo no tengo idea de japonés)
Me quedé allí un rato largo, devolviéndome a la vida, raspándome con la esponja y con las uñas hasta que me quedó la piel colorada. Necesitaba quitarme de encima ese relente a día perdido, a memoria hecha agujeros. Sentía que los recuerdos se iban escurriendo entre mis dedos y cuando quité el tapón de la bañera, todo se había ido.
Y hoy, aunque no recuerdo cómo era la sensación de aplastamiento ni el motivo que me llevaba a estar furiosa con el mundo, ni el cansancio, ni la tristeza... tengo muy presente que hay mucho para arreglar, después de esa tormenta que sólo pudo aplacar la vuelta a casa.
Sé que me voy a cansar de tanta catarsis en algún momento, pero la necesidad de escribir esto fue más fuerte.
miércoles, marzo 04, 2009
Ah, look at all the lonely people...
(...también conocida como Cassender Heighs)
Milo - Se volvió a aburrir de la gente acaba de iniciar sesión.
Me: qué pasó???
Milo: qué pasó con qué? el aburrimiento de la gente? jeje
Me: esooo
Milo: lo de la gente es lo de siempre, eso me pasa por hacerme el sociable de nuevo
Me: pero a quién le debo ahora el honor?
Milo: no se qué es lo q nos tiene a todos tan suceptibles al stress ultiamemente
Me: y... digamos que el panorama general no es lo más reconfortante
Milo: no claro, pero tiene que ser algo más
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Mientras, en mi reproductor suenan (entre otros) estos temas que asocio siempre con la lluvia:
Rain - Theatre des Vampires
Rain - Cowboy Bebop OST
Space Lion - Cowboy Bebop OST
Ice Dance - Danny Elfman (de la OST de Edward Scissorhands)
Comptine D un Autre ete / L appres midi - Yann Tiersen (de la OST de Amélie)
Alwyn Spires - Christopher Young (de la OST de The Shipping News)
Parafraseando a Baterflai, ¿Cuáles son sus temas para un día de lluvia, como hoy?
