martes, abril 20, 2010

The end is the beginning is the end.

Lo bueno del data entry es que en días como hoy podés escuchar de un tirón las tres horas que toma la lectura de un fallo, el debate del mismo, etcétera. Lo malo es que te podés agarrar calambres de bronca previendo las barbaridades que se van a decir antes, durante, después de la lectura de ese fallo.
Los desaforaditos de siempre, los que se compraron todas las leyendas urbanas sobre que la coima que pidió Uruguay era más chica y que por eso, sólo por eso la pastera no se instaló de nuestro lado (como si no hubiéramos ido a activar contra la pastera si eso sucedía), sobre que los gualeguaychenses somos todos una manga de piqueteros gorilas y fascistas; esos que no sólo no se molestaron en escuchar jamás la otra campana sino que en su putísima vida se interesaron por cuestiones ambientales (pero que a la hora de hablar del derecho constitucional a circular por las rutas se para del mismo lado que usualmente critica) no tardaron en inflamarme la paciencia.
Me tomé la tarde libre y escuché buena música, escribí un poco, dejé este post para el final del día, sabiendo que ahora me importa un poco menos la imbecilidad ajena y que jamás hay que dejar de pensar en todo lo que sale como lo esperamos, o como no queremos que salga. Da igual. Mejor no parar de pensar. Pero pensar con la cabeza fría ayuda mucho.
Parte de mi sabático de martes incluyó una visita a otra gualeguaychuense. Mate, facturas, conversación de la linda, de la frívola y de la seria. Me gusta tener perspectivas distintas que sean, para variar, tolerantes y discutibles. Que no incluyan la automática descalificación de otros. y que impliquen información real, no mitos. Me gusta darme cuenta que hace tiempo dejé de ser "la sacadita" y que de a poco voy deshaciéndome de los sacaditos de mi entorno cercano y/o lejano. Necesito la paz que me negaron y me niegan los intolerantes de la vida misma, TN o 678, Palermo o Riquelme, Pando o D'Elía. Siempre busqué entender, no me arrepiento de ser diplomática. Pero hay cuestiones que son a todo o nada.
Lo demás es puro ruido.
En síntesis, pese a todo mi respeto por la actividad desarrollada por los asambleístas y el pueblo de Gualeguaychú, acompañándolos en acciones cuando me es posible, y en pensamientos siempre, soy consciente de que el fallo del tribunal de La Haya abre un nuevo episodio en el affaire Botnia/Pasteras-por-venir; se hace imprescindible una acción civil colectiva que suspenda los cortes (ineficaces desde hace un tiempo y contraproducentes en tanto alejan la protesta del interés público) y que se dedique, de ahora en más, a fogonear a ambos gobiernos para que juntos implementen una fiscalización activa y conjunta de este tipo de empresas. No importa que el daño sea a futuro o que se hable de una contaminación "no comprobable" o "potencial". ¿Por qué, si son tan inocuas, vienen las industrias sucias del hemisferio superdesarrollado a instalarse aquí, en un país pequeño del culo del mundo? Un país que en menos de un lustro ni siquiera tendrá dónde o cómo generar la materia prima de que estas industrias se nutren. ¿Son imbéciles los gobiernos? ¿Son inamovibles "las cosas como son", el status quo que nos condena a aguantar en función de la inversión prometida, pan para hoy y hambre para mañana?
Y nosotros, los argentinos, ¿recién descubrimos que el agua moja? Sí, sabíamos del Riachuelo, de Papel Prensa, de La Alumbrera. ¿Tuvieron que volverse pesados, repetitivos y molestos los ciudadanos de Gualeguaychú para que el tema pasara a la agenda y se saliera del Susanitismo?
"No es para tanto, otros están peor."
Yo pienso en los que ya están peor, cada día de mi vida. Vi brotar a los nuevos pobres cuando en mi casa había poco para comer y nos tambaleábamos en una línea incierta. Vi la desidia de mis gobiernos regionales abandonar al primer río que conocí. Esto no me impide, también, pensar en los que van a estar peor. ¿Saben qué? El "te lo dije" a futuro no me sirve, no me llena, no me cierra. No quiero tener razón sobre las ruinas.
Sencillamente quiero una salida. La exijo.
Es tiempo de reunirse a conversar, de dejar de gritarnos y de chicanearnos y de darnos las cabezas unos contra otros como animales. Es tiempo de acción.
Lo demás es puro ruido.


miércoles, abril 07, 2010

Homecoming


Cae la lluvia mansa. Estamos a mil y pico de kilómetros de ese lugar que llamamos hogar. Todavía no pasó una semana desde esta foto y siento que parte de mí se quedó allá (como en Merlo el año pasado, como en los paisajes y momentos por venir). Cae el agua de la ducha sobre el cuerpo que me pide pará, que me pide un respiro por favor, que me manda señales punzantes (un ojo que duele, la garganta que pica, los pies cansados). El pajarraco en mi cabeza martilla frases urgentes: la dieta, nena, la dieta de una vez, no podés seguir así. Correr, saltar, nadar, bailar. Urgente, todo es para ayer o para ya. Y yo sigo cadente. En cámara lenta, una máquina de emociones amontonadas y de recuerdos frescos que pasaron hace un rato, ayer.
Ahora, otro abril. Vuelve mi aliado, el frío. Quiero caminar a la Rural con el viento pinchándome la cara, ida y vuelta. Quiero pasteles de carne agridulces y el locro del 25 de mayo con mis hermanos. Estoy en casa, porque estoy conmigo misma. Estoy con él, sola-acompañada.
La dieta, nena. El médico. El gimnasio. Los pendientes, los pendientes de hace mil años para cuándo. Sonrío. Estoy borracha, loca de alegría. Miro fotos ajenas y me alegro de las caras de felicidad que, a diferencia de la mía, no cambiaron casi nada. Miro bebés que ya crecieron, lazos cortados. Miro el mar y la ruta y las montañas. Miro el campo. Toco la piel de los que ya no están, piso la casa de mis abuelos, cerrada para mí desde hace quince años o más.
Abrazo la guitarra y rasgo las cuerdas. ¡Esta explosión de notas en el pecho!... Me mata. Abro la boca para cantar; yo tenía una voz linda. Ahora es una voz hermosa. ¿Cuándo nació esta voz? ¿En qué momento volvieron la música, las palabras? ¿En serio sueno así?
No. No quiero tenerlo todo junto. Cuerpo, me vas a tener que aguantar un poco más. Apenitas, hasta que de tanto repartirme quede, por fin, entera.


miércoles, marzo 31, 2010

Nada que enseñar. Todo por aprender.

Lo que me dejó la celebración simbólica de mis primeros treinta años se parece a lo que me viene dejando desde hace mucho, mucho tiempo la Vida misma.

Primero que nada: no hay fechas. Nos gusta creer que tienen significado, atesorarlas. Algunas le dan sentido a momentos de nuestras vidas, para bien o para mal. Pero las fechas son engañosas. Se diluyen en la memoria, como los recuerdos; se desdibujan y pierden fuerza a medida que rompemos la telaraña de vínculos que nos unen al pasado. Al final, apenas queda esa raíz gruesa y algunos filamentos selectos. Un compilado somero y útil de experiencias, momentos, gente.
Claro que la memoria no funciona de la misma manera en todos los momentos de la vida, en cada situación puntual... y ni hablemos del transcurso del tiempo, que lima y pule asperezas pero también acrecienta los "cucos".
Al final, uno siempre se queda solo. Fue bueno darme cuenta siendo aún muy chica, y es bueno recordármelo cada tanto. Nadie comete tantos errores como aquel que vive en función del qué dirán, de la expectativa ajena. Se puede ser inmensamente generoso en la propia soledad. Sólo el que sabe explorarse es capaz de compartirse.
Aprendí, antes de todo esto, que se puede ser coherente con uno mismo independientemente de los tiempos ajenos. Mi ritmo es personal, privado. Llegaré. ¿Cuándo, cuándo? Cuando deba llegar. No antes. Ni tarde.

Sigo aprendiendo. Por ejemplo, a equilibrarme y equilibrar un poquito lo que me rodea. A devolver cachetazos con besos, y puñaladas con buenos deseos. Ya no me dura nada la sensación de veneno en la sangre. (Hoy tuve una larga charla con la compañerita de trabajo, una de esas charlas en las que me vuelvo un Hulk cebado y gritón; a los cinco minutos, mi corazón estaba tan tranquilo como esta mañana al despertar).

Eso, también eso: aprendí a despertarme feliz cada día, aunque haya dolor o enfermedad. Y a luchar por que esa sensación perdure. Elijo con más cuidado, tengo la vida que quiero y construyo el futuro sin otra incertidumbre que la inevitable: ¿cuándo moriremos?.

Entendí que no tengo ninguna gracia y me amigué con mi lado más jocoso. Por razones que se me escapan, aprendí a desarrollar la capacidad de rodearme de gente mejor que yo. Y a ser aceptada, incluso amada por muchas de ellas. Me conformo con que me acepten como decidí ser: yo misma, colgada, irritable, sociópata y cariñosa, "aparato" y ser humano todo-en-uno. Ya no hago el esfuerzo de caer bien. El que venga buscando eso, llegó quince años tarde.

Fueron unos cuantos años de divagues y meandros en el trayecto, de escaladas imposibles y decepciones olvidables, pero el camino siempre estuvo allí. Y me llevó directo a la persona adecuada, esa con la que puedo estar sola en la mejor de las compañías. Me trajo a un lugar que no podía amar, pero al que me es imposible odiar. Me enseñó que siempre se puede empezar de nuevo y que a veces, el que creíamos el mejor Yo es en realidad el Enemigo mirándote con tu propia cara.

Aprendí a quererme. Aprendí a gustarme. Qué ironía: justo ahora, en pleno declive hormonal. En plena debacle física. Sin saber qué mierda va a pasar mañana con esta máquina infernal de pasarla bien que es mi cuerpo-alma. Con la frustración de no vivir (aún) en contacto a tiempo completo con la naturaleza; lejos de la tentación del fetiche libresco-artístico. Tal vez estoy logrando conciliar todo esto en una mélange que cristalizará cuando sea el momento, y por eso me doy mis tiempos, como puse más arriba. No soy un éxito, un trofeo, una persona-objeto. No quiero serlo. Quiero ser feliz. ¡Más!. Por eso estoy acá.

En fin, lo he pasado bárbaro estos treinta años.
Pienso seguir haciéndolo. Así que pónganse cómodos, porque la fiesta sigue.

lunes, marzo 01, 2010

Asquerosa alegría

El acto de escribir en tanto catarsis se me antoja a veces tan lejano a la felicidad que experimento en estos días que podría escudarme en esa excusa para justificar mis ausencias. Sin embargo, sigo escribiendo (aquí, allá, en privado, bajo otras identidades) y aprendo, de paso, a dejar ir el restito de energía malsana que me dejó el año pasado con actividades que, de a poco, se van ganando mi tiempo libre.

Entre tanto: viajes, planes de viajes, de futuro inmediato, decisiones que jamás imaginé tomar (siquiera plantearme) y nuevas actividades en el horizonte. Todas orientadas a mi perezosa creatividad, que se va despabilando de a cuotas. Amaso proyectos en silencio, no sea cosa que a fuerza de ventilarlos los mate antes de tiempo. Los atesoro, les doy forma, les pido paciencia, les hablo. La música inunda mis días. Ya queda poco del silencio y la modorra del verano; funciono en piloto automático (o casi) seis horas al día, el resto es pura euforia, apenas puedo creer que todavía consiga dormirme temprano con todas estas ideas en mi cabeza.

Ah, y encima viene Quidam.

Escuchen mis gritos de alegría en la noche. La noche, con sus murciélagos, sus grillos y su rumor de urbe dormida, aúlla conmigo.

lunes, febrero 15, 2010

Feliz sólo cuando llueve

El videíto de estos días (¡fuck inserción deshabilitada!)

Ya cociné, lavé, dejé cosas para hacer mañana cuando llegue del trabajo, ya fui al gimnasio y me saturé de alegría el cuerpo, ya comí duraznos en almíbar sin almíbar, ya pensé la lista de las compras para mañana y para más adelante, ya decidí la cena del martes y del miércoles, ya grité de felicidad por la lluvia, ya me bañé con agua tibia y me mimé un poco con aceites el cuerpo medio baqueteado de tanta exigencia. Ya me limé las uñas, ya empecé dos nuevas lecturas, ya llegué al objetivo en el trabajo y lo superé (feliz primer mes para mí...), ya estoy pensando en mis treinti, ya estoy organizando mi vida para volver a ver a mis amigos relegados, ya me despedí de una persona muy querida que se va (aunque no la voy a sentir lejos, nunca más), ya re-estrené el skype, ya soporté algunas cosas que me dan alergia con una sonrisa, ya perdoné, ya me olvidé, ya tapé los libros para que no se mojen por tener la ventana abierta, ya escuché las voces de May y Finis, ya me estremecí por hijos ajenos, ya me embronqué y me deshice de la bronca, ya le gané a la fiebre y a los mocos, ya empezó otra semana loca en Cassender Heighs....

Lo único que no puedo hacer... por ahora, es bailar a los saltos. Vivimos en una caja de zapatos, por Eru! Prontito, prontito, pronto.

Pero igual bailo. A mi manera. Entre risas y caricias. Entre voces queridas. Bailo y canto y revivo con la lluvia.

martes, febrero 02, 2010

Hace tiempo, en una galaxia muy lejana...

Revisando posts viejos, me encontré con este y pensé que estaría bueno tomar el test otra vez a ver qué salía.

Como en aquella época todavía no tenía este blog para hacer testudeces, solía ser muy honesta en mis respuestas. Me asombré bastante aquella vez, pero ahora no.


This Is My Life, Rated
Life:
7.5
Mind:
7.1
Body:
7.3
Spirit:
7.4
Friends/Family:
7.4
Love:
9.1
Finance:
8.4
Take the Rate My Life Quiz


Creo que he mejorado, aunque (por supuessssto) no necesitaba re-hacer el test para darme cuenta. Nomás de curiosa ^_^


lunes, febrero 01, 2010

De Summers y Tomasitos

Bueno, finalmente vi "(500) Days of Summer". Miento si les digo que no tenía ganas de verla, aún si no me la hubieran recomendado tanto: las historias de desamor tienen ese qué se yo que siempre me causa curiosidad, sobre todo por la distancia que suelo ponerle a todas por igual ("eso a mí no me pasaría", por caso: ¡si habré pensado esto de chica!).
De todos modos, acá pasó algo raro. Por primera vez en mucho tiempo me encontré hablando a la pantalla, debatiendo en pareja sobre las situaciones que se presentaban y los paralelos en nuestras respectivas vidas. Riéndome y pensando un rato, más allá del hecho cinematográfico. Porque ¿para qué están las películas sino para movernos el piso, emocionarnos un poco, cambiarnos la vida?

En fin, que no pude evitar ponerme por momentos del lado de Zooey (Summer), porque alguna vez me tocó estar allí. Si bien no fui una heartless bitch todo el tiempo, sí que tuve episodios bitchy que todavía hoy me apenan (también mentiría si dijera que me arrepiento; la yo que fui me hizo la yo que soy. Entiendan: el karma existe).
Las heartless bitches lo son inevitablemente porque quieren el pan y la torta. Quieren divertirse sin consecuencias. Reclaman inconscientemente una revancha por siglos de machismo, de "yo te llamo", de ser las que sufren en silencio. Lo sepan o no, se creen las reivindicadoras de su género y están absolutamente convencidas de obrar de la única forma correcta, de no hacer nada con mala intención. Son inevitablemente egoístas, aunque comiencen mostrándose como personas generosas; al final de una relación siempre será "sálvese quien pueda, y si soy yo mejor".
Para ellas, quien avisa no traiciona. Entonces, cuando Tom recapitula sus sentimientos por Summer luego de la ruptura, puede concluir:
"O es un ser humano malo, miserable y sin alma...o un robot".

Pero a su vez, y luego de escuchar esta letanía de sufrimientos, una anónima cita a ciegas puede retrucarle a Tom:
"¿Ella nunca te traicionó? ¿Se aprovechó de tí en alguna manera? ¿Y te dijo desde el principio que no quería un novio?"

Claro que la neurosis de Tom es tan fuerte en este punto de la ruptura que será incapaz de tener la epifanía por sí mismo. Necesitará hacer todos los pasos del duelo, incluída la recaída. Ella, mientras tanto, rehará su vida ignorando deliberadamente los sentimientos de Tom, convencida de que está haciéndole un favor al conservarlo en su vida, porque total las cosas están muy claras... ¡Para ella!

Lo cierto es que es inevitable volverse Tom cuando el corazón se te hizo astillas y la persona que creías tu Felices Para Siempre te dice que no quiere verte más, o peor: te trata como a un amigo. Créanme: si no pasaron por esto todavía, aprenderán llegado el momento que la buena persona es aquella que los dejará ir, les librará de su presencia y les prohibirá todo contacto.
A la persona que buscó apurar el proceso pasando de media naranja cuchicuchi a BFF (mejores amigos por siempre) la recordarán mal, con una sensación de veneno en la boca del estómago, aún cuando el duelo esté más que superado: no conozco una sola persona que recuerde ese dolor sordo y amargo de lo inalcanzable (la expectativa que excede a la realidad) como algo positivo. A menos que sea un masoquista.

A esa persona que te expulsa de su vida en lo inmediato la recordarás bien, independientemente de lo hija de puta que la hayas sentido en ese momento. El tiempo todo lo cura. Todo. Incluso los corazones rotos.
Los seres humanos, como ya dije tantas veces, estamos hechos para la esperanza.

Para los que esperaban un análisis más propio de una cinéfila, les diría que me gustó pero no me encantó, y que sin dudas lo mejor de todo es lo logrado que está el equilibrio narrativo y los flashbacks-flashforwards. Y Zooey Deschanel me encanta. He dicho.

martes, enero 26, 2010

Darkest dreaming of a saturday's child...

Quienes frecuentan el blog hace un tiempo conocen de mi absoluta pasión por Dead Can Dance, This Mortal Coil, Cocteau Twins, etc, etc ... todas melodías muy alegres*. Y resulta que el otro día mientras miraba CSI por canal 9 (prácticamente es el único uso que tiene la televisión en casa los domingos) me encuentro con este señor:



E inmediatamente pensé en este otro señor:



De David Sylvian conozco muy poco, por ahora. Pero a Brendan Perry le aguanto los trapos hace un rato largo. También me encantan de él otros trabajos como éste y éste. El gothic-ambient me parte el mate. Me pongo a darle vueltas y vueltas, y siempre encuentro algo que me hace click en la cabeza. Y no es que haya demasiada complejidad o virtuosismo en esas composiciones (hay de todo, como en botica). ¿Viste cuando algo te pega en un punto personal y le habla a tus instintos? Eso es lo que me pasa con este tipo de melodías.

Vaya la advertencia: este no será el último post donde hable de música. Me andan rondando algunas asociaciones de lo más extrañas. Vaya mi reconocimiento a una que hace rato nos viene entreteniendo con este tipo de ejercicios (guiño-guiño).
También a ese que me cree un pequeño prodigio, sólo por tener buen oído; alguien que estimula esas cosas que siempre estuvieron en mí y me hacen tan bien.


*Léase irónicamente.


And now for something completely different: ya les dije que el calor no es lo mío, no? uf.

domingo, enero 24, 2010

Silencio

Me cuesta imaginar la vida silenciosa. Poner la cabeza en pausa un instante cuando hay tanto ruido que atender es algo que experimentamos muy pocas veces. Sé que algunos fármacos consiguen un efecto similar al de una escafandra, alejando el ruido y alterando la percepción de una forma parecida a la del exceso de alcohol o drogas. Pero el silencio absoluto es algo tan precioso y perfecto que se diría un estado de ánimo antes que una objetivación de situaciones reales.

Al menos así me viene pasando desde que vivo un poco más lejos del campo que de la ciudad. La costumbre del silencio perfecto, o casi perfecto, se diluyó inevitablemente en la adaptación a ambientes más ruidosos. Tuve que reaprender ritmos de sueño, o acostumbrarme a llegar a la cama tan cansada que no hubiera frenazo de colectivo, alarma o guitarreada de vecinos borrachos a la madrugada capaz de despertarme. Recurrí al inefable aparatejo de radio y casette cuando el cansancio no era suficiente. Y de a poco me volví casi impermeable a los ruidos, incluso a los sonidos del equipo de música, en la necesidad de recuperar el espacio del silencio que sentía cada vez más inaccesible.

Creo que por una cuestión atávica estamos menos preparados para el silencio que para el ruido. Concentrémonos por el momento sólo en el murmullo exterior y no en el ruido blanco de las demás actividades en las que invertimos tiempo. Hoy por hoy, la ausencia de ruido inquieta antes que relajar.
Para algunos, el silencio es el espacio de la reflexión y del encuentro con uno mismo (me incluyo en este pensamiento); para muchos, ausencia de palabras o sonidos es incomodidad. Y para otros cuantos, el silencio es la prueba de fuego de las relaciones humanas. Quien es capaz de permanecer callado sin cargar el ambiente de una electricidad enervante es un raro objeto coleccionable, un amigo fetiche al que podemos recurrir cuando todo lo demás falla. Aunque, eventualmente, pase la magia y sus silencios se vuelvan incómodos; aquí no hay que engañarse: el problema es uno mismo, la falta de conexión propia con los silencios personales.

De cualquier manera no me apresuraría a juzgar a nadie por la forma en que llenan sus días de ruidos varios. Quien ha sabido callar para escucharse en momentos críticos comprenderá perfectamente si digo que muchas veces la mente es un pequeño infierno. Decidirse a recorrer los vericuetos de un edificio espiritual en ruinas, a bucear en las cavernas inexploradas de la psique, es tan duro como cualquier otra decisión vital más inmediata. Más aterrador, a veces, en tanto no hay certeza de qué encontraremos. Más incómodo, ya que no hay manera de culpar a otros. Cuando estás solo con tu alma, estás solo. Es intransferible. Se requiere de una enorme voluntad para internarse en ese núcleo de silencio, sin neurosis (otro ruido) y sin trampas. Reconocerse a sí mismo como alguien diferente a ese que se presenta ante el mundo. El silencio, la decisión del silencio, funcionaría como metáfora del verdadero Yo; el ego desnudo, sin intermediarios. Sin capas de música preferida, actividades diarias, ropa, status socioeconómico, gente relacionada, todo eso que hace que el otro crea conocernos. Todo eso que creemos que nos identifica.

A la vez (oh, paradoja) debería ser la decisión más sencilla de tomar. Uno puede saltar del adentro hacia el afuera y dejar de pensar(se) automáticamente, si así lo desea. O tal vez no. Tal vez la trampa sea ese delicado engranaje enganchado a nuestra conciencia que sigue girando aún cuando creemos estar a salvo, de regreso al ruido y a las distracciones diarias.

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Cita del día:

La vida tiene una problemática muy sencilla, tan sencilla que es casi pava: o vivís o te morís.
Estuve todos estos meses viendo por cuál de las dos me decidía. Y no fue fácil tomar la decisión porque cuando a uno le toca sufrir, quiere terminar con el dolor lo más rápido posible. Y en el dolor, uno es egoísta. Y además, el dolor nunca se puede compartir, ni siquiera acompañar. Entonces, uno está solo y dolido. Y está solo de verdad, como nunca antes. Y no le queda otra más que, en algún momento, decidir qué va a hacer.

Vontrier - Diarios Daneses

domingo, enero 17, 2010

La Bohéme

A mis casi treinta sigo sin tener del todo claro cuál es la definición de bohemia, que en más de una ocasión me fue (creo que inmerecidamente) adjudicada. Claro, para los estándares de mi familia gringa, de clasemediatrabajadora, aspirante a propietaria de al menos un bien inmueble y cultora de la tranquilidad que dan el ahorro y la salud, probablemente yo sea lo más cercano a la bohemia que han conocido.


Esto viene un poco a cuento de que recién ahora tengo un trabajo formal, después de varios años de informalidad y adhonorenismo. Algunos de mis mejores amigos deben estar boyando entre la alegría por este inesperado golpe de buena fortuna y la sorpresa por el lugar donde terminé. Era más creíble que me quedara subsistiendo con lo mínimo y, quizá, tocando la guitarra en el subte como forma alternativa de ganarme la vida. O que empezara de nuevo, una mano atrás y otra adelante, en algún pueblito recóndito junto a las sierras o al mar.


Mis actuales compañeros de trabajo desconocen prácticamente todo lo que me define como persona. Apenas saben que soy una especie de multitasking con mucha energía, mayormente de buen humor (aunque con arranques de mal genio); que me gusta mucho caminar, comer y tomar cerveza, y que soy casi casada. Y que vengo del interior del país. Nada saben (no hay manera) de mis veleidades artísticas, el berretín de escribir, el placer diario de embriagarse con música, lectura y subgéneros basura (comics, animé, catch...).


Si bien este blog ha funcionado un poco como vidriera de esa forma de vida y de pensamiento a la que me permito vagamente adscribir, muchas cosas que no exhibo ni siquiera aquí podrían calificar también como "bohemia". Si tuviera que inventarme mi propia definición sería largo.


Sería ese vicio que no se me quitó con los años, de dividirme en dos para no ser mi trabajo, ni la forma en que me visto, ni mi charla convencional en la mesa de los domingos en familia. My own private citadel, con sus códigos inventados y su caos tempoespacial, con sus pliegues y ocultamientos.


Vivir en la ciudad como si no estuviera acá, pero estando. Transcurrir mientras aspiro a otra forma de vida donde pueda (podamos) cristalizar en la vida real ese espacio que sólo es real parte del tiempo. ¿Impracticable? No lo creo. Como el agua, tarde o temprano, la naturaleza del bohemio se abre paso y encuentra un cauce. Es un remanso cuando la vida te tira por lugares donde no querrías estar, o atravesando situaciones inevitables. Es lo que te obliga a moverte, a decir "no me quedo con esto, no me agoto en esto". Es tener un sueño más cada día, algo más para esperar del futuro. Es no bajar los brazos. Ser, por encima de todo; la forma más difícil de la coherencia. Duro de poner en palabras, porque siempre la acción define mejor. Con contradicciones y todo. Bohemia sería un continuo aprendizaje, no una etiqueta ni un compartimento estanco; me encantaría conocer a una persona pura bohemia. Todavía no me pasó.


Allí, en el blogroll de al lado, hay unos cuantos ejemplos de bohemians-to-be. En la ruta estamos, ellos y yo. A veces sueño que en un futuro fundamos una comuna anárquica y terminamos bailando y cantando alla RENT. Pero es mi propia proyección platónica. Como dice el roommie: después duermo y se me pasa.

Libertad por siempre. Qué hermoso sueño. Nunca termina...





(Acá hay una definición de bohemia accesible, aquí otra. Se aceptan correcciones y contribuciones).

martes, enero 05, 2010

Irritantes redescubrimientos veraniegos


- Amo los vestidos aunque me hagan lucir como un repollo incubando un embarazo. Vuelven a ser mis musts del verano.

- El carácter me cambia con el calor, aunque no quiera. Me vuelvo totalmente intratable e irritable, como un oso al que hubieran obligado a postergar la hibernación. No hay suficiente agua, no hay suficiente aire, y por sobre todas las cosas... sigue habiendo demasiada gente en Buenos Aires. 

- No respondo de mí si alguien hace sentir mal a quienes quiero. Cuidado con este grizzly chinchudo, que hacen treintaytodosgradoscentígrados, y no soy yo cuando me enojo.

viernes, enero 01, 2010

Feliz 2010

En muchos sentidos, esta es la primera vez que formulo mi deseo a conciencia. Con total y absoluta conciencia de su extensión. 

Cuando empecé a escribir en este blog llevaba una carga, en cierto sentido. Esa carga ya no la tengo. Me eché algunas otras después, pero ninguna como aquella. Hace cuatro o cinco años había perdido el Norte y me sentía agobiada, miserable. Extra culposa. Encaré un camino de redención equivocado, porque en su transcurso no me perdoné a mí misma. Ahora pienso si todos los deseos que tuve desde ese momento hasta un tiempo después no tuvieron algún tipo de efecto rebote, y el bien que quise hacer se transmutó en daño. De todas maneras ya no importa.

No importa porque desde hace tres años, poco más o menos (parece mentira, ¡tanto y tan poco!) pasó algo que trastocó mi manera de ver el mundo. Reafirmó certezas que tomaba por intuiciones y derrumbó un par de ilusiones que había tomado por ciertas. De los golpes de la realidad salí rehecha y más dispuesta que nunca a no dejarme vencer de nuevo. Y este diario dejó de ser lo que era.

Hay registro de todos los cambios entre líneas. Los que estuvieron y están, desde el antes-durante y ahora, tienen un poco más de datos para entender esos cambios. Para mí, los altos y bajos están muy claros. Algunos me avergüenzan, pero elijo no tocar ni una coma.

A cambio, lavo la cara del blog (ah, las mujeres siempre hacemos algo drástico con la estética cuando queremos comunicar insignificancias sin usar las palabras) y dejo libre el deseo, absolutamente libre, para que los encuentre a todos ustedes. Los que leen y los que no leen. Los que saben y los que ignoran. Los que prefieren creer que no escribo en blogs. Los que me encontraron y me encontrarán por accidente. 

Lo que importa, siempre, va a estar muy dentro de mí. O sea, allá afuera. 

Donde los encuentro, tarde o temprano, a ustedes. Mis otros. A quienes he elegido llamar con toda humildad y respeto, mis amigos de la vida.

Namasté.

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Update: Lucy in the Sky, desde su San Martín de los Andes, lo dice mejor que yo. Y le agradezco. Comparto el deseo de ella con todos ustedes.

lunes, diciembre 14, 2009

Hermosa locura

Voy y vuelvo. Las noticias son buenas. No todas, pero algunas y eso alcanza para ponerme bien. Listo, Cass. No hay manera de conformar a todos, eso está claro. Tampoco hay que pedirles que tengan la infinita paciencia de casarse con tus problemas (la historia de tu vida: ser la escuchaproblemas y nunca la que es escuchada). Alguien sufrirá, alguien se resentirá, alguien va a borrarte y muchos van a odiarte sin saber por qué. ¿Qué importa? Lo que importa está acá dentro. Está entre líneas. Está en esta parrafada con comas puestas a la fuerza y en el día a día que te devora. Está en las escapadas y en los padecimientos, en la respiración de un texto bien escrito y en la picardía de las pequeñas cosas.
El futuro entero yace en esas promesas cruzadas para el 2010. El desafío planteado: ¿puedo trabajar a deadline otra vez? ¿Puedo someterme al juicio implacable de terceros sin ponerme a temblar o a vomitar?
Ya no hay culpa por sentarse a tejer ilusiones.
Propósito en movimiento, que no se te olvide.

Y esas memorias. Esas memorias fugaces.


domingo, noviembre 29, 2009

Blogland / The merry-go-round of life

Es domingo y la lluvia acaba de pinchar nuestros planes de salir de esta ciudad por un rato. No me hace del todo bien escuchar a esa amiga del otro lado del teléfono con voz entre dormida y chinchuda a la que me habría encantado ver hoy (ya me había predispuesto...) después de tanto tiempo. Ella es mamá ahora. Me anticipa una charla interesante sobre planes a futuro y me clava la espina para que tenga, todavía, más ganas de ir a verla. Pronto, pienso. Muy pronto.
¿Qué será de mi blog? Mis blogs. Abandonadísimos en estos días, como el Reader, como Twitter, como Facebook. En mis horas libres leo y me ejercito. Todavía me debo muchas cosas, pero tienen que darse algunas otras a nivel laboral para que vuelva a disponer del tiempo necesario para materializarlas.
Soy propósito en movimiento y se siente bien. La sensación vuelve justo ahora que una foto en Facebook inesperadamente me recuerda cómo era yo cuando no tenía que preocuparme del día a día (vivir con los padres, en algún punto, te eterniza en eso: a mí me duró lo justo, dieciocho años). Cuando llegaba a casa a las nueve de la noche a tiempo para cenar en familia y pegar una leída al tema del examen del día siguiente en el colegio. En el medio: gimnasia, inglés, taller de teatro o letras, coro, carrozas, mate con las compañeras, escribir. ¿De dónde me viene esta energía? No sé. Alguna vez después de eso fui puro propósito.
Propósito en movimiento, sin tantas palabras, acción pura... simplemente, se siente bien.
Estoy tomando mate con talitas al lado de la persona que amo. Leemos. Escuchamos música y vemos películas y nos acompañamos en todos los sentidos. Ya pasaron más de tres años desde que nos advertimos el uno al otro y cayeron muchas barreras en el medio. Aún así sigo teniendo esa sensación abrumadora de que el tiempo vuela, que es demasiado poco y precioso, que nunca me va a alcanzar para todo. A veces la angustia me atenaza la garganta y estoy a punto de llorar por la frustración de no ser Dr Manhattan (omnipresente y con la capacidad intelectual, además, para llevar adelante todo de una sola vez).
Después, pasa. Como la tormenta allí afuera. Vuelvo a creer que somos eternos y que los males del mundo pueden vulnerabilizarnos, pero no dañarnos. Oh, neurosis. Puedo vivir sin todo esto, incluso podría vivir sin un techo sobre mi cabeza. Algo de mí se moriría con cualquiera de mis significant others si algo les pasara. Podría vivir también con eso. He sido un gebbet, una zombie, un cuerpo sin alma funcionando a cuerda, porque la única cura que conozco para mis dolores y preocupaciones es el movimiento.
Puedo volver a todo eso. Life's tricky.

Moverse. La vida es moverse.
¿Te acordás cuando empezamos a compartir películas y música?
And then, there was the beginning of our life's merry-go-round.


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Vuelvo al Reader. No quiero perderme el pequeño placer de leer lo que allí guardo. Ojalá los no pocos seres queridos que tengo instalados allí se den por enterados de que, pese a las ausencias virtuales y los pocos tiempos reales para encontrarnos, los tengo siempre presentes.

miércoles, noviembre 18, 2009

Un (raro) cortito

Leyendo este post de Estrella, a varios twitteros, a mis conocidos de Facebook y a los locos lindos de siempre me quedo pensando por qué sé que soy rara y cómo nunca me puse a enumerar las razones que me hacen rara para los demás.

La respuesta engloba (em-bloga) todo el sentido de mi vida:

No me intereso lo suficiente para dedicarme tanto autoanálisis. Y además me da fiaca escribir sobre mí cuando la vida me está dando tantos momentos interesantes, más (por primera vez en años) la posibilidad de volver a escribir ficción.

Así que ya saben. A los que nunca me conocerán es al cuete que les enumere mis rarezas: la magia de los bichos raros nunca llega a través del papel de la misma manera que en vivo y en directo.
Alguna que otra cosa podrán intuirla a través de lo que escribo.

jueves, octubre 22, 2009

Tiempo

¿Les pasó alguna vez tener tantos proyectos y por alguna razón tenían que postergarlos?
Hasta hoy, siempre encontré una excusa para relegar los míos. Mis sueños, mi vocación, mis ganas de hablar, mi lado oscuro, la disección calculada y concienzuda de mi mundo privado (ese que me habita, el que boya entre la fantasía y la vivencia).

Hasta hoy me fue más cómodo pensar que he sido víctima de determinadas circunstancias. Que cuestiones ajenas a mí misma me ataban o me limitaban. Después de un tiempo llegué a darme cuenta que la mayor limitación, si no la única, son toda la inseguridad y la frustración que arrastro desde que era muy, muy chica. Sólo que en mi época Ponyo llevaba esa carga como un farolito entre las manos y hoy me pesa como avalancha de nieve. No supe sacudirme esa mierda a tiempo, maldita falsa modestia.

Ser autoconsciente, emocionalmente inteligente, naturalmente talentosa y todas esas mierdas que vas aprendiendo a nombrar con los años es una limitación que nunca, jamás debería infravalorarse. Podría haber usado todo esto como un bastón y en lugar de eso, convertí mis talentos en una pala con la que, despacito y a conciencia, me cavé mi propia fosa. Y antes de tiempo, me acosté en el fondo a mirar el cielo y esperar algo que nunca iba a llegar.

Todo se resume a la maldita mirada externa que aprendí a usar conmigo misma para criticarme y que me pesa peor que si fuera ajena. Claro que hay mucha gente mejor que yo. Vivo, respiro, camino todos los días con gente mil veces mejor que yo. Los leo y escucho todo el tiempo. TODO el tiempo. Si hay algo que hice bien con mi vida y mi tiempo fue elegir a la poca gente que me acompañaría en este tramo del camino. Es sólo que ya no quiero vivir a la sombra de todo eso. Quiero sacarme de encima el agobio.

Hasta hoy todo me daba miedo. ¡A mí, que no le tengo miedo a nada! Todo me superaba: circunstancias, limitaciones, complejos. Todo. Todo. Y no se crean que no la peleo todavía. Sigo tan insegura, discutidora y autocrítica como siempre. Eso no va a cambiar. Hasta hoy estaba convencida de que la vara con la que me mido no era lo suficientemente rigurosa. Entonces vino él, como siempre, a darme vuelta la existencia. Con menos de diez palabras puso en perspectiva los tres años de conversaciones y de reflexiones que venimos compartiendo.

En definitiva, ¿por qué "hasta hoy"?
Porque llegué a un punto en el que no me banco más el autoboicot (fuck Stamateas que me plagiaste el inconsciente), ese autoboicot sistemático - decía - de mis oportunidades y mis sueños. Entonces estoy decidiendo, en las corridas del día a día, plantarme de una vez por todas frente a mis temores y mis inseguridades

De una vez por todas me convenzo de que estoy lista, que ya esperé bastante, que ya tuve changüí para la excusa y que teniendo las oportunidades que tengo ahora no puedo dejar pasar un día más, un año más, una década más.

¿Dije "voy a plantarme"?
Caramba. Si ya lo estoy haciendo...
Qué alivio darme cuenta* de que el Tiempo es mío y sólo mío.



*Porque es al pedo: me lo pueden decir mil veces, toda la gente que amo y con las mejores intenciones. Soy de las que necesitan romper la pared a cabezazos.

domingo, octubre 18, 2009

Contra la desesperanza II

¿De qué sirven los placeres culposos, los subgéneros, las películas de mierda que nos gustan, la música vacía de contenido pero llena de punch, las catarsis pelotudas frente a la PC o el televisor?
¿Para qué gastar el tiempo en cosas que los pares pueden considerar frívolas o pelotudas? (Libre albedrío, cada quien hace de su tiempo lo que le place, ya lo sabemos. Suspendan el juicio por un ratito).
¿A quién le sirven los libros descastados, despreciados por "vendedores" o por tontos?
A gente como ésta.


(Fuente: PostSecret)

Es fija que quienes jamás hayan estado cerca de un depresivo o de una persona con tendencias suicidas se rían o hagan "pffff" al ver cosas así. Posiblemente, porque no entienden toda la fuerza que tienen las pequeñas cosas a la hora de torcer algunas decisiones. Lucky them.
Este tipo de "pelotudeces", amigos míos (y no tanto), preservan algo de mi fe en la humanidad.

sábado, octubre 17, 2009

Decir por decir

Las vi y me llenaron de una felicidad que ni la mínima bronca puede empañar.
Las vi y todo tuvo otro sentido. Recordé que la libido bien puesta (en tus objetivos, en la gente que querés y en lo que sabés hacer mejor, sobte todo) es la medicina perfecta y que todo lo demás son fuegos artificiales.
Lo recuerdo ahora mirando sus fotos.
Lo tengo presente viéndolo a él trabajar a pocos pasos de distancia de mi escritorio.

Creía que no me importaba caerle bien a nadie, pero a esta altura sé que quiero que esos pocos "ellos" me sigan queriendo así, como yo los quiero, aunque más no sea la mitad de lo que yo los quiero. Que es tanto que no puedo abarcarlo con la palabra ni con el pensamiento.

Gracias a ustedes me salvo del desastre cotidiano, de la marea roja, de la depresión que siempre acecha y de las malas compañías.

Un deseo para el futuro: si este blog me sobrevive, quiero que ellas lo encuentren y sepan que las amo. Usted, el que lee siempre, ya lo sabe.

Los demás: sepan disculpar las catarsis sucesivas, pronto habrá un retorno a la programación levemente más amigable de siempre.


jueves, septiembre 24, 2009

Un poco (más) de autocrítica

Los que pasan por este espacio hace ya algún tiempo saben que el deporte nacional del Extraño Mundo es el dramaqueenismo y la autoflagelación. Entonces se estarán preguntando ¿por qué MÁS autocrítica? o sea... ¿no te alcanza con cuestionarte todo el tiempo, hacer catarsis y darte cuenta que sos una pelotuda a pedales por engancharte en cuestiones que no merecen una sola línea?
Me es inevitable escribir hoy para asumir, de una vez por todas, que el problema soy yo. O sea: no sos vos, soy yo. O sea:

- La que se enrosca con una pelotudez soy yo.
- La que da segundas oportunidades a gente que puede traicionar, soy yo.
- La que da cabida a la mala leche ajena escudándose en un exacerbado sentido de la tolerancia, soy yo.
- La que perdona, perdona y vuelve a perdonar soy yo.
- La que no puede dormir cuando un ser querido tiene problemas soy yo.
- La que tratando de hacer las cosas bien la embarra con una mala decisión, soy yo.

También soy yo...

... la que alguna vez tiró la piedra y escondió la mano
... la que se calló cuando tenía que hablar
... la que habló cuando tenía que callar (por no poder estar simplemente en silencio)
... la que esperó a sentirse bien hecha mierda y bien cargada de emociones para saltar como leche hervida y sin filtro
... la que procrastina placeres todo el tiempo cuando la obligación acucia (y viceversa)
... la que no escribe porque no tiene tiempo
... la que está dejando que se la devore una sociopatía galopante y pierde en el trayecto ese hilo místico que la une a la condición humana.

Todo esto viene muy a cuento. En las próximas horas, o días, no va a faltar quien me pida un poco de autocrítica (de hecho, ya llegó el primer mail). Que me baje del caballo. Que no sea tan forra. Que yo no soy perfecta y que tampoco hago las cosas taaaaan bien, vamos. Como si no lo supiera. Go on and get a life.
Lo que no voy a tolerar de ninguna manera es que pretendan decirme quién soy yo: qué calidad humana, qué filiación gremial o política, qué nivel de sinceridad, qué méritos en lo profesional o laboral. Cada vez que abro la boca es para decir algo constructivo: si no, me callo. Y la verdad es que estoy un poco podrida de callarme. Debería tener menos filtro.

Mayormente, la gente que me rodea se cuida muy poco de mis sentimientos. Les da lo mismo que me sienta lastimada o herida, total no se nota (y qué bronca que no se note: pensar que incluso hay gente que es más feliz cuanto peor te va). Mientras soy funcional puedo ser usada a placer, cargada de negativismo, ninguneada, forreada. Cuando pongo el freno, saltan ofendidos pidiéndome "autocrítica". La veo venir.

En el fondo leo: miedo, bronca, resentimiento, palabras viejas atragantadas, mala leche, tristeza, frustración. No conmigo quizá, pero sí hacia mí, sublimando quién sabe cuántos años de penurias, o proyectando la imagen deforme y grotesca de un monstruo que tiene mi cara.

En síntesis: yo te hago toda la autocrítica que quieras. ¿Vos sos capaz de mirarte en el espejo y verte?



Ahora, no estoy buscando absolución
Ni perdón por las cosas que hago
Pero antes de que llegues a ninguna conclusión
Trata de caminar en mis zapatos.
Tropezarás en mis pasos.
Mantén los mismos compromisos que yo mantuve.
Si caminas en mis zapatos.
Trata de caminar en mis zapatos.

....

No busco una conciencia más clara
O paz mental después de lo que he pasado.
Y antes de hablar de arrepentimiento,
trata de caminar en mis zapatos.
Tropezarás en mis pasos...


lunes, septiembre 21, 2009

Equinoccio

Este coso anda bastante abandonado y a veces más que nada pumparabajo, pero lo cierto es que en cuatro añitos fue el compañero silencioso de los vaivenes de mi vida. Una vida con entretelones que dan para escribir una novela, tranquilamente. Aunque ni aquí ni ahora.

Entonces, por un año más de este blog, donde (como me gusta decir) pasó la vida entre líneas.
Salud con violines y con esta pieza de despedida a mi estación favorita:


martes, septiembre 08, 2009

No more I love you´s

Ya no me quejo, ya no lloro.
Estoy dejando muchas cosas atrás y no las extraño. Para nada.

No más "te quieros" desprovistos de sentido.
No más llanto ni rabias ni angustias desperdiciadas.

Si no supieron estar cuando los necesité, fue para que aprendiera a no necesitarlos. Ni entonces, ni nunca.
Si dejaron de buscarme en algún momento no fue porque yo les dije "no puedo". A esta altura saben que "no puedo" no existe en mi vocabulario. Siempre me hago un tiempo para compartir con gente valiosa. Así que no me batan más esa excusa.
Ahora soy yo y mis circunstancias. Soy yo con regalito. Yo casada. Aburrida y repetitiva. Crecida, aunque no del todo madurada. La misma. Exactamente la misma. Aunque me miren y me traten distinto. Ni un ápice menos de ganas. Ni un poquito menos de fuerza.

Muchísimas gracias por lo poco que me dieron, que fue mucho para mí y nada para ustedes.
Muchas gracias por enseñarme que la hipocresía fue unilateral y no mutua. Que sigo teniendo el invicto de la honestidad.
Gracias, gracias, gracias de corazón.
No saben lo que me alivia sacármelos de encima y lo feliz que me siento en este momento de mi vida. Un momento que habría estado buenísimo compartir con ustedes, pero que eligieron perderse.


jueves, agosto 20, 2009

Que tiren papelitos

No soy un bicho urbano. No me van los amontonamientos de gente. Las pocas veces que fui a recitales fue al aire libre, o en el punto más alejado. Las pocas fiestas que frecuento me encuentran siempre a los costados, nunca en el epicentro. Busco las funciones menos concurridas de cine. Camino por las noches para chocarme menos con la gente. Me siento al lado de los más callados en reuniones donde no conozco a nadie, o conozco a pocos.
El 30 de diciembre me encontró en casa, escribiendo. Sola. Mi hermano se había ido a pasar las fiestas al pago natal. Escuchaba la radio cuando dieron la noticia. Fuego en República Cromañón, en el Once. Aunque vivía en un departamento que no daba a la calle, se podía escuchar el ulular de las ambulancias a las dos, tres de la madrugada. Venía de noches de pesadilla, parecidas a las que describo aquí y esa madrugada me quedé dormida junto a la compu mientras veía el caos que TN iba colgando en internet.
A las siete de la mañana salí a la calle y ya había vecinos pispeando hacia la morgue judicial, a un par de cuadras de donde vivíamos. Me quedé sentada un rato en el umbral del edificio. Era sábado y hacía calor. Quería ir, pero... ¿a qué? ¿Para qué? El morbo de la situación me daba asco. ¿Cuánta gente que no tenía nada para hacer más que mirar el dolor ajeno estaría parada alrededor de la morgue en ese momento?
Volví a entrar. Escribí en un cuaderno universitario dos hojas de reflexiones tristes que tenían que ver con Cromañón y con el tsunami en Asia, donde una persona a la que había empezado a querer a la distancia se había quedado, de pronto, sin futuro, sin familia. Sin nada.
Fue el primer fin de año realmente triste que tuve en toda mi vida. No iba a ser el último.

Ayer, durante la lectura del veredicto de un juicio que duró un año y contra lo que muchos esperaban (aunque algunos lo vimos venir, con tristeza y con rabia), el tribunal dio, una vez más, una lección de argentinidad al palo. Los magistrados, la madre de Fontanet y los fans de Callejeros, infantería en puerta incluída. Sobre todo esa suelta de papeles cuando no había nada que celebrar, como no hay nada que celebrar cuando una guerra termina, o cuando se acaba la agonía de la incertidumbre.
Escuché, pese al dolor inmenso que deben haber sentido, claridad en los padres y familiares de las víctimas. Se me volvió a partir el corazón con las imágenes y los sonidos de todo lo que estaba pasando a pocas cuadras de mi casa.
Otra vez, estaba lejos del epicentro. Ya no era sábado, pero había sol y era un día perfecto para exorcizar la bronca, y me habría venido bárbaro porque con esto ya suman muchos dolores y preocupaciones para apenas un par de semanas. Esta vez, me habría gustado estar ahí. No por morbo. Para brindar un abrazo sincero. Para ofrecer un frente sólido contra la desesperanza. Para decirles que ninguna condena es absoluta y que se puede pelear, se puede seguir peleando aunque se te caguen de risa en la cara. Porque no somos mejores que los que se fueron, quizá; pero somos los que estamos. Y queremos estar.
Porque después de casi cinco años, las caras anónimas que me crucé durante dos, tres días cerca de la morgue judicial empezaron a ser más y más familiares. Porque entendí cada salto al vacío, cada muerte de pena, cada caso de stress postraumático. Los números dejaron de ser números y empezaron a tener la identidad (la entidad) que sólo da la memoria colectiva.

Ahora sí.
Por esta semana, este mes, esta década de mierda.

Rompan todo.





Understand I can't feel anything
It isn't like I wanna sift through the decay
I feel like a would, like I got a fuckin' gun against my head
You live when I'm dead

viernes, agosto 14, 2009

The dark night of the soul

Debería estar trabajando, pero escribo esto. Es tarde. Mi día laboral empezó hace exactamente doce horas y media. A partir de esta semana, todas mis semanas serán más o menos iguales quién sabe hasta cuándo.
La oficina es linda. En este momento escribo a doce pisos por encima de 9 de julio, la ventana mira a Sarmiento. Vi el hermoso atardecer celeste y rosa por encima de un edificio que tiene una casa en su terraza que sólo se puede observar a esta precisa altura. En este momento, una luz índigo la hace parecer un sueño burtoniano. Desde hace horas los coches desfilan en una hilera interminable. Escucho las bocinas, el rumor de los motores y como en una alucinación, las ranas. Ese croar que recién voy a estar escuchando de verdad mañana por la noche, cuando estemos en silencio, en la laguna del parque Unzué.

Nos imagino así, sentados uno junto al otro bajo los faroles, el sol cayendo sobre el parque y el duelo silencioso en el alma, y las ranas croando y "Qué bello es vivir" y "Réquiem por un sueño" todo junto.

Hoy se me amontona todo: anhelos, sensaciones, dolores, viajes que vendrán.
Se amontonan todos los posts que me debía en borrador.
Se me amontonan las emociones.
Se me atragantan las ganas de llorar y de abrazar.
Mi "debe" crece hasta el infinito.

Estoy volando de una fiebre que no cura nada, de una sed que no sacia nada.

Estoy en el medio de un páramo que reconozco, con todas las certidumbres puestas y los sentidos alerta.

Espero. Camino. Trabajo. Espero. Pienso. Escribo. Investigo. Espero. Duermo. Gozo. Como. Espero. Sufro. Siento. Todo junto. Y en el medio, las canciones que estaban trabadas en medio de la garganta queriendo salir, las palabras que nunca encontraron un cauce, una desconocida que me convence de la inevitabilidad de escribir y que me agradece un gesto que quizá nunca pueda retribuirme. El amor, los miedos, extrañar. La ansiedad y la angustia reaprendidas.

Estoy a punto de salir del todo.

Y justo ahora, nada de todo esto importa. Nada importa. Nada.

Que vayas con bien, amor

Cuando faltan las palabras lo único que nos salva es la música.



I wish I were on yonder hill
'Tis there I'd sit and cry my fill
'Til every tear would turn a mill
Is go dté tú mo mhúirnín slán (And may you go safely, my darling)

Suil, suil, suil a ruin (Go, go, go, my love)
Suil go sochair agus suil go ciúin (Go quietly and go peacefully)
Suil go doras agus éalaigh liom (Go to the door and fly with me)
Is go dté tú mo mhúirnín slán (And may you go safely, my darling)

I'll sell my rock, I'll sell my reel
I'll sell my only spinning wheel
And buy my love a sword of steel
Is go dté tú mo mhúirnín slán

I wish, I wish, I wish in vain
I wish I had my heart again
And vainly think I'd not complain

Is go dté tú mo mhúirnín slán

jueves, agosto 06, 2009

Acá iba un post sobre Ponyo...

... pero todavía lo estoy terminando. Y en el medio pasaron unas cuantas cosas.
Cosas que me hicieron repensar todo lo que puse hace apenas unos días en este post, obligándome a sostener la voluntad de llevarlas adelante y no dejarme caer. Sobre todo en lo tocante a los cambios necesarios.

Necesito unos cuantos mantras ("No soy mi trabajo", "Siempre contarán conmigo", "Aprende a amar lo que haces"), un balde de papas fritas (que no puedo comer...) y un fin de semana encerrada escribiendo para superar el duelo de algo que ni siquiera perdí.

Hacía tanto tiempo que no caminaba llorando por la calle sin que me importara...




En otro orden de cosas, Gaby Larralde, de EBlogTXT, me pidió hace unos días una colaboración sobre un libro que me gustara mucho... y me salió esto.
Espero que disfruten leerlo tanto como me gustó escribirlo, sepan perdonar los muchísimos errores que le encontré después de enviarlo (maldita costumbre de no releer lo que escribo) y tengan un auspicioso final de la semana.


viernes, julio 31, 2009

Encuesta cerrada

Voy a seguir haciendo lo que se me canta, es decir: posteando esquizofrénicamente durante un mes y perdiéndome por otro.
Gracias a los veintipico que votaron. Me llamó la atención la contundencia con la que ganó el "no", y los siete votos para el perro con la cola peluda.

La programación inhabitual continuará, como siempre, cuando se me cante y baile.

Buen fin de semana para tutti, arránquenlo con un must:



domingo, julio 26, 2009

Logros personales de hace un tiempo para acá...

- Sigo inconstante, pero aprendiendo a priorizar.
- Estoy entendiendo cómo es esto de poner punto final a algunas cosas.
- No me dejo apurar ni me apuro tanto.
- No me guardo nada que se me pueda pudrir adentro.
- Disfruto de no hacer nada.
- Me enojo.
- Pienso que vivo en el lugar que quiero, en el momento que quiero... pero que a la vez estoy yendo directo a donde quiero estar.
- Gasto menos.
- No (me) miento más.
- Lloro sin angustiarme por hacerlo.
- Planifico cambios necesarios. Y los llevo a cabo.
- Aunque duela, me desprendo de lo innecesario y si no puedo, simplemente no puedo.
- Aprendí a pedir y a decir que no.
- Estoy entendiendo y aceptando mis cualidades tanto como mis limitaciones.
- Redescubrí, por fin, la voluntad.
- Cuento hasta 10 antes de quejarme o enojarme, para no hacerlo sin razón.
- Me involucro más en ciertos temas.

Queda mucho por hacer, hay pasos que nunca di aunque debería. Pero como el día es hoy, y no otro (y no me quiero morir o perderme sin dar cada paso), me ocupo de tener presentes cada uno de ellos.


jueves, julio 23, 2009

In their beds, in their kitchens, in their attics, in their basements

Esto es lo que estoy escuchando (y bailando) en este momento:



La versión SpeechMix que Ethan Stoller hizo para V for Vendetta sólo puede ser escuchada en los créditos finales de la película... aunque la tengo también en mis favoritos de Youtube como fondo de un video que para mí es absolutamente non-sensical (lo único que me importaba era la música).
Uno de los pasajes más significativos es esta cita tomada de un discurso de Malcom X, que da título al tema: BKAB (Bed, Kitchen, Attic, Basement)

Whites can help us, but they can't join us. There can be no black-white unity until there is first some black unity. We cannot think of being acceptable to others until we have first proven acceptable to ourselves. Concerning nonviolence: it is criminal to teach a man not to defend himself when he is the constant victim of brutal attacks. There are problems in the community. Some of the examples of those problems are the vices that destroy the moral fibre in our community. Drunkenness, drug addiction, prostitution, organised crime. They rob the Negro community of probably 90% of its economic potential and moral potential. One of my reasons for going out on a limb as I have is to try and make white people be shocked, awake to some of their senses, because if they don't awake, they're going to find out that this little Negro that they thought was passive has become a roaring, uncontrollable lion, right in, right at their doorstep - not at their doorstep; inside their house, in their bed, in their kitchen, in their attic, in their basement. And if you know that in time, you can do something about it."
El extracto del audio:


BlankCada vez que tengo que pensar exorcizando algo, recurro a este tema (entre otros). En mi extraño mundo interior, las incoherencias toman forma y sentido a través del baile de ritmos libres, sin coreografías, y cuando me quiero dar cuenta... mi mente está libre de nuevo.

Estoy teniendo un final de década extraño. Sin dudas.

miércoles, julio 22, 2009

O todo como el orto

Pongamos las cosas en claro.
Soy frontal, pero no siempre me la banco. OK. Tengo una manera de decir las cosas que puede hacer que la gente se pregunte de qué carajo estoy hablando. OK. Soy intransigente hasta que me encuentran el punto, y entonces gana la diplomacia. Prefiero torcer la mano antes que perder ciertas cosas, experiencias, o perder la posibilidad de que ese alguien me siga hablando. OK.

Todo lo anterior es un procedimiento erróneo para casi cualquier cosa. Para conservar una relación, para comenzar una relación, para arreglar un error, para evitar cometer un error, para...

No hay fórmulas.
No hay fórmulas. No podés retener algo que no es tuyo. Y no podés hacerte cargo de algo que no podés afrontar. Y si no podés hacerte cargo totalmente, ni siquiera te hagas cargo. Y si te da lástima, hacete la dura. Y si te agarraron con la guardia baja, no aflojes.
Y si le erraste en todo lo anterior, cagate. A llorar a la iglesia.

Soy culpable de haber querido mucho y de haber envenenado mucho y de haber generado algún tipo de carencia que se me escapa. Lo sé. Es una responsabilidad colectiva en la que me reconozco particularmente.

No sé qué escribo, estoy tipeando a ciegas. Hiperventilo. No hay solución a la vista. Como si la maldita recurrencia se repitiera y delante mío sólo hubiera puertas cerradas.

El error ¿fue irme o fue tratar de quedarme? ¿fue pensar que importaba lo que hiciera o dejara de hacer?

¿Qué hicimos mal?
¿En qué fallamos?
¿Cuándo fallé?
¿Fue algo que dije?
¿Algo que callé?

Fue todo, y ya no hay remedio.
O sí.




martes, julio 21, 2009

Servicio a la comunidad - Miyazaki x 2 en Artecinema


Recibo en mi casilla laboral hobbystica un aviso irresistible.

¿Te gusta el cine de Hayao Miyazaki?
¿Leíste este post alusivo y te quedaste con ganas de saber o ver más?
¿Sos de los que se arrancan las mechas porque nunca pudiste ver estas películas en versión original para cine?

No sufras más... ¡ArteCinema te ofrece una oportunidad de sacarte la calenchu!

Hasta el 29 de julio, se proyectan en versión original 35mm (dobladas al castellano) las dos últimas películas del genial director de animación japonés, antes del estreno de la ultimísima (dicen que esta vez va en serio y que es la última): "Ponyo y el misterio de la sirenita", que se estrena este jueves. Por supuesto, allí estaré firme como rulo 'e estatua.

EL VIAJE DE CHIHIRO (2001)


A las 14:45 y 17:05 hs

EL INCREÍBLE CASTILLO VAGABUNDO (2005)



A las 15:00 y 17:20 hs

Complejo Artecinema - Salta 1620 (entre Juan de Garay y Pasaje Ciudadela)
Tel: 4304-8302
Entrada general: $16
De lunes a miércoles, estudiantes y jubilados todos los días: $12
Estudiantes de cine: $10


No hace falta decir que este fin de semana, posiblemente el domingo, estaremos asistiendo en continuado para que mi querido roommie, que se perdió de ver las dos en cine, disfrute como yo, que no sólo las vi todas las veces que pude sino que dos por tres me las dejo de fondo mientras hago los menesteres hogareños.

Ojalá puedan ir. Y ojalá esta gente se cope, consiga "Princesa Mononoke", "Laputa: Castillo en el cielo", "Porco Rosso", "Kiki la brujita", "Nausicaa del valle del viento" y "Mi vecino Totoro" ¡¡aunque más no sea en DVD ampliado!!

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UPDATE: (aunque está visto que acá nadie da bola, viejo, para qué mierda me gasto dándoles servicio) - En Página/12, Horacio Bernardes traduce una entrevista que Chris Dickens le hizo a Miyazaki. Destaco algunas de las partes que me parecieron más adorablemente Miya:

"No soy yo quien hace la película. Es la propia película la que se va haciendo"

"- Llama la atención que como resultado de ese método de trabajo basado en la mímesis, la mayor parte de sus protagonistas sean niñas
- No sé qué decirle... Será que amo profundamente a las mujeres. Por lo visto me identifico con ellas"
"Yo tiendo a ser una persona pesimista. Pero trato de no transferir ese pesimismo a los niños. No creo que los adultos deban imponer su propia visión del mundo sobre los niños. Creo que más bien se trata de entrar en diálogo con el modo en que los niños miran el mundo"
"Me parece que toda película para niños bien hecha termina interesando también a los adultos. Tal vez la única diferencia entre un film para chicos y otro para adultos resida justamente en el pesimiso u optimismo de la historia. Una historia para niños mira el futuro con esperanza, mientras que en las películas para grandes el pasado tiene un peso mayor".

lunes, julio 20, 2009

Dicen que tengo glamour (oculto ha de estar)


... Y no vamos a andar despreciando las margaritas, aunque siamo' chancho'.

La querida Mona, habitual firmante contrera de este blog, me avisa que me gané el premio que aquí comparto, invitándome a cumplir o ignorar libremente la consigna, que implica deschavar una serie de defectos o cuestiones personales e involucrar a otras personas en la meresunda esta del premio. A saber:

Manía:
Soy una obsesiva de ciertos detalles, como el orden de la alacena o la forma en que se pasan los artículos del supermercado (primero los artículos de limpieza, luego los de almacén, frutas y verduras, últimos los frescos). Seguro tengo otras manías, y alguien a quien no nombraré por decoro las recordará mejor que yo y las agregará en los comentarios, si se anima.

Pecado capital:
La gula y la lujuria.

Mejor olor del mundo:
El del césped y la tierra mojada.

Si el dinero no fuera problema:
Viviría buscándome complicaciones para hacer de mi vida algo tan ocupado como hasta ahora. Viajaría más, escribiría con disciplina y me la pasaría inventando fiestas para reunir a mis amigos.

Recuerdos de la infancia:
Muchos están puestos acá, no me hagan repetir. El primero data de cuando no había cumplido los dos años, así que imagínense si tengo recuerdos para tirar al techo, no vamos a andar ampliando.

Habilidades como ama de casa:
Todas, menos planchar y coser (aunque en esta última me defiendo).

Lo que menos te gusta hacer en casa:
Repasar los muebles, sobre todo porque hay que hacerlo a diario y no da (no da el tiempo, no dan ganas, ¡no da!).

No habilidades como ama de casa:
Planchar.

Una frase:
Varias. Carpe Diem, Lo que no te mata te fortalece, Vive rápido muere joven y deja un cadáver bonito... lo que se dice, un cliché con patas. Pero las frases de Mona son buenísimas también y muy adecuadas para repetir como mantra. "Si crees que puedes, puedes. Si crees que no puedes, no puedes", "Cada uno es artífice de su propio destino".

Paseo para el alma:
Un buen momento compartido con la(s) persona(s) justa(s).

Paseo para el cuerpo:
El mismo que para la mente: caminar, idealmente por lugares sin ruido y espacios abiertos con poca gente. Campo, playa, sierras.

Perfume que usa:
En este momento tengo un ataque de "Heaven", pero lo estoy cuidando porque queda poquito.

Perfume masculino:
Le presto más atención al olor natural del hombre que al perfume que lleva.

Mis glamorosas nominaciones van para las siguientes féminas, que por supuesto quedan liberadas de hacerse eco de esta propuesta (aunque las mando al frente igual):

- Gerund (top of the glamour entre la gente que conozco...)
- Tiburina
- Calíope
- Naty

Háganse cargo, o no.

sábado, julio 18, 2009

Sueño con muertos / Sobre la memoria

Hace tres días que me despierto boca abajo, posición en la que jamás duermo porque me da pesadillas.

Hace tres días que sueño con muertos. Con películas de muertos, con muertos queridos, con situaciones de muerte, con la oscuridad de edificios derruídos donde ya no vive nadie.

A diferencia de otros sueños recurrentes, mis sueños de muerte siempre se dan seriados. Duran entre dos días y una semana entera. Algunos me angustian mucho. Otros me dejan impotente.

El de anoche me hizo llorar como hacía mucho que no me pasaba. Soñé con mi abuelo paterno, ese que es leyenda en la familia por su mal genio y que tuvo hacia mí sólo palabras y gestos de cariño. Al que conocí menos, y al que llegué a querer todo lo que su reserva y secotez de tano conservador me lo permitieron. Justo al que dicen que me parezco más: igual de grande, igual de gringa, mandíbula cuadrada, los mismos ojos.

Hoy cumpliría años mi otro abuelo. Al que llegué a conocer más, al que quise todo lo que mi propia reserva de chica rara y tímida me lo permitió. Al papá de mi papá lo perdí muy temprano, por esas cosas que tienen los conflictos familiares y porque no vivió más allá de mis doce años. Al papá de mi mamá lo disfruté todo lo que pude, por la mayor proximidad afectiva y geográfica y porque fue el primer adulto con el que pude hablar de muchos intereses en común: la música, el arte, las lecturas, la televisión.

A mi abuelo paterno no recuerdo haber llegado a decirle que lo quería. Al materno se lo dije muchas veces, y aún así tenía deudas pendientes con él cuando murió. Las deudas que no se saldan antes de que la persona querida se vaya son las más dolorosas. Con los dos las tuve y siento que voy a llevármelas conmigo impagas, no importa cuántas palabras les dedique o cuánto me esfuerce por cumplirles.

Anoche, entonces, soñé con un abuelo y hoy me desperté pensando en los dos. Abrazada a los dos, como si volviera a tener doce o veinticinco años, como si supiera que la pérdida es absoluta y para siempre porque pese a que ya no los tengo, sigo sintiéndolos. Algo en mí los recuerda como eran, con su olor característico y su entorno, el tono de su voz, sus huesos y sus manchas en la piel. Todo.

Y para terminar esta cadena de casualidades, hace quince años (mi abuelo materno cumplía sesentaypico) volaban la AMIA.
Hace diez años, el 18 de julio de 1999, escribía esto en uno de mis cuadernos:

¿Qué pasaba en mi mundo hace 5 años?
Yo tenía 14,
granos en la cara,
usaba anteojos y acababan de sacarme la ortodoncia.
Hace cinco años era lunes,
yo tenía el pelo más oscuro
y la cara más redonda.
Parecía altísima y me sentía un poco gordita.
En Radio Colonia, la única estación de radio que pasaba el aparato de "La Llanura", escuchamos la noticia del desastre y el relato de los pormenores me acompañó toda la semana.
En ese entonces, todavía estaban en casa V..., V... y la P...
Nosotros (papá, mamá y los gurises) pasábamos nuestras primeras "vacaciones de 5" en mucho tiempo.
Hacía mucho frío y la casa era inmensa, con una chimenea hogar que calentaba toda la noche.
Yo me peleaba con mis hermanos y empezaba a congraciarme con mis padres, en plena rebeldía adolescente.
No creía en el amor, sólo en las escenas de besos y de intriga en mis romances inventados, escritos.
(¿Quién va a necesitar amor cuando "lo sabe todo" sobre él?)
Menem preparaba la reelección y Cavallo era ministro de economía (aunque esto no me interesaba en lo más mínimo).
Simultáneamente yo escribía la continuación de mi primera novela, e iba gestando a las protagonistas de otra.
Hace cinco años estaba nublado como hoy,
yo estaba en 2º de secundaria y todavía no me había chocado con la miseria humana,
ninguna amiga me había desilusionado, ningún chico llamaba realmente mi atención (ni yo la de ellos)
Sin embargo, en ese mismo momento un chico del Pío XII organizaba sin saberlo nuestro encuentro, mi primer amor.
Hace cinco años exactos, no soñaba siquiera que pudiera existir alguien así.
Y casi quinientos kilómetros al sur, un adolescente dolorido y callado comenzaba sus vacaciones de invierno pensando "en agosto será mejor",
y se dormía soñando con motores y carreras.
El tampoco pensaba que cinco años después nuestros caminos se cruzarían.
Hace cinco años se rompía la cáscara y nacía una nueva yo,
más callada, más espontánea, más fuerte y menos niña.

Nucna más volví a tener miedo.


(la hoja que señala esa página en el cuaderno, un Rivadavia amarillo de tapas duras, es la noticia de un suicidio que salió publicada en un diario de Gualeguaychú el 29 de marzo de 1999, copiada por mí a mano).

Cerrando:
Mi recomendación para dentro de dos semanas es que, si pueden, vean la película "Anita" de Marcos Carnevale (el mismo de "Elsa y Fred"), que también toca el tema de la AMIA y de los afectos y está muy pero muy bien hecha. Aprovechen los espacios INCAA, que son más económicos que los multisalas si no quieren gastar mucho.
Les dejo el trailer. Buen fin de semana para todos... y ante todo, memoria.