jueves, enero 25, 2007
Espera ( 2 )
Es fugaz, es sordo. Al principio no duele.
Sólo arde. Puedo soportarlo, estoy acostumbrada al ardor.
Soy de fuego, no de agua. Ni de viento. Ni de tierra.
Y de pronto, el dolor. Un dolor sordo, que sube por mi garganta.
Miro donde el golpe. Una mancha se extiende. Late.
Explotan mis entrañas.
Quisiera gritar, pero apenas puedo moverme.
La música, la lluvia que golpea afuera, el ruido de los autos en la calle.
Todo ahogado por el rumor de la sangre que se agolpa...
Explota mi cabeza.
Veo rojo.
Mis manos tiemblan.
No es la ira, aunque la sienta. Es la maldita espera, de nuevo.
Angustia de la espera.
No nací para esperar.
Y sin embargo, espero.
Pero arde como la mierda. Cada día.
Explotan mis entrañas. Es el peor de los dolores.
Y para no sentirlo,
me vuelo la cabeza.
miércoles, enero 24, 2007
In the mood for rain
Camino por Lavalle con la vista clavada en los escasos árboles, de copas altísimas que buscan sobrepasar a los edificios para ganarles el sol. Hojas renovadas de verde, a mediodía. Viento fresco que preanuncia más lluvia.
Camino dándome cuenta que hay un par de personas mirándome pasar, puedo escucharlos pensar en mi enajenación como algo extraño, pero nadie habla; nadie dice nada.
De repente, hay en la ciudad un silencio perfecto. Sólo las gotas de lluvia caen pesadas, parsimoniosas, sobre el asfalto.
Nadie camina cerca, todos esperan bajo los techos: es una postal que conozco. Pero mi corazón es otro. Hoy no los noto. No los desprecio por ser "gente de azúcar". Simplemente pienso en la constancia de los árboles y en la posibilidad de que las generaciones por venir puedan disfrutar de días similares.
A veces me pregunto qué haría yo en un mundo sin lluvia y sin árboles. Si de pronto me arrancaran esta paz urbana que de a ratos me ofrece un escape, un respiro al agobio de la rutina y los sucesivos fracasos.
Esta lluvia es, de alguna manera, mi revancha contra el conformismo diario. Contra las caras de culo permanentes, contra ciertas palabras que cada vez me suenan más extrañas.
Esta lluvia bendita que me empapa hasta las uñas de los pies, que huele (todavía) a minerales, a tierra lejana, río y montañas, es el lazo que une las piezas de mi cordura.
lunes, enero 22, 2007
Cuando suena el río...
Tomé conciencia de muchas cosas. Primero que nada, de que Argentina como país no existe. No hay conciencia nacional, no hay solidaridad entre provincias, no existe esa pavada del federalismo tal como la quieren inculcar los politiqueros. La causa por las papeleras, con suerte, la trajimos a Buenos Aires. Pero, ¿cómo involucrar en ella a gente del noroeste, a gente de la Patagonia? Todos con sus propias causas, que muchísimas veces elegimos ignorar.
¿Cómo pedir lo que nunca dimos?
Aunque nunca es tarde, y todo nos termina dejando una enseñanza. Aprender. Esa es la clave. Una de las patas de mi blog y de mi vida diaria. Aprender.
De todos modos lo que más duele es esa gente que teniendo la posibilidad de aprender, abrir la cabeza, entender un poco, elige cerrarse. Era fácil aprobar los cortes de rutas mientras hubiera alternativas de salida al Uruguay, ahora... si les tocamos la terminal del Buquebús somos unos piqueteros de mierda. Todos se quedaban muy panchos en sus casas del Tigre y el Delta, hasta que se sugirió el traslado de una planta a un lugar "estratégico" que los incluía. Ah, cómo cambia la cosa, entonces...
Pobre mi Gualeguaychú... tan lejos de la Argentina profunda, y tan cerca de Buenos Aires.
Y una nota marginal a todo esto. Ayer, el diario Perfil dedicó un generoso espacio a profundizar (relativamente... aunque es bien cierto que no hay otro medio que trate el tema como lo hacen ellos) sobre cómo está afectando el tema a los habitantes de Gualeguaychú a nivel social, económico, familiar.
Incluye, en un momento, análisis de una psicopedagoga sobre dibujos realizados por niños de entre 5 y 9 años... en los cuales la especialista se asombra y se preocupa de la conciencia que tienen estas criaturas sobre la muerte, o cómo la asocian a la situación que están viviendo.
Cualquiera que haya vivido en Gualeguaychú el tiempo suficiente conoce algo de la idiosincrasia local. Gualeguaychú es, básicamente, una ciudad pequeña, con alma de pueblo. No existen seis grados de separación entre los vecinos... sino que prácticamente se conocen todos entre sí.
Es una ciudad de poetas, de gente amable y pequeñoburguesa, de laburantes y de "personajes" también. Una ciudad en la que es muy fácil quedar estigmatizado de por vida por cualquier pavada. Un pueblo donde el morbo es cosa de todos los días, como en casi cualquier ciudad con alma de pueblo chico.
En ciudades así, donde el río es calmo en la superficie y arrastra todo en corrientes subterráneas, los chicos crecemos de otra manera. No es fácil soslayar la melancolía que sobrevuela las calles en otoño e invierno, cuando la atención del turismo está puesta en otros puntos. La conciencia de muerte es tan palpable como en cualquier otro lugar, y si se da más temprano es sólo porque los chicos están más alertas, y menos "distraídos" que en las grandes ciudades, donde hay más cosas para hacer, o bien donde el poder adquisitivo de los padres va más allá de un televisor con video casetera o DVD player.
No sé, qué se yo. Lo digo desde mi lugar de desangelada antes de tiempo. Siempre tuve mucha conciencia de la conciencia global de mi ciudad. Tan individualistas a veces, y tirando agua para su molino en las pequeñas mezquindades cotidianas. Pero tan solidarios y aguerridos cuando la situación lo requiere. Tan "no-te-metas" cuando la cosa se ponía espesa con el vecino, y tan propensos a interesarse cuando la cuestión rozaba un morbo insano.
Valga de ejemplo la anécdota de los múltiples suicidios que tenemos año a año, y de cómo se vuelven tema de conversación en una sobremesa, sin importar si hay criaturas escuchando.
Papeleras o no, me llena de un confuso orgullo el hecho de que esa gente a la que considero mi gente haya sostenido su forma de ser en el tiempo. Que las criaturas sigan teniendo básicamente las mismas taras de conciencia que tuve yo en su momento, o muchos de mis compañeritos de sala, no deja de ser un dato sumamente revelador. No hace falta ser sicopedagoga para darse cuenta de cómo nos está afectando a futuro este conflicto.
El tema es... ¿Se darán cuenta los gobiernos?
O peor. ¿Les importará, en algún punto?
Germinación
Malas noticias. Siempre se me pudrió el bendito poroto. Siempre que intenté hacerlo sola, al menos, el proyecto fracasaba. Demasiado sol. Demasiada agua en el papel secante. El poroto demasiado apretado contra el vidrio, o demasiado laxo. Demasiado impaciente, la pequeña Cass corría al patio a descargar su frustración desenterrando lombrices que bailaban un rato en la palma de la mano, antes de volver a la tierra. O transplantando flores de una maceta a otra, o recolectando semillas de fresia de los capullos secos de la huerta de Tiatá.
Una de tantas noches, soñé que el poroto era yo. Que me hinchaba de agua, me ennegrecía y reventaba en un brote podrido e inútil. Me desperté con el olor mohoso pegado en la nariz, nunca me abandonó. Desde ese entonces, la imagen del poroto a punto de reventar en la promesa de un brote, y que en su lugar dejaba escapar una baba negra y mohosa, ha sido una tortura para mí, porque el poroto soy yo, y en días como hoy me siento tan "border" entre esas dos posibilidades.
Estoy hinchada, expectante, llena de... potencialidades. Pero no tengo puta idea de en qué voy a reventar.
Ojalá sea un brote verde, tan grande y hermoso que reviente el frasco y todo. Por el momento, sólo tengo aprensiones, angustias y una yemita temblorosa en mi centro, a la que busco preservar contra todo.
Y yo que pensaba escribir sobre las papeleras...
En fin, mañana será otro día.
lunes, enero 15, 2007
Madre Universo
Entrar al verde, al ocre, a los viejos aromas compartidos.
Sentarse en un nudo leñoso con estrías verdes, apoyando la espalda en la corteza.
Volverse una con la Madre Universo hasta sentir que los dedos son astillas, que las piernas se confunden con las raíces en un abrazo amoroso y que los pies dejan de estar fríos para adoptar la tibia humedad de la tierra.
Tan quieta, que hasta las hormigas te recorren pacíficamente, y los pájaros se acercan sin cautela a tiro de tus manos.
Tan íntimamente ligada a todo, que el afuera se borra y sólo queda ese reducto de silencio perfecto de sabores minerales, verdes, ocres.
La perfecta combinación de luz y penumbra. El pulso del viento entre las hojas. El latido del agua sobre el agua. La respiración imperceptible de la Vida que se abre paso a costa de cualquier obstáculo.
Mi Madre y yo, separadas por siglos y unidas por la misma sustancia.
lunes, enero 08, 2007
Ya sé
¡Diantres! Si aún no cumplí ni la mitad de mis propósitos... Si aún dependo de otras personas... Si aún no me atreví a tomar un par de decisiones cruciales... ¿Cómo puedo decir que he crecido?
La realidad es que los años y las vivencias me arrollaron, me pasaron por encima, secándome en tantos aspectos. Soy un alma vieja, cualquiera puede verlo; en las fotografías, según la luz incida, puedo tener 12 años o 40. Mi edad es la edad de mi estado de ánimo, sin intermedios: absolutamente irresponsable, o absolutamente vencida.
Demasiado joven e inmeritoria para echarme a descansar (que tampoco quiero: el reposo no se me da fácil). Demasiado grande para permitirme cierto tipo de sueños.
Pero ¿quién dice que es demasiado tarde?
La vida está ahí donde la dejé: a la vuelta de la esquina. Esperando que la siga con asombro renovado. Como dijera G., "el movimiento se demuestra andando".
Ya sé.
No tengo nada que demostrarles, pero sí una deuda inmensa conmigo misma... Y la pienso saldar.
Qué sencillo y qué claro se ve todo cuando hay un objetivo lo suficientemente fuerte...
sábado, enero 06, 2007
Hush...
Año 1999. Cass pies descalzos empapados del polvo del camino. Bajando una cuesta en una calle vecinal, estancia El Restaurador. A mi lado, mi mejor amigo; apenas unos centímetros de distancia. No nos miramos, no nos hablamos. Ocasionalmente él se sube a una tranquera para aspirar el aire perfumado.
Es noche de luna creciente con muchas estrellas y el campo está absolutamente bañado de esa paz lunar, invadido del sonido de los grillos, las ranas, los escasos pájaros nocturnos.
Allá, cerca del arroyo, un cuis atraviesa la calle al trotecito.
Hay un viento suave, cálido, que no refresca pero tampoco agobia. Y las luciérnagas forman guirnaldas vivas entre los matorrales aplastados, nos acompañan como hadas en un escenario de fábula.
Sólo el campo, el rumor de nuestros pasos, los sonidos del Cosmos, el perfume a árboles, césped, tierra, agua. El viento en el pelo, el polvo entre los dedos. El corazón enorme y feliz, y el pensamiento de que nada puede ser mejor que este momento vivido aquí, ahora.
La noche de verano en el campo de mis abuelos, el último año de mi más absoluta e inconsciente felicidad. La noche rumorosa, y pese a todo silenciosa. Las luciérnagas, las criaturas, los olores, el cielo.
La noche.
Cierro los ojos y me lleno de noche.
Noche 2º mov. - Emiliano Alvarez
(Disculpen la poquita calidad del audio, pero créanme que hay pocas copias de esta banda sonora... y... es lo que hay :P )
viernes, enero 05, 2007
Cuánto más faltará...
Pero hoy al despertar había, además, sillas desparramadas, restos de comida y algunas botellas vacías. Una cierta molestia en la cabeza. Olor a jabón de almendras. CD's desparramados. Y si bien todavía no se siente "hogar", ya es más "hogar" que ayer. Y es algo.
(Mención especial a mis ganas de cambiar de vida urgente... Pero es un comienzo)
martes, diciembre 26, 2006
Un domingo cualquiera...
Como todo. La mudanza, la Nochebuena y la Navidad. También pasaron las nubes más espesas, y seguro vendrán otras, que para eso es la vida. Lo cierto es que el domingo 24 pasó más rápido y feroz que ningún otro domingo en este año, en medio de violentos cambios de ánimo.
Pero en ningún momento, por ningún motivo, procesé que fuera Nochebuena. Para mí, fue apenas un dia más que me separa del próximo año de mi vida.
Y qué año...
Mirando a la distancia, en Entre Ríos, con este sol y estos olores y texturas que amo tanto y conozco tanto, todo duele menos.
miércoles, diciembre 20, 2006
Clasificaciones musicales antojadizas
Entre esas clasificaciones caprichosas hay algunas que creí como una pelotuda que las había inventado yo, y resulta que había por lo menos una persona más que las usaba para definir SUS propias impresiones.
Teniendo en cuenta que música es evocación, hay de distintos tipos: acuática, de aire o de viento, de lectura o de estudio, onírica, para volar. Hay música cachonda y música patética; música para cocinar y música para pintar, o para escribir, o para jugar. Incluso tengo armados varios cd's exclusivamente para escuchar en el auto, cuando preveo un viaje (corto o largo). Y por supuesto, está la música para limpiar la casa... como puse en otro post.
Entre esas categorías me acordaba de una que había dejado medio olvidada, y me armé una pequeña listita con música veraniega... a saber...
Les Negresses Vertes: Mambo Show
PD: y es OBVIO que mi Winamp contiene más que una pequeña lista de temas veraniegos. Soy demasiado ecléctica para hacer algo tan acotado! (además, nunca falta una gota de nihilismo)
domingo, diciembre 17, 2006
Tiatá
Fue una madre para mi mamá, la segunda madre de dos generaciones en mi familia.
Se llamaba Amalia, pero le decíamos simplemente "la tía". De chica, deformé las sílabas para llamarla Titi, o Tiatá. Vivía en la casa de mis abuelos, en la pieza que había sido de mis tíos mellizos antes de casarse.
Cuando yo era muy chica también viví allí... pero al otro lado de la casa, en una dependencia sobre el patio. Y en las noches de invierno, ya nacidos mis hermanos, me despertaba de madrugada y atravesaba la galería (mis tres años de pies descalzos, piernas regordetas y bombacha de goma con pañal de tela), cruzaba la cocina, el living y el dormitorio de mis abuelos para llegar hasta su cama. Ella ni siquiera se despertaba; con un reflejo automático abría las sábanas y me hacía un lugar para que yo durmiera junto a ella.
Ya para ese entonces había comenzado a quedarse ciega. La diabetes cobraba su precio, pero no me di cuenta hasta que tuve unos años más; ella dejó de llevarnos a la plaza a comprarnos Operas, y me acariciaba la cara y el pelo con una sonrisa triste.
Siempre estuvimos cerca. Ella fue el testigo privilegiado de las sombras y las pequeñas glorias de Kuki y sus hijos. Ella estuvo ahí cuando todo se quebró, cuando me apareció una hermana de la nada, cuando me hice señorita, la noche de mi primer beso, y la tarde en que Paula trajo la noticia de su embarazo.
Tenía una huerta en la que me encantaba estar, y cultivaba la radicha más rica que haya comido en mi vida. Siempre que viajaba a Entre Ríos, me esperaba con un frasco de dulce casero y una bolsita de radicha.
Era la última sobreviviente de lo que alguna vez fueron las fiestas de fin de año multitudinarias en casa: desde hace al menos cinco años, Tía Amalia era la única que compartía nuestra mesa de Navidad. Y estas Navidades van a ser especialmente duras sin ella.
Este año, parte de su corazón murió con Maruca, su hermana del alma, que nos dejó en marzo. Se fue apagando a fuerza de melancolía, su corazón fallaba, el azúcar comenzó a emperrarse en sus venas, y hace dos semanas empezó a transitar ese calvario que nunca quisimos que atravesara.
Hace cuatro horas, en un hospital público de mi ciudad natal, se nos fue la Tiatá como epílogo de una de las tormentas más fuertes del año. Se fue con el agua, y la dejamos ir.
Hoy me desperté con dos presagios en el alma. Mientras escucho a Marilion y Ebba Forsberg, escribo sin dar crédito a mis dedos, un adiós a mi tía del alma... y me como a cucharaditas este dulce de frutillas, que fue el último que me preparó hace apenas un mes, mezclado con lágrimas.
Esta nena de tres años siempre añorará aquellos inviernos, aquella huerta en el jardín, el mate compartido, las charlas, el sol.
Entre tanto, comienza un nuevo día. Sin Amalia. O mejor dicho, con ella para siempre en mi corazón, en un lugar donde podrá descansar merecidamente por la eternidad...
sábado, diciembre 16, 2006
Veneno
Abogados, callcenters: El mundo puede prescindir de ustedes, no de mí... Gente como yo hace del mundo un lugar habitable. Tiren toda el agua que quieran, ninguneen, prepeen: podrán provocar la reacción del loco en mí para tener una pobrísima autosatisfacción, una perspectiva engañosa de que me controlan. Pero no pueden apagarme, y esa es mi victoria sobre la mediocridad mundana.
No el resentimiento del que tiene y quiere más. Sino la temeridad del que no tiene nada que perder, y que puede reinventarse todo el tiempo.
En días como hoy, donde siento que el veneno destila gota a gota en mis venas, nada mejor que una ducha fría, mate, armarse de paciencia y escuchar musiquita punch. Como esta pavada que me encantaaaaaaaa!!!
http://www.filesend.net/download.php?f=0e4fb3c8567e5d0c9636958ea1370f04
martes, diciembre 12, 2006
Las palabras tienen vida...
Esta directora ya me había llegado al alma desde el primer cuadro de su primer película, "Mi vida sin mí". Ella, Sarah Polley: dos caras de un espejo invertido, personajes y creadores de vida.
Súmenle que en esta aparecen Tim Robbins y Javier Cámara, aportando una interesante cuota de su mejor expresividad, y tienen el plato servido aquellos que busquen en el cine algo más que el simple impacto.
http://www.filesend.net/download.php?f=fc7329c69eeb5a99e91c2bf9fdad99d0
Si bien cantan monstruetes de la talla de David Byrne y Tom Waits, por lo pronto permítanme hacerles mi recomendación personal: el track nº 7, que musicaliza uno de los momentos más hermosos y significativos de la película, muy a la manera de Coixet.
Antony and The Johnsons - HOPE THERE'S SOMEONE
Hope there's someone
Who'll take care of me
When I die, will I go
Hope there's someone
Who'll set my heart free
Nice to hold when I'm tired
There's a ghost on the horizon
When I go to bed
How can I fall asleep at night
How will I rest my head
Oh I'm scared of the middle place
Between light and nowhere
I don't want to be the one
Left in there, left in there
There's a man on the horizon
Wish that I'd go to bed
If I fall to his feet tonight
Will allow rest my head
So here's hoping I will not drown
Or paralyze in light
And godsend I don't want to go
To the seal's watershed
Hope there's someone
Who'll take care of me
When I die, Will I go
Hope there's someone
Who'll set my heart free
Nice to hold when I'm tired
viernes, diciembre 08, 2006
Gelatina
Me rindo a este sentimiento de desorientación, a estos huesos de gelatina, a este temblor en las piernas que me inhabilita.
Me rindo al desconcierto de todas las noches, a los espasmos en el vientre, y a la mezcla explosiva de las emociones con el stress.
Me rindo a la espiral de locura que me arrastra hacia abajo y que al final del día me empuja hacia arriba con tanta fuerza, que me moriría por descompresión súbita si alguien se atreviera a tocarme.
Me rindo a las lágrimas, a la risa, a las emociones más básicas, mientras pìenso qué tortura en el mundo podría ser más cruel y más perfecta que ésta.
Soy un árbol con las raíces expuestas, una tierra arrasada que todavía espera la tormenta definitiva, el reposo del guerrero que no puede pelear más y aún así pelea, el alma más solitaria y más anciana de la tierra. Y estoy sola en esto. No cuento con nadie más que conmigo misma.
Si todavía debo algo a alguien o hay una cuenta que saldar con sangre, este es el momento de matarme. Pero no garantizo dejarme matar.
La misma fuerza universal que me gelatiniza me mantiene en reserva para lo inesperado.
martes, diciembre 05, 2006
Me voy a poner las pilas...
Desayuno celta, y luego...
BKAB - Ethan Stoller
http://rapidshare.com/files/6160945/01-BKAB.mp3.htmlÇ
y al toque,
While the Earth Sleeps - Peter Gabriel & Deep Forest
(solamente a mí me gustan estas porquerías para bailar...)
Me digo a mí misma: Fuerza que ya falta poco... El año que viene pinta mejor... Y trato de que no me sepulten las asignaturas pendientes porque no puedo con el peso de tanta culpa retroactiva, de tanta comparación odiosa... entonces elijo perderme en la música un rato, y volver a ser la que soy en mi interior: la bruja, no el hada.
Amen!
viernes, diciembre 01, 2006
¡Pare de sufrir!
Se viene mi momento de estirar el cordón al máximo antes de cortarlo y es justo ahora, con la panza revuelta, con toda la somatización de mis frustraciones personales encima, que pienso con un poco más de indulgencia acerca de mí misma, y mi relación con "los de siempre":
Familia, allegados. Algunos amigos.
¿Por qué no se dejan de joder y paran de sufrir por mi culpa?
Nunca voy a estar a la altura de sus expectativas.
Sí, soy un pequeño genio. Sí, soy especial y a veces hago cosas muy buenas, y cuando quiero soy terriblemente talentosa.
Pero también soy desordenada, indolente, inconstante, quedada, cínica, y me chupa todo un ovario.
No elegí para mi vida la previsibilidad de lo seguro. Lo cierto es que tampoco las circunstancias me favorecen. Así como tengo el toque de Midas para muchas cosas, tengo un toque infernal para atraerme macanas.
Que les quede claro: NO ESPERO NADA DE USTEDES. Y lo mínimo que exijo es respeto, porque creo que me lo merezco.
Jamás juzgué sus decisiones personales. Seguro han cometido muchísimos errores, pero bastante tienen con sus propias conciencias para que encima yo les remarque culpas.
En este punto, espero un mínimo de reciprocidad para conmigo. Pero es un karma y sé que es al pedo.
Entonces no me queda otra que evacuar mi frustración en este rinconcito, que es de lo poco que tengo que es propio, y que ustedes nunca van a entender. Porque, oh dioses, también me juzgan mal por esto.
"Escribir no te va a dar plata"
"Internet es un lujo"
"Dejate de pelotudear y recibite"
El día que deje de escucharlos, aunque sea por unas horas, van a ver que solita salgo del pozo.
Y lo gracioso es que ni siquiera ese momento van a estar orgullosos de mí. Porque siempre me faltan cinco para el peso. Porque ya me rotularon, me etiquetaron y me encasillaron en ese lugar donde sólo los satisfago a medias y sobre todo, donde les hago doler el orgullo burgués del que no me interesa formar parte.
Paren de sufrir conmigo. Sobre todo porque nunca quise hacerlos sufrir, mierda...
Paren la mano. YA.
miércoles, noviembre 29, 2006
Hermosa tierra baldía
En honor a los negros pensamientos que dos por tres me abruman...
Soy digna?
Soy suficientemente agradecida?
Soy, pero... ¿Soy, realmente?
Y mientras mi cabeza se inunda de pensamientos frustrantes, recuerdo ...
...Una tarde bañada por el sol de noviembre. Es la última convivencia de mi último año de secundaria en ese colegio católico al que he ido desde niña. Es la última ronda y es casi la última vez que veré todas esas caras reunidas (aunque en esos momentos todavía no lo sé...)
Se acerca Fabián, el catequista, con un montoncito de arcilla para cada uno de nosotros. Nos da veinte minutos para construirnos. "La consigna: Cómo se ven a futuro". Dentro de cinco, diez años (que, dicho sea de paso, están a punto de cumplirse).
Las veo trabajar en la arcilla, dedos ágiles, lugares comunes. Un par construyen nidos. Otras, montañas. Otras, árboles. Una sola, mi ex mejor amiga, un pájaro...
Yo miro mi montoncito de arcilla, desganada, con rabia. Siempre detesté el futuro. No lo veo. Ni siquiera me veo al lado de este chico que es mi novio en este momento, no veo hijos, no veo trabajo.
En un acto de rebeldía manipulo trocito a trocito, mientras escucho las explicaciones. Aplano un círculo, esbozo un paisaje yermo, con unos terrones a su lado. La letanía se acerca.
"Elegí una montaña porque representan los obstáculos que quiero superar..."
"Elegí el código civil porque voy a ser una abogada exitosa..."
"Elegí el árbol porque mis raíces estarán siempre aquí y mis ramas buscarán el cielo..."
Fabián llega a mí. Levanto la cara. Lo miro de lleno a los ojos. Hablo, como siempre, para todas.
"Esto soy yo... Un montoncito de mierda. En una tierra baldía, al lado de una laguna. Posiblemente no dure más que algunos meses, unos años. Después cambiaré de estado y pasaré a formar parte de este paisaje. Por ahora soy una porquería que afea todo. Pero tu árbol, tu montaña y tu pájaro están hechos de mi materia. Soy el abono de la tierra, posiblemente ni siquiera viva para ver realizada la obra que tengo en mente. Pero estoy contenta de ser este montoncito de mierda... porque no le tengo miedo al futuro, y porque sé que lo que va a venir depende exclusivamente de lo que soy hoy. Y no me preocupa no visualizarlo ahora."
Sí, lo hice para provocar, y qué.
Lo hice de fiaca, también... para no pensar.
Años después, aparece esta canción de Capercaillie y me río sola, evocando esa última convivencia, las risas de mis compañeras, el desconcierto de los catequistas, mi rebeldía extraña de ratón de biblioteca. Y me doy cuenta que tan equivocada no estaba...
Todavía me estoy desintegrando.
Todavía me siento un desperdicio de talento esperando fructificar...
Soy la hermosa tierra baldía que nunca termina de transformarse en ese paisaje maravilloso que disfrutarán otros... no yo.
"Beautiful Wasteland, is me
Beautiful Wasteland, is me
If only you'll see, you'll believe.
I'll take you there, to the bracken slopes, where the summer's rolling in.
I'll take you there."
La danza de los espíritus: Segunda parte
La peliculística tiene que ver con Hayao Miyazaki; sus historias, atravesadas de un profundo amor por la naturaleza, tienen ingredientes comunes como (justamente) la presencia de los espíritus, y un equilibrio nada maniqueo entre el bien y el mal, la inocencia y la corrupción, el poder y el heroísmo.
(Ahora que lo pienso, mi tesis podría haber sido perfectamente miyazakeana! ¿Estaré a tiempo?)
La musical: No olvidarse de Loreena McKennith... que me cuesta recordar si hay algo más maravilloso que su Mummer's Dance en la música celta contemporánea.
http://www.filesend.net/download.php?f=024ccd59ee9e32ffe15a289d9274b412
Y... cuando esté menos fiaca... escribiré en serio.
No soy tan constante. Actually, prefiero moderadas dosis de realidad. Y dimensiones paralelas.
viernes, noviembre 24, 2006
La danza de los espíritus: Primera parte
Basta con cerrar los ojos para que empiecen a materializarse. Basta no tenerles miedo. Aunque es inevitable sentir una particular inquietud.
En la película "Sexto Sentido", Shyamalan (¿casualidad?) señala que una de las características de la manifestación de estos espíritus es una bajada medio brusca de la temperatura del ambiente en el que entran. Lo cierto es que el aire donde se mueven los más fuertes, de repente tiene otra densidad, más palpable.
El frío se le mete en las costillas al que contempla sin ver. La sensación de frío es subjetiva.
Sin embargo, esto pasa únicamente en los ambientes cerrados. En los bosques y los campos, en los cementerios y las ciudades, en las plazas, en los parques, se hacen fuertes a costa de nuestras energías. Y de noche desbordan una energía en negativo que, por compensación, sigue transformando el mundo.
Así comienza Into the Labyrinth, mi disco preferido de Dead Can Dance: con la danza de los espíritus. Y allí está también The Carnival Is Over, canción que me transporta a una ciudad lluviosa y melancólica, llena de poetas, de suicidas, de locos. Y Toward The Whitin, que tantas veces me acompañó en la lectura de "Los Días del Venado". Y, de remate, Bertolt Brecht prestando letra a un fondo musical casi onírico: How Fortunate the Man with None.
M. me lo regaló hace un par de añitos; yo que nunca pido regalos, le quemé la cabeza con este.
Se los presto un ratito, que lo disfruten!
http://www.filesend.net/download.php?f=364c65989516925cb05ffef36c443b23
martes, noviembre 21, 2006
Emiliana Torrini - Love in the time of science
La empecé a junar con la canción de Gollum del soundtrack de The Two Towers... y flipé....
cuando me inspire sigo escribiendo. Y quién les dice por ahi retomo la costumbre de la subidilla musiquera...